Deadpool: el antihéroe rompedor

[ESTA ENTRADA PUEDE CONTENER ALGÚN QUE OTRO PEQUEÑO SPOILER DE DEADPOOL. NADA VITAL, PERO QUEDÁIS AVISADOS]

Marvel está de vuelta con un largometraje no apto para menores. ¿Qué implica esto? Por mucho que a un niño le gusten los superhéroes, Deadpool no es una película al  uso, y mucho menos para un público infantil, a pesar de que lleve un traje chillón (es para que no se vea la sangre): aquí tienes sexo, violencia, palabras malsonantes de todo tipo, y referencias que un niño no entenderá. Y otras tantas que una persona ajena al universo cinematográfico Marvel de Fox tampoco entenderá. Eso ya es un mal menor. Más o menos. La cuestión es simple: Deadpool no busca inspirar a los más pequeños a ser héroes. Este protagonista es un antihéroe: ni es idílico ni está controlado por Disney. Es un pequeño detalle que queda muy claro viendo el tráiler, pero que para algún padre despistado igual no es suficiente. De todas formas, el «Soy el p*** amo» de los pósters debería indicar algo también. No es que sea muy sutil. Aclarado esto, demos paso a la crítica.

 

Por contextualizar: tras el desastre de X-Men Orígenes: Lobezno, nació el proyecto X-Men Orígenes: Deadpool. Tim Miller y el mismo Reynolds lo comenzaron a rodar allá por 2012, buscando con él redimir al Wade Wilson del largometraje previamente mencionado. Gracias al esfuerzo y entrega del director y del protagonista, y tras mucho negociar, Fox aceptó seguir adelante con Deadpool. Y la jugada les salió bien. Mérito de esto se lleva, en su mayor parte, la magnífica campaña de márketing viral desarrollada para la película y protagonizada por un Ryan Reynolds dispuesto a darlo todo por su personaje, sin apenas mostrar su rostro. Provocativa, arriesgada, real, fiel al Deadpool de los cómics. A día de hoy son muchos los que conocen a este personaje embutido en un traje rojo y dispuesto a romper con el resto de producciones de superhéroes estrenadas hasta la fecha. Se ha lanzado a un público que en su mayoría desconocía la existencia de Wade Wilson, captando su atención sin apenas buscar relación con los X-Men. El mercenario bocazas se ha ganado al público a base de entrega.

 

58 millones costó su producción y más de 135 recaudó en su fin de semana de estreno en EEUU: una apuesta resultante en un éxito demoledor en taquilla. Le ha valido el mejor estreno de todos los tiempos de una película para mayores de 18, así como el mejor estreno en el mes de febrero. Pero, ¿qué tiene Deadpool a la hora de la verdad? La película detalla la historia de cómo Wade Wilson terminó siendo el personaje que se presenta en los spots y carteles publicitarios. En este sentido, no arriesga. La trama es el nacimiento del protagonista del cómic, al igual que en las primeras producciones de los Spider-Men (Maguire y Garfield), Iron Man, Superman o los X-Men. Por esto mismo, la historia se desarrolla rápida: en una hora y tres cuartos conoces a Wilson, el detonante de su cambio, el proceso de transformación y el arco argumental posterior que dota de sentido a la presentación del antihéroe al inicio de la película. No es nada desconocido.

 

 

Lo que convierte en única en su género a Deadpool no es, por tanto, lo que cuenta, sino el cómo lo cuenta. Desde sus primeras imágenes promocionales y su teaser tráiler, Deadpool dejó claro que mantendría un trato directo con el espectador. La ruptura de la cuarta pared resultaba clave para mantener la esencia del original. Y por esto mismo se muestra desde la primera escena de la película. Es lo más llamativo, lo más destacado en todas las críticas. Sin embargo, no es lo único a aplaudir. La fotografía es magnífica, la dirección interesante y la banda sonora es tan cañera como el protagonista. No es solo provocativa, sino que tiene calidad.

 

El largometraje busca seguir el camino del cómic, presentando a un mercenario irreflexivo, disparatado, mordaz y agresivo, un justiciero que no desea ser un héroe bajo ningún concepto. Un personaje tan loco que, por eso mismo, es el único capaz de hacer tan partícipe al espectador sin que parezca forzado. No necesita mirar a pantalla en cada escena, basta con interrumpir en los momentos clave, y sumarle a ello todo un despliegue de referencias comiqueras y no comiqueras: guiños al multiverso Marvel (Vengadores incluidos con el helitransporte), a Lobezno y a Hugh Jackman, al mismo Ryan Reynolds… incluso a Ikea y a productos de limpieza. Nada se escapa de la afilada lengua de Wade Wilson. Solo cuando una película es capaz de reírse de sí misma, de su reparto y de su protagonista puede permitirse el lujo de reírse de todo lo que le venga en gana. Y de lo que más se ríe es de X-Men Orígenes. No es que haga olvidar al espectador esa entrega de Lobezno, sino que la mantiene en la mente de todos de forma  tan continuada, que la deja en el recuerdo como una mala precuela de lo que han logrado Miller y Reynolds con este Deadpool.

 

El protagonista absoluto es Reynolds, que ha encontrado el papel de su vida, y se come a todos los demás. El resto de personajes son claros secundarios, apenas desarrollados: Coloso, Negasónica, Vanessa… De cara a una segunda parte, y ya conociendo el origen del antihéroe, es probable que se exploren algo más. Y si reaparecen Dopinder y Weasel, mejor. Sin embargo, la ausencia de exploración de los secundarios no le resta muchos puntos a Deadpool. Paradójicamente, lo mejor de la película también es su mayor punto débil: el márketing. Es una de las mejores campañas publicitarias de la historia, tan buena que ha dejado las expectativas muy altas. ¿Demasiado? En algo más de hora y media no se pueden llenar. Se trata de una película relativamente corta, y muchos de los mejores golpes ya han aparecido en tráilers y clips. Por tanto, puede saber a poco. La parte menos explorada en la promoción ha sido la historia de origen del mercenario, y esta es la más lenta. La nota discordante en el disparatado mundo del personaje. La más novedosa para los que hayan seguido la campaña es también la más flojita. Valorando Deadpool de forma aislada, el resultado es espectacular, arriesgado y sorprendente. Con los tráilers vistos, no lo es tanto, y eso es un gran punto negativo. Algún día aprenderán a hacer tráilers que no relaten la trama completa.

 

 

Ahora bien, vista la película, ¿qué se puede pedir y esperar de Deadpool 2? Para empezar, que llegue en versión original a España. Eso estaría bien. Bien, la secuela ya está en marcha y prevista para 2017. Pueden pasar dos cosas: que la desarrollen bien y el personaje de Reynolds deje atrás esa génesis y se desate, dando como resultado una película todavía más bestia… o que quieran repetir la misma fórmula exacta y fallen. Deadpool no se puede permitir un estancamiento. Han resucitado a un personaje magnífico, que da que hablar y que arrasa, pero no se pueden quedar ahí. El público no necesita más de lo mismo, sino algo mejor, más novedoso, más arriesgado. Todo se verá. Por el momento, el mercenario bocazas ha renacido de entre las cenizas. Disfrutémoslo. Y, a todos los que vayáis al cine a verla… Quedaos hasta el final. La escena post-créditos es de lo mejor de la película. Asegurado.

 

Rocío de la Aldea

Rocío de la Aldea

Proyecto de comunicadora audiovisual, scout, zurda, seriéfila y marvelita. Mi sueño es tener un dragón. Escribo cosas.
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