Depredador: Si sangra, podemos matarlo

El cine fantástico de los 80 vivió una fase muy específica en la que, tal y como hoy tratamos de recuperar la nostalgia de lo que se vivió hace tres décadas, entonces se logró trasladar con éxito -pero no muy prolongado- la temática predilecta del género en los años 50: las invasiones extraterrestres. John Carpenter, Tobe Hooper, Chuck Russell, Fred Dekker o Jack Sholder cumplieron con su cuota de escabechinas alienígenas.

¡Eres una preciosidad!

Pero la idea revolucionaria brotó de la cabeza de Joel Silver y John McTiernan a raíz de una broma que se extendió por todo Hollywood en la que se sopesaba la posibilidad de que Rocky Balboa, a falta de más rivales con los que enfrentarse en la tierra, tuviese que vérselas con un contrincante de otro planeta. Sobra decir que el potro italiano jamás se planteó calzarse las botas de matamarcianos, pero ¿y si cualquier otro de los héroes testosterónicos del cine de la época se enfrentase a una amenaza del espacio exterior? Pongamos que hablo de John Matrix, el ex-coronel de las Fuerzas Especiales en Commando (1985, Mark L. Lester). O casi. Sin sofisticadas armas futuristas, ni avanzados trajes de combate o batallas épicas con naves espaciales: Arnold Schwarzenegger contra un cazador de otro mundo, así como suena. La fuerza bruta del roble austriaco contra un gigante invisible que dispara rayos láser y despelleja a sus rivales. El nuevo cine de entretenimiento por aquel entonces –basado en el añejo espíritu sci-fi de tiempos pretéritos– contra la vieja fórmula de ‘ganará el que dé las hostias más gordas’.

El hombre contra la bestia…


El Mayor Dutch Schaeffer (Arnold Schwarzenegger) y su equipo son reclutados por su ex-compañero George Dillon (Carl Weathers), de la Agencia Central de Inteligencia, para efectuar una misión de rescate en la selva de América Central tras perder la comunicación con uno de sus helicópteros. Cuando atraviesen la jungla descubrirán que no luchan contra hombres, sino contra un depredador humanoide -interpretado por Kevin Peter Hall, en sustitución de Jean Claude Van Damme– que intenta matarlos uno a uno.

Jean Claude Van Damme, antes de abandonar el rodaje, junto a Carl Weathers.

Hay una secuencia de Depredador (1987, John McTiernan) deliberadamente concebida para entender que las pelis de marcianos y otra del Schwarzenegger son conceptos que caben dentro del mismo pack, y es cuando el Mayor Dutch Schaeffer afirma rotundo ‘si sangra, podemos matarlo’. De esa dualidad nace precisamente la magnitud de éste el mejor trabajo de John McTiernan -junto a las películas que realizó para la franquicia Die Hard-, y eso es lo que además hace que Predator sea la cinta más recordada del breve pero intenso revival alienígena que se vivió a finales de los años 80.

Sólo habrá un superviviente, ¿adivináis cuál de todos?

 

Antonio López

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"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
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