El Día de la Bestia: Los tres jinetes del apocalipsis

No sé si será porque después de 22 años, la segunda película de Álex de la Iglesia -tras la desmadrada Acción Mutante– sigue pareciéndome tan salvaje, macarra y cafre como la primera vez que la vi, o bien porque con la filmografía posterior del director de Muertos de risa y La Comunidad siempre he tenido esa sensación de quedarme a medias, como si en sus otras películas le diese miedo pisar el acelerador y perder el control abocándose a repetir un esquema idéntico. ¿No habéis tenido nunca la sensación de que todos sus trabajos posteriores acaban siempre igual, con una batalla campal o una persecución precipitada de todos sus personajes a no se sabe muy bien dónde?

Santiago Segura saliendo a tomar el aire

El Día de la Bestia fue probablemente el primer empujón en el género fantástico y de terror moderno para que el cine español entrase de una vez por todas en la categoría del blockbuster de acción sin ningún tipo de complejos. El primer intento serio de demostrar que lo que Stuart Gordon, Brian Yuzna o Peter Jackson trataron de hacer con un cine de menor repercusión podía traducirse para un público más heterogéneo y convertirlo en éxito comercial: mezclar sin miramientos el género de horror, un relato de acción ameno y desenfadado y un tipo de humor abiertamente autóctono dentro del mismo cóctel. Y sorprendentemente la combinación dió resultado.

Álex Angulo a punto de ser sacrificado por Terele Pávez

El fin del mundo está cerca. El Anticristo va a nacer durante la nochebuena de 1995, y sólo tres enajenados pueden impedirlo: un sacerdote decidido a hacer el mal para contactar con el demonio, un heavy obeso y satánico del barrio de carabanchel y el profesor Kavan, el conocido presentador de un programa de televisión sobre fenómenos paranormales. Con tres héroes como estos, la suerte está echada.

Santiago Segura, Armando de Razza y Álex Angulo van a salvar el mundo

El dia de la Bestia cayó como un soplo de aire fresco, no sólo para el cine español de mediados de los noventa, sino para un género fantástico y de terror que, tras la gloriosa vorágine vivida durante los 80, necesitaba urgentemente un balón de oxígeno, puede que tanto como le urge a día de hoy a su director sorprendernos con algo tan transgresor como éste su segundo largometraje. De alguna manera, esta jodida locura sigue pareciéndome el mejor trabajo de Álex de la Iglesia hasta la fecha, y creo que a estas alturas eso ya no va a cambiar.

¡El diablo está entre nosotros!

Mucha atención a los cameos, con un par de frases, de Antonio de la Torre (Tarde para la Ira) y Carmen Machi (Aída) como empleados de la Fnac, y Jaime Blanch (El Ministerio del Tiempo) como un perverso y violento criminal nazi que prende fuego a los vagabundos de Madrid.

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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