Cuando los ángeles duermen: Demasiado mala, incluso para ser cine español

Meter a un tipo normal dentro de una situación extrema, a raíz de un conflicto aparentemente trivial -llegar a tiempo al cumpleaños de su hija-, conlleva orquestar un obligatorio tour de force cuajado de imprevistos y obstáculos en un guión cuyo grado de credibilidad decrecerá inversamente a su voluntad de mantenernos entretenidos. Por desgracia, en este caso, nos encontramos ante un disparatado carro de incongruencias en un guión cuyo grado de estupidez crece exponencialmente a su voluntad de tomar al espectador por imbécil. O tal vez ésa es la única forma posible de comprender a una caterva de personajes que se vuelven más idiotas a medida que avanza el metraje, situaciones que rozan el ridículo, diálogos bochornosos e interpretaciones juveniles indignas de una webserie amateur.

Así es la reacción de los protagonistas de ‘Cuando los ángeles duermen’ cuando ven terminada la película

‘Cuando los ángeles duermen’ es la peor película española que se ha estrenado en salas comerciales desde ‘Kibris, la ley del equilibrio’ (2005, Germán Monzó), y dentro de unos años, con toda seguridad, un terrible error del que tanto Julián Villagrán como Marián Álvarez negarán acordarse. Hay películas que te las sabes de memoria sin haberlas visto, donde sólo un correcto trabajo actoral contrarresta el peso de la rutina. En otras, como ésta, sus actores tiran de oficio para contrarrestar la vergüenza que les produce salir en ellas.

Marián Álvarez despidiendo por teléfono a su representante

Algo muy gordo ha de pasar para que ‘Cuando los ángeles duermen’ (2018, Gonzalo Bendala) no arrase en los próximos YoGa.

Gonzalo Bendala tratando de explicarle a Julián Villagrán en qué consiste el fisting

 

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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