El 2015 a examen: los sobresalientes

Cerramos, en plena estación de fastuosas galas y entregas de premios, un año que, aunque muy generoso, también ha resultado tremendamente desigual. Una temporada, esta que está a punto de terminar, llena de sorpresas importantes que, sin embargo, nos ha deparado alguna que otra amarga decepción, algún fracaso inesperado o algún descalabro imprevisto… Negatividades aparte, es momento de ser optimistas e inaugurar ese prometedor 2016 celebrando los más bellos instantes que el Cine -el siempre maravilloso Cine- nos ha regalado un año más.

The Lobster (Yorgos Lanthimos)

El pérfido sentido del humor de este director griego tan particular, se convierte en una intimidante herramienta cuando la intención es ridiculizar la sociedad actual y su –nuestra- singular concepción mecánica de un amor al que hemos reducido a convencionalismos sociales y que, paradójicamente, se eleva, en ese futuro distópico planteado en la obra, a obligación ciudadana con categoría de ley.

lobster

Un presente futuro -o un futuro reciente- en el que la responsabilidad de encontrar pareja se argumenta en base a compatibilidades absurdas pero a la que se le pone fecha de caducidad y extrema sanción (la transformación en un animal previamente escogido, que se plantea como una vuelta a un origen del que sólo parece diferenciarnos la capacidad de establecer vínculos románticos). Todo en esta comedia inspira incoherencia, patetismo y miserabilidad… y es que el ser humano para Lanthimos parece dirigirse sin remedio a una inevitable indigencia existencial.

The Club (Pablo Larraín)

La crudeza de la narración se vuelve desgarradora y trágica a medida que el incisivo humor negro va haciendo mella en nuestras conciencias. Larraín huye de sutilezas y de medias tintas para elaborar una de las críticas más devastadora que el cine haya mostrado con respecto a esa gran estafa que es la Iglesia, su particular forma de entender la justicia y su dudosas intenciones.club

Posee, además de mucha fuerza en la dirección y en la fotografía, uno de los repartos corales más convincentes del año.

45 Years (Andrew Haigh)

La aplazadísima celebración de los cuarenta años de matrimonio de Kate y Geoff se verá enturbiada por la revelación de un secreto que cambiará el sentido de toda una existencia, desdibujando la naturaleza de su relación y tiñendo de desconfianza unos silencios antes cargados de serenidad. El dolor de las heridas abiertas en una tardía etapa vital en que apenas queda tiempo para derrocharlo sanando cicatrices se muestra con tal franqueza en el rostro de Charlotte Rampling que es imposible no emocionarse ante la fragmentación de lo que parecía un vínculo eterno.45

La dosificación del drama, el manejo del tempo y un guión bien pulido, especialmente en los detalles, hacen de este drama intimista una visión particularmente humana de las grietas que la vida imprime en el alma.

Le Nouveau (Rudi Rosenberg)

La ternura que desprende la casi paternal mirada con que el director retrata la compleja preadolescencia del desorientado Benoit., la fotografía colorista y luminosa, una narración que evita caer en la sensiblería más chabacana y el acertadísimo casting, han conseguido que esta deliciosa comedia se haya llevado los aplausos más sonados en todos los certámenes en los que se ha proyectado a lo largo del año.  benoit

Tan discreta como efectiva,  es todo un ejercicio de humildad por parte de un director que promete regalarnos muchas alegrías.  Impecable, entrañable y espontánea.

The Duke of Burgundy (Peter Strickland)

La perversidad con que la deslumbrante fotografía de Strikland dibuja el amor, y el erotismo que impregna cada fotograma de una historia tan dolorosa se vuelve hipnótica en manos de este enigmático director. Una cinta absolutamente significante reconvertida en homenaje cinéfilo. Duke-of-Burgundy-DI-1

Crítica completa de la que ha sido mi indiscutible favorita del año, aquí.

Ex Machina (Alex Garland)

Muy en la línea de la ciencia ficción más intimista, que anhela profundizar en mensajes trascendentes, Ex Machina logra envolverse de esa atmósfera tan magnética y tan claustrofóbica con la que satisfacer a los más exigentes amantes del género sin descuidar su fondo filosófico. El resultado es una cinta intensa, con cierto sabor a thriller, pero de muy elegante y sobria factura técnica.machina

La camarera Lynn (Ingo Haeb)

El extraordinario retrato de esa joven llena de inseguridades y de dudas, incapaz de aclimatarse a una realidad a la que siente no pertenecer, se perfila gracias a la complicidad surgida entre personaje y espectador. Es imposible no rendirse a la ternura de Lynn. Es imposible no comprender sus obsesiones. Y es imposible no adorarla después de conocer ese maravilloso mundo interior.

lynn

Maria Nymeria
Últimas entradas de Maria Nymeria (ver todo)

2 Comentarios

  1. Muy buen post! Después de leerlo sólo puedo verlas todas.

    Post a Reply

Escribir respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.