Demolición – Destruir y volver a empezar

El problema que siempre he tenido con los biopics es que se centran demasiado en contar la historia de un personaje –supuestamente- interesante y la mayoría de las ocasiones con una puesta en escena bastante pobre, sin nada más que destacar que las actuaciones de los personajes principales. Por ejemplo, los dos últimos trabajos de Jean Marc Vallée, Dallas Buyers Club y Alma salvaje, son dos biopics parecidos en la forma, con un tono pesado y opresivo a los que sin embargo les faltaba fuerza cinematográfica e interés. Por fortuna, este no es el caso de su nueva película, basada esta vez en un guion original escrito por Bryan Sipe.

Demolición cuenta la historia de Davis Mitchell, un ejecutivo que a partir de la muerte de su mujer descubre su apatía hacia todo lo que sucede a su alrededor y su único consuelo es desarmar objetos a su alrededor, en un intento de encontrar su identidad personal y saciar su falta de empatía. Aunque no peca de los mismos errores que sus dos anteriores películas, Demolición no se libra de resultar excesivamente obvia en su discurso, pero estos problemas se ven aliviados por el buen uso de elementos formales: decisiones inteligentes en el montaje, un estilo visual más atractivo o un uso agudo de cortos flashbacks son algunos de los ejemplos. Evidentemente las actuaciones de Jake Gyllenhaal y Naomi Watts ayudan bastante al conjunto, demostrando una vez más que Vallée es experto en la dirección de actores.

Demolition (3)

Vallée, como el protagonista de la película, se libera de las ataduras que lo tenían dominado, en su caso como director cuyas últimas obras solo se habían basado en hechos reales, y usa recursos más puramente cinematográficos para narrar esta obra con una vivacidad que no había mostrado hasta ahora, sin tener que atenerse a hechos comprobados y dando rienda suelta a situaciones más imaginativas. Al igual que el personaje encarnado por un inspiradísimo Jake Gyllenhaal, Vallée parece pasar por un proceso autodeconstructivo, en su caso descubriendo que tiene más capacidades como narrador más allá de contar una relato con una puesta en escena sobria y sin demasiadas complicaciones, que de seguir así le augura un futuro satisfactorio, truncado hasta ahora quizás por la fidelidad a la realidad de sus anteriores películas, que aunque reconocidas internacionalmente resultaban pesadas y sin alma. No es el caso de Demolición, que, a pesar de no ser una obra del todo ligera ya que es parca en detalles y no profundiza en las relaciones de los personajes, se siente viva e inspirada.

Borja Aranda

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"Me gusta recordar las cosas a mi manera. No exactamente como ocurrieron."
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