Colisión: Cuatro en la carretera

La primera ventaja de la que parte el segundo largo de Marc Fàbregas, antes incluso de que nos fijemos en sus personajes, es cierta propensión a aparentar -gracias a una ostensible mejora de los medios técnicos empleados en su anterior cinta- que Colisión ha sido filmada con una mayor holgura de tiempo y dinero en comparación con su ópera prima, Cuinant. Lo paradójico del rodaje de Colisión es que sin embargo se haya culminado con mayor dificultad si cabe, al disponer de menos tiempo para acabarla y trabajar en horarios restringidos a una sesiones de grabación nocturnas, ubicadas en mitad de una carretera que debía permanecer necesariamente vacía.

Octavi Pujades, Carla Lladó, Chus Pereiro y Joan Carles Suau durante el rodaje de ‘Colisión’

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La evolución tanto del pulso narrativo como del look visual aplicado por el realizador es notorio desde los mismos títulos de crédito, que a diferencia de lo visto en su debut, esta vez sí guardan una relación comedida con el tono de lo que veremos durante la próxima hora y media, y sustituyen la rudimentaria animación del preludio de Cuinant por la sobriedad de unos créditos que deambulan superpuestos a la pantalla durante el plano secuencia tomado desde el interior de un coche en el que su solitario ocupante recorre las calles desiertas a altas horas de la madrugada. Colisión presume de un aspecto plenamente cinematográfico del que su predecesora, casi una obra de teatro filmada, aún adolecía como única carencia.

Joan Carles Suau y Chus Pereiro son Jan y Ruth

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Colisión refuerza la lectura negativista y conflictiva de cualquier relación sentimental, pero desdoblando la acción a dos escenarios paralelos, con dos parejas distintas que guardan más puntos en común de lo que aparentan y que descubriremos a medida que avanza el metraje. La diferencia que marca el ritmo in crescendo del choque de temperamentos en esta ocasión es que aquí, él y ella, o mejor dicho ellos y ellas, comparten un espacio físico mucho más enclaustrado y propenso al encontronazo que la cocina de un minúsculo apartamento, así que la confrontación va un poco más allá de la simple agresión verbal o la guerra de sexos para virar de forma gradual hacia momentos muy puntuales de violencia física.

Carla Lladó y Octavi Pujades son Sara y Eric

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Chus Pereiro exorciza de nuevo el brote más esquizoide de la psique femenina y escarba dentro de la paranoia de Ruth para materializarla como una libre reinvención de su personaje en Cuinant, tanto que por momentos fantaseas con la posibilidad de estar viendo una secuela de aquella en la que, en lugar de Miquel Sitjar, son Joan Carles Suau y Carla Lladó, quienes ejercen como sufridos sparrings despechados de la propia Pereiro y Octavi Pujades.

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Octavi Pujades, con quien el director coincide por primera vez -antes de repetir en la webserie 13 mil– ya es un viejo conocido tanto del cine (3 Bodas de Más, El Pregón) como de la televisión (Al Salir de Clase, Hospital Central) y es difícil de confundir con otros actores gracias a una imponente constitución física que le convierte en una versión inteligente, expresiva y con dotes para la interpretación del flemático Henry Cavill.

Octavi Pujades en la webserie 13 mil de Marc Fàbregas

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A Marc Fàbregas se le da de miedo reventar relaciones que están a punto de morir, hacer que brote el odio contenido en forma de reproches y hacerlo estallar hasta que sólo queda resentimiento. Como realizador es un voayeur de las parejas emocionalmente jodidas y las rupturas anunciadas. Lo que distingue a Colisión de Cuinant es que aquí no hay un vínculo entre iguales, sino un forcejeo consentido donde el mango de la sartén está agarrado, en cada relación, por un sujeto dominante.

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Puede que la principal premisa a la que quiere llegar el cine de Marc Fàbregas sea ésa, obligarnos a digerir que tanto el amor verdadero como la simple atracción física pueden actuar como desencadenante de una colisión fortuita de egos.

Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López

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