Los exámenes (Bacalaureat): Cuando Cristian Mungiu demostró hasta dónde se puede llegar por una nota
Jun15

Los exámenes (Bacalaureat): Cuando Cristian Mungiu demostró hasta dónde se puede llegar por una nota

En estas semanas de preocupación general para los más jóvenes, cuando el calor ya empieza a apretar, donde las sobredosis de valeriana para calmar los nervios crecen, donde se apelotonan las montañas de lápices y bolígrafos más roídos que los vaqueros de algunas quinceañeras, donde las acciones de las empresas de pósits y fosforitos se multiplican, donde se pasa más tiempo solo o mal acompañado echando codos hasta las tantas, y donde se oyen más plegarias que en Semana Santa a todos los dioses del mundo habidos y por haber para aprobar; en estas semanas, la angustia por los exámenes finales para unos o la selectividad para otros parece generar un sentimiento unánime de pesar que no se ve ni en un maratón de pelis de Bergman. (Eso sí, una vez pasadas esas semanas, las botellas de bares y discotecas se quedan más vacías que los embalses de media España) Y aunque la vida, el futuro y el dinero nos vaya en ello, poco se puede comparar con el despliegue que hizo el director Cristian Mungiu en uno de los títulos europeos clave el año pasado. Si algo tiene el realizador rumano, es que como todos los autores del este de Europa nos da una patada bien dada en los cojones a la hora hablar de dramas y pobreza. Cada vez que uno piensa en lo mal que estamos y mira la visión de estos directores sobre su entorno, la sacudida es mayúscula y nos gritan que en la Europa occidental aún no sabemos qué significa no tener absolutamente nada y luchar por algo hasta la extenuación. O eso, o que no sabemos plasmarlo y caemos en el ridículo cuando lo intentamos. Porque a partir de una simple tontería como pudiera parecer el que un padre haga lo imposible para que su hija saque la nota máxima en la selectividad y pueda largarse al extranjero para obtener un futuro mejor, Mungiu construye un gran retrato social muy crítico con su país y sus habitantes, una película que termina siendo más de suspense e intriga que otra cosa, donde el rumano una vez más no deja títere con cabeza a base de una dirección siempre magistral y donde los pequeños espacios devienen por momentos asfixiantes. Mungiu no se arruga y eso siempre es de agradecer. Pero su elegancia y el modo en el que conduce la historia son aun más admirables. El rumano además sigue siendo uno de los mejores moviendo la cámara en espacios en apariencia muy cerrados, desde pisos pequeños o habitaciones minúsculas hasta pasillos de hospital; y sigue demostrando cierto gusto en alargar hasta la extenuación situaciones...

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Pieles: Cuando Aless Gibaja encontró a John Waters
Jun10

Pieles: Cuando Aless Gibaja encontró a John Waters

Antes de perder la cabeza y comparar el primer largometraje del actor y realizador Eduardo Casanova con el trabajo de genios como John Waters o Tod Browning, convendría subrayar un pequeño matiz: más allá del hecho de trabajar con actores que sufren acondroplasia (y Casanova lo hace con fines puramente ornamentales, para crear una sensación de excentricidad) los otros mal llamados monstruos que transitaban por los primeros films del director de Pink Flamingos (1972, John Waters) o Freaks -o la obra maestra de Tod Browning- eran reales. Los torsos humanos sin piernas ni brazos, los niños con microcefalia, el hombre privado de la mitad de su cuerpo, la anciana con obesidad mórbida obsesionada con comer huevos crudos o la maravillosa drag queen Divine zampándose unos excrementos de perro eran auténticos inadaptados convertidos en el epicentro de un universo estrafalario, oscuro y mágico. La troupe de actores de Eduardo Casanova, sin embargo, no saben lo que significa ser marginados ni sufren deformidades reales. Son un variopinto grupo de amiguetes del director, estrellas televisivas -la mayoría ex compañeros de Casanova en la abominable sitcom Aída– y varias caras populares del star system español, disfrazados con unas ridículas caracterizaciones que recuerdan a las caretas de Joaquín Reyes en Muchachada Nui y La Hora Chanante. Soy una persona pequeña que regenta un burdel, y eso es tope transgresor Una señora anciana que anda todo el rato en pelota picada y una proxeneta de estatura pequeña aportan la nota pretendidamente gamberra a un reparto de caras conocidas, ancladas a la zona de confort de un agotador postureo transgresor, en un producto final que intenta continuamente pasar por el filtro trash de la comedia underground. No vaya a notarse demasiado que, en realidad, aquí sólo hay un puñado de buenos actores -y alguna cara guapa proveniente del mundo de la moda- queriendo colgarse la etiqueta de irreverentes. La fealdad es cool, y esa idea puede venderse, aunque su discurso esté desprovisto de toda dramaturgia o silogismo dramático. Hablo de la fealdad de quita y pon, por supuesto. No olvidemos que todo lo que se ve en Pieles es fruto de la impostura estética y los efectos creados por el maquillaje. En ‘Pieles’ veremos cómo Peter Pan decide, por fin, mudarse de Nunca Jamás a Chueca… ¿Era necesario malgastar a un reparto así, oculto bajo ridículas máscaras de látex y un desmedido abuso de los tonos magentas, para hablar de un concepto tan elemental como el amor propio? No, pero tal vez una merma en el cargante diseño de producción –obra del mismo Casanova– de esta sonrosada ópera prima y una mayor generosidad dialéctica del guión...

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«Converso»: un documental de David Arratibel
May25

«Converso»: un documental de David Arratibel

La pantalla en negro y un texto que aparece en ella con el interrogante: “¿Padre?” mientras suena de fondo el tono de una llamada telefónica. La respuesta: La persona con la que intenta hablar no está disponible o está fuera de cobertura, por favor inténtelo más tarde. Aparece una enorme imagen de Dios dibujada en la cúpula de una Iglesia. Así arranca este inteligente documental de David Arratibel, que tiene ya un doble juego en su título: Converso, tanto del verbo conversar como de la conversión a otra creencia religiosa. El director se encontró años atrás ante una situación bastante peculiar en nuestros tiempos: en un corto espacio de tiempo, los miembros de su núcleo familiar se convirtieron al catolicismo uno tras otro. Ello le llevó a sentirse desplazado de sus hermanas y madre, y a tener un conflicto familiar siempre que surgía el tema que no deseaba tener. Él, agnóstico, no podía entender qué podía haber llevado a sus seres queridos a realizar esta conversión. Su forma de canalizar este conflicto fue este proyecto cinematográfico, que seguro que le sirvió a él de terapia personal: se sentó en una silla y convirtió el confesionario de sus familiares en el suyo propio, en una atmósfera íntima y personal, reconstruyendo los sucesos y reviviendo anécdotas ante las cámaras, logrando así capturar una gran espontaneidad en las conversaciones. El film parte con la premisa de un gran interrogante cinematográfico: Si el Espíritu Santo entra en nuestra casa, ¿es posible hacer una película sobre él?. No obstante, el mismo director admitió haber fracasado en la contienda, y sigue sin comprender qué puede llevar a alguien a convertirse al catolicismo. Pero el resultado del documental es fabuloso, y trata con gran sensibilidad el cariño, las ausencias, las distancias, el vacío… sin perder en ningún momento el sentido del humor, siempre presente. Y durante el visionado del mismo, es complicado que a uno no le venga a la mente la familia Panero, retratada en el magnífico documental de El Desencanto, de Jaime Chávarri; de hecho, la misma hermana lo termina mencionando al percatarse de la situación. Resulta lindo que al final, el elemento que sirve para reunir de nuevo a la familia, sea el paso de David Arratibel a animarse a cantar junto a toda su familia una especie de canto gregoriano. La música no entiende de diferencias. Como dijo Julio Cortázar: “Música, melancólico alimento para los que vivimos de amor”. Algunos instrumentos como las trompetas incitan al valor. Otros, como la flauta, a la dulzura. Y hay otros, como el órgano, que arrebatan el alma a lo celestial. -Aristóteles- Comparto link del coloquio...

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Guardianes de la galaxia Vol. 2: Guía marvelita del autoestopista galáctico
May08

Guardianes de la galaxia Vol. 2: Guía marvelita del autoestopista galáctico

A James Gunn le basta con los diez primeros minutos en su segundo volumen de farras galácticas para demostrar que el resto del universo cinemático marvel se la trae al pairo. Lo suyo es recuperar la esencia más pura de los seriales clásicos de Flash Gordon y Buck Rogers, lavarles la cara, hipervitaminarlos con todos los recursos digitales de los que dispone la todopoderosa maquinaria Disney, y traerlos de vuelta al siglo XXI con un par de regalos extra para los gourmets más freaks: jamás habrías pensado que Michael Knight, Pacman y la música de Sam Cooke pudiesen convivir dentro de una misma película. Chris Pratt y Dave Bautista vuelven a unir fuerzas. Más allá del incuestionable poder nostálgico de Guardianes de la Galaxia Vol. 2, nunca había visto a nadie que supiese renovar el concepto de la space opera más desenfadada con una convicción tan rotunda como la de James Gunn, no al menos desde los tiempos en que Nicholas Meyer estrenó, hace ya veinticinco años, Star Trek VI: Aquel país desconocido o, con algo menos de solidez, en la franquicia marvelita de Thor y los últimos episodios de la saga trekkie producidos por J. J. Abrams. ¡El equipo vuelve a la carga! Peter Quill ‘Starlord’ (Chris Pratt), Gamora (Zoe Saldana), Drax (Dave Bautista), el mapache Rocket (Bradley Cooper) y Baby Groot (Vin Diesel) se han convertido en una familia, y sobreviven como un grupo de mercenarios espaciales, exterminando bichos y realizando trabajos sucios por toda la galaxia. Cuando una especie de deidad galáctica denominada sutilmente Ego (Kurt Russell) afirma ser el padre de Starlord, todo cambiará para Quill y su grupo. Kurt Russell es Ego, un planeta con aspecto humano, y padre de Starlord Lo que distingue a cada nueva entrega de Guardianes de la Galaxia del resto de las producciones de Marvel Studios es que sus historias funcionan por sí solas, y no parecen simples precuelas o capítulos de anticipo para una próxima aventura de Los Vengadores, sino que incluso superan a la franquicia fundada por Joss Whedon en cuotas de vitalidad pulp, un incontestable poderío visual y su delicioso sentido de la diversión. Vin Diesel presta su voz y sus movimientos a Baby Groot Aunque ese mismo espíritu desenfadado y gamberro no debería extrañarme, teniendo en cuenta que James Gunn procede del último reducto de la galaxia donde el cine fantástico todavía no entiende de prejuicios: la inmortal e imperecedera Troma Entertainment. Los Guardianes de la Galaxia volverán en ‘Avengers: Infinity Wars’...

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John Wick 2, Pacto de sangre: Asesina como puedas
Abr29

John Wick 2, Pacto de sangre: Asesina como puedas

La fórmula del estiramiento en una franquicia de acción es tan antigua como el propio género. Haz una secuela más violenta, más proclive al exceso pirotécnico, con más localizaciones -internacionales, a poder ser- y, a falta de un mismo villano al que matar, invéntate un hermano terrorista/mafioso que quiera rendir cuentas con el antihéroe ya retirado. Por lo menos ese último recurso, y que a John McClane le funcionó tan bien en la mejor secuela de La Jungla de Cristal (1988, John McTiernan), queda aquí reducido a un virtuoso prólogo con Peter Stormare haciendo otra vez de Peter Stormare. En lo tocante al resto de la trama -hay poca, pero la hay-, no hay mucha novedad que rascar sobre un terreno deliberadamente plano y previsible, más allá de que en esta ocasión los malos no han tenido el mal gusto de sacrificar a un perrito inocente, sino que se limitan a hacer volar por los aires el lujoso chalet que John Wick tiene en la sierra. John Wick y su chucho se convierten en un par de ‘homeless’ John Wick es forzado (de nuevo) a aplazar su jubilación para ejecutar a la hermana de un importante cabecilla de la camorra italiana, aunque tras realizar su trabajo acabará siendo traicionado de nuevo (¡oh, que sorpresa!) y tendrá que darse a la fuga dejando un reguero de cadáveres a su paso que blablablabla…. John Wick 2, Pacto de Sangre (2017, Chad Stahelski) es basicamente más de lo mismo, aunque, por fortuna, su redoblada dosis de apuñalamientos, tiroteos en plena calle y persecuciones suicidas tampoco renuncia al mejor incentivo de su primer episodio: su fecunda exhibición de artes marciales con secuencias filmadas en plano general, siguiendo la tradición del mejor cine de Hong Kong; y eso se agradece más en estos desangelados tiempos para el cine de acción donde las tomas en una pelea no suelen durar más de dos segundos, o bien se diseñan a mayor gloria de un monigote digital en agotadoras franquicias superheroicas. ¡Cuidao conmigo, eh, que estoy muy loco! Lo bueno -según se mire- de John Wick 2, Pacto de Sangre es que todo sigue igual. Lo malo es que un material tan encorsetado y dado al pleonasmo ultraviolento difícilmente puede dar pie a una tercera entrega que conserve el interés. No sé, tal vez si la próxima vez a John Wick le diese por viajar al espacio… ¿Qué pastilla elegirá John Wick? ¿La roja o la...

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Fast & Furious 8: A mí me gusta la gasolina, dame más gasolina
Abr21

Fast & Furious 8: A mí me gusta la gasolina, dame más gasolina

Hay una pieza en la carrocería de esta octava entrega -que se dice pronto- de la remota A todo Gas (2000, Rob Cohen) que la separa de lo que en su día fue una franquicia sobre competiciones clandestinas de coches de lujo: tras 16 años quemando las ruedas -y las neuronas de millones de chavales poligoneros- la marca Fast & Furious ha evolucionado -a su manera- hasta convertirse en la alternativa más sostenible de la franquicia Bond, más incluso que las últimas (y estiradas) incursiones del agente británico con la jeta de Daniel Craig. Los gadgets tecnológicos, la hiperbolización de la acción en secuencias imposibles, el recurso proliferado del cuanto más difícil mejor y el abrazo constante a la fantasmada visual capaz de orquestar persecuciones entre tanques militares y lamborghinis a lomos de un submarino gigante con coreografías de coches kamikazes teledirigidos por el centro de Nueva York, y para abrir boca, un cuatro latas oxidadísimo pero tuneado hasta los retrovisores que, en poco menos de un cuarto de hora, hace más llevadera una obertura con los únicos minutos de metraje que guardan alguna relación con el resto de la saga. Fast & Furious 8 (2017, F. Gary Gray) ya no es sólo una excusa para congregar a chonis de extrarradio y adoradores fervientes de la subcultura del reggaeton -relegada aquí a una presencia ínfima en el prólogo caribeño- sino un arrollador, mastodóntico y abrumador espectáculo que, tras deshacerse nada más empezar de su vieja carrocería de cubanas en tanga y machirulos con crucifijos de plata, logra rugir con un nuevo motor más ruidoso, más potente y preparado para quemar ruedas en una nueva pista, la del blockbuster de acción más desmesurado, puro y genuino. Mención aparte para esa imponente hija de puta llamada Charlize Theron que campa a sus anchas en este búnker de testosterona, entrando como un elefante en una cacharrería dentro de los restringidos dominios de Dominic Toretto y su clan, demostrando que su Cypher puede dejar a la altura del betún a cualquiera de los villanos que han apretado las tuercas a James Bond desde 1962. Si éste va a ser el principio del fin en una supuesta última trilogía de Fast & Furious, me gustaría recibir con los brazos abiertos a tan adrenalínico canto del cisne, aunque por el camino haya habido que soportar tantos baches de horterez y palurdismo...

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Ghost in The Shell: ¿Qué hace una chica como tú en un remake como éste?
Abr13

Ghost in The Shell: ¿Qué hace una chica como tú en un remake como éste?

El talón de aquiles de Ghost in the Shell es el mismo que el de Rupert Sanders, como lo es el de Breck Eisner, Brett Ratner, Jon Favreau y la mediocridad sintomática que se expande como un virus en los últimos directores del cine de acción estadounidense: la total y absoluta vacuidad creativa. No hay nada que resulte genuino en los nuevos blockbusters, salvo la habilidad para camuflar la imitación, los remakes, los reboots y el reciclaje de viejas ideas extraídas de los videojuegos y el cómic con alteraciones -para peor- del producto original (cambios de raza de sus personajes, mutilación de desnudos, recortes del nivel de violencia, etc) para idear algo que, en el mejor de los casos, sigue sin superar el listón marcado por las escenas cinemáticas de los más recientes videojuegos lanzados al mercado. Scarlett Johansson no es el único problema de este blanqueamiento del manga original de Masamune Shirow, y tampoco lo es el casting; de hecho hasta da la impresión, sólo por momentos, de que Juliette Binoche y ‘Beat’ Takeshi Kitano se preocupan por algo más que memorizar sus diálogos en inglés, y al final ni siquiera le das importancia al hecho de que la mayor Motoko Kusanagi no se distancie de las mismas poses combativas, ceños fruncidos y caras enfurruñadas de Johansson en Lucy (2014, Luc Besson) o en todas las películas del universo Marvel donde encarna a Natasha Romanov, alias ‘la Viuda Negra’. Aquí también es una mujer de armas tomar, o más bien una robot con apariencia humana a la que todos identifican como La Mayor. La Mayor actúa como una mercenaria para la compañía tecnológica que la creó con fines militares, hasta que descubre un oscuro secreto sobre cómo ella y casi un centenar de criaturas similares fueron construidos, y se verá convertida en el nuevo blanco de sus antiguos aliados. Juliette Binoche y Scarlett Johansson, la doctora y su creación Sospecho que a Johansson acaba interesándole tan poco este pastiche cyberpunk -con oportunistas guiños tanto al anime original, Blade Runner (1982, Ridley Scott) y todas las cintas de género fantástico que Paul Verhoeven rodó entre finales de los 80 y la década de los 90- que termina contagiándole la pereza a un espectador que lleva viendo como pasan por la cartelera productos idénticos a éste desde los tiempos de la trilogía Matrix y la irrisoria Aeon Flux (Karyn Kusama, 2005). ¿Quien sabe? Puede que con una heroína protagonista más voluntariosa a la hora de demostrar su versatilidad actoral, con mayores aptitudes para la lucha y étnicamente más próxima a la Motoko Kusanagi del anime original -como Kimiko Glenn (Orange is...

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El Exorcista: Análisis de las diferencias narrativas entre la película y la serie de TV
Abr13

El Exorcista: Análisis de las diferencias narrativas entre la película y la serie de TV

El Exorcista (1973), considerada la película más terrorífica de todos los tiempos, se estrenaba en los cines norteamericanos de la década de los setenta para marcar un antes y un después en la historia de la cultura popular. Más de cuarenta años después de su estreno, el mito sigue estando de actualidad con dos secuelas que aparecieron en los años siguientes y otras dos precuelas y una serie de TV, con la entrada del siglo XXI. En septiembre de 2016, llegaba a las pantallas de televisión la esperada serie dramática basada en la película original. The Exorcist se proponía trasladar al formato serial, la historia que sobresaltó e impresionó a millones de espectadores en todo el mundo (recaudando más de 400 millones de dólares), y cuyas continuaciones posteriores no consiguieron mantener el nivel de exigencia y calidad que ofreció en su momento la primera parte de esta saga. A pesar de las similitudes que tiene la serie por considerarse un remake del largometraje original, el presente trabajo es un intento por comparar las diferencias narrativas de ambos formatos (película de 1973 y temporada completa de la serie), deteniéndose principalmente en el análisis de sus tramas y personajes, pero también en otros aspectos importantes del relato como el argumento, el espacio, la estética, el tiempo, la estructura o el punto de vista. En definitiva, el objetivo de esta investigación se basa en establecer los factores narrativos que lo diferencian de la película, pese a las semejanzas que posee con su predecesora y comprobar la veracidad de la hipótesis establecida en un primer momento, sobre si la serie es un remake de la obra original. Argumento y Tiempo El argumento de la película y la serie están basados en la novela homónima de William Peter Blatty, escrita en 1971. En El Exorcista (1973), Regan MacNeil es víctima de fenómenos paranormales como la levitación o fuerza sobrehumana. Su madre, Chris MacNeil, se encuentra perdida tras haber sometido a su hija a diversos análisis médicos que no ofrecen ningún resultado, decide acudir a un sacerdote con estudios de psiquiatría. El Padre Karras, convencido de que el mal no es físico sino espiritual, acude a la Iglesia para que le permitan hacer un exorcismo a la joven Regan con la ayuda del Padre Merrin, un veterano sacerdote con experiencia en temas de posesión diabólica. En The Exorcist (2016) la historia que se narra es similar, pero ambientada en la actualidad. La joven Katherine Rance empieza a comportarse de una forma extraña. Su madre Angela, intuye que su hija está siendo poseída por el diablo y acude al cura de su parroquia, el Padre Tomás,...

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Blind data, el peligro de ir a ciegas
Abr05

Blind data, el peligro de ir a ciegas

Cuando entramos en la cocina y queremos hacer un plato, primero de todo nos fijamos en los siguientes  ingredientes: Un chico, Bruce Willis. Una chica, Kim Basinger. Y alguien que incordia, John Larroquette. Después, nos centramos en la receta: Chico conoce a chica, se gustan, cuando todo parece ir de fábula alguien se entromete en la relación y empieza a ir mal, hasta tal punto que se ven obligados a separarse. El chico está a punto de entrar en la cárcel y el ex-novio de la chica ayuda al chico en el juicio a cambio de que la chica se case con él, pero al final pasan algunas cosas y los dos enamorados se juntan. Y colorín colorado, el cuento se ha acabado. Puede que el plato final no sea satisfactorio. Este es el argumento para cualquier película romántica. Si lo cocinamos nosotros, respetando la receta original puede que nos salga un melodrama, y el público tiene que gastar un montón de pañuelos para secarse las lágrimas de los ojos. También podemos cambiar parte de la receta y nos sale una tragedia; ahí puede que el público tenga las lágrimas más grandes… O buscar algunos chistes graciosillos y nos puede salir una comedia mala.   Pero si buscamos un gran chef como Blake Edwards, las cosas cambian para bien, o incluso, para mejor. Es entonces cuando se cocina un plato exquisito: Blind Data (Cita a ciegas). Todo empieza cuando un banquero, Walter Davis (Bruce Willis), tiene que cerrar un importante acuerdo comercial con un estricto y tradicional empresario japonés en una cena junto a su jefe. Por ese motivo pide a su hermano y su cuñada si conocen alguna chica, ella le da el contacto de su prima, Nadia Gates (Kim Basinger) que acaba de romper con su novio, David Bedford (John Larroquette), un abogado hijo de papá, y juez (William Daniels) que sigue acosándola. Su cuñada, Susie Davies (Stephanie Faracy) le aconseja que no le haga tomar alcohol a Nadia, pero Walter no le hace caso y a partir del primer sorbo de champán transformará su vida completamente. Ahí entra el genio de Blake Edwards, un gran director y especialista en comedias que ya rodó algunas muy conocidas como Breakfast at Tiffany’s (Desayuno con diamantes), The pink panther (La pantera rosa) o The party (El guateque), rodados en la década de los años sesenta. Su extensa carrera, con casi cuarenta largometrajes, incluye esta pieza rodada en 1987, teniendo bajo sus órdenes a dos actores que estaban empezando a despuntar en el mundo del cine. Es una película que recuerda un poco a las comedias del cine clásico, con humor y momentos para la carcajada. Como...

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María (y los demás): La familia bien, gracias
Abr03

María (y los demás): La familia bien, gracias

Bárbara Lennie imparte una lección masticadita y cortada en trozos pequeños sobre cómo se debe interpretar a una adolescente que ya ha rebasado la treintena, sin estridencias exageradas ni esas ínfulas de inocua modernez de best-seller juvenil heredadas de impostadas perdedoras a las que el karma jode por gilipollas. Y no daré más pistas de a qué reciente (e inmerecido) éxito de taquilla hago alusión, que algunos fans de Verónica Echegui son un pelín susceptibles. Nely Reguera se mueve a salto de mata entre una reunión familiar mucho más atemperada y verosímil que la caricatura trazada por Daniel Sánchez Arévalo, hace un par de años, en La Gran Familia Española, y el puro jolgorio costumbrista que define a toda gran comedia coral. La realizadora debutante justifica su nominación a la Mejor Dirección Novel en los Goya 2017 por María (y los demás) construyendo una genuina anticomedia romántica que jamás cae en la desproporción de los gags ni trata de imitar al modelo americano -o el de Bridget Jones-. Reguera se limita a seguir de cerca a María, una treintañera soltera y eterna aspirante a escritora que sobrevive asfixiada por su estancamiento profesional, su frustrada vida sentimental y los roces familiares surgidos a raíz de una noticia que cambia su vida: su padre, aún convaleciente de una larga enfermedad que ha logrado superar, ha decidido volver a casarse. Por buscarle un único pero a una brillante Bárbara Lennie, aún más solvente de lo que nos tiene acostumbrados, diré que la magistral lección que imparte tiene un mérito colectivo tan atribuible a su fuerza delante de la cámara como a la concienzuda labor de nada menos que cinco guionistas para ayudarla a revelarnos unos de los secretos mejor guardados hasta la fecha por el cine español: la innegable, y sorprendente, aptitud para la comedia de Bárbara Lennie. Que alguien haga el favor de escribir más vehículos para el lucimiento socarrón de esta maravillosa mujer, por favor. La parte negativa de todo esto es que, a veces, da la impresión de que el resto de personajes son meros esbozos o recursos inutilizados en el guión para hacer bulto. Y eso, contando con nombres como los de Jose Ángel Egido, Julián Villagrán, María Vázquez o Rocío León, es un error que cuesta pasar por alto. Aunque también lo sería obviar, por un defecto tan nimio, que María (y los demás) es uno de los trabajos más redondos del cine español...

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La Bella y la Bestia: La misma bestia con distinto collar
Mar19

La Bella y la Bestia: La misma bestia con distinto collar

El arranque de La Bella y la Bestia es un preludio comprimido de lo que Bill Condon está a punto de ofrecer: por un lado están las prolongaciones de metraje sobre secuencias del clásico original, estirando el relato en una excusa para añadir nuevas canciones -algunas de su adaptación teatral en Broadway- que palidecen al lado del repertorio creado por los propios Alan Menken y Howard Ashman en 1991, y por el otro, sosteniendo el refuerzo nostálgico de este remake, persisten las obligatorias inclusiones de los mismos números musicales de la cinta animada de 1991, reciclándolos en un formato de imagen real con el que no terminan de ser compatibles, con la excepción de un formidable inicio que aúna lo mejor de las coreografías multitudinarias de Oliver (1968, Carol Reed) y la fotogenia individual de una encantadora Emma Watson que a veces recuerda a la de Julie Andrews, tarareando en la cumbre de una colina, en Sonrisas y Lágrimas (1965, Robert Wise). El resto es una reescritura reproducida, diálogo a diálogo, del mismo libreto de Linda Woolverton, con pequeñas alteraciones argumentales y numerosas connotaciones de inclusión étnica en el reparto en aras de lo políticamente correcto. Plumette sigue siendo el interés romántico de Lumiere Bella (Emma Watson) es una joven campesina que vive aislada con su viejo padre Maurice (Kevin Kline) en una aldea de la campiña francesa, alejados del ajetreo de París, mientras es pretendida por el bravucón terrateniente del pueblo, Gastón (Luke Evans), quien jamás se separa de su leal (y enamorado) esbirro LeFou (Josh Gad). La vida de Bella cambiará cuando su padre descubra la existencia de un siniestro castillo en el que habita una misteriosa Bestia (Dan Stevens) condenada bajo los efectos de una maldición. Gastón y LeFou, dos compañeros inseparables La Bella y la Bestia apenas se distingue del resto de adaptaciones recientes a imagen real de los clásicos de Disney, salvo porque de ésta emerge un generoso ejercicio de humanización que dota a sus personajes de un pasado, con un par de pinceladas biográficas a modo de flashbacks, tanto en sus dos protagonistas como en el anciano Maurice con los rasgos de Kevin Kline. Bella cuida de su padre, el viejo inventor Maurice Pero cuando llega el momento de repetir las secuencias musicales que mejor atesoramos en la memoria, Condon no sabe recrearlas con la misma emoción que Kirk Wise y Gary Trousdale hace 26 años, y en el caso de una desangelada versión de Que Festín resulta aún más sangrante la diferencia. Ewan McGregor se transforma en Lumiere Tal vez si se hubiese partido de cero, sin la obligación de reescribir palabra por...

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Kong: el rey ha vuelto
Mar13

Kong: el rey ha vuelto

En 2014, Gareth Edwards fue el responsable del renacimiento de la franquicia de kaijus más importante de todos los tiempos con la irregular Godzilla,una superproducción que intentó revitalizar el género con un acercamiento más terrenal y humano al que nos tienen acostumbrados las películas de monstruos gigantes. A pesar de ser un trabajo soberbio en muchos aspectos, esa Godzilla cometió el gran fallo de relegar al monstruo japonés a un segundo plano, colocándolo por detrás de la historia de un aburrido soldado que intentaba reunirse con su familia en medio del caos, además de desaprovechar el papel de Bryan Cranston y contar con un Ken Watanabe cuyo único objetivo era poner cara de asombro en cada una de las escenas que aparecía. Eso, y bautizar a “Gojira”. Era solo cuestión de tiempo que una productora, en este caso Warner Bros, hiciera pública su intención de realizar un universo cinematográfico alrededor de esas figuras descomunales que destruyen ciudades con cada paso que dan. De ahí nace Kong: la Isla Calavera, una película que forma parte de este recién nacido kaijuverse (donde también «vive» el Godzilla de Edwards), y que supone la segunda aparición del mono en este siglo XXI tras la excesivamente larga King Kong de Peter Jackson. Y se puede afirmar que todos los errores cometidos por los anteriores trabajos han sido subsanados. Jordan Vogt-Roberts tiene bastante claro lo que el público espera en una película de este tipo: ver todos los monstruos posibles repartiendo palos a diestro y siniestro. A diferencia del trabajo de Edwards, donde nos ofrecía pequeñas secuencias en las que Godzilla apenas se dejaba ver y que terminaban por ponernos de los nervios, en Kong la estrella es ese mono que desde el primer minuto deja patente que él es el rey de la isla. La historia y el extenso reparto, repleto de actores de primer nivel que se ponen en la piel de personajes totalmente prescindibles (con la excepción de un magnífico John C. Reilly), son simples excusas para transportarnos y acompañarnos a una isla desconocida poblada por extrañas y terroríficas criaturas donde el rey mono se encarga de mantener el orden. Con un ritmo trepidante, el largometraje no da un solo minuto de respiro, y a pesar de algunas secuencias un tanto extrañas en cuanto a desarrollo y edición, lo que de verdad importa, esas set-pieces protagonizadas por la fauna de la Isla Calavera, son espectaculares en todos los niveles. Es imposible contener a ese niño pequeño que llevamos dentro y no emocionarnos al ver a ese monstruo más alto que montañas poner ley y orden en su territorio. Kong: La Isla Calavera es...

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Logan: un adiós agridulce
Mar11

Logan: un adiós agridulce

Han pasado casi 17 años desde que Hugh Jackman se convirtió en Lobezno en aquella lejana X-Men, una de las películas que plantó la semilla de lo que se terminaría siendo el actual boom del género de los suerphéroes en la gran pantalla. 17 años en los que han conseguido exprimir a un personaje que a priori no da mucho de sí, pero que ha terminado convirtiéndose en uno de los favoritos del público y en los que ha compartido pantalla con un Patrick Stewart igual de memorable en la piel de Charles Xavier. Ellos dos son sin lugar a dudas los principales responsables (junto a Ian McKellen) del tremendo éxito que ha tenido la saga de los mutantes, y es que la química entre el profesor y el alumno rebelde ha sido siempre uno de los puntos fuertes de las producciones de Fox. Logan supone el adiós del héroe de las garras, un adiós que ya se anticipaba agridulce en cuanto a tono y que prometía elevar el género de los superhéroes un par de escalones más, como ya lo hiciera en su momento la trilogía de Batman de Christopher Nolan. Lo cierto es que casi lo consigue. Las películas del “universo X-Men” siempre se han caracterizado por lo mismo: su irregularidad. Es realmente sorprendente como los largometrajes de la casa Fox son capaces de lo mejor y de lo peor con pocos años de diferencia, siendo los ejemplos más claros X-Men 2 y X-Men: La decisión final. Mientras que la primera está considerada una de las mejores producciones de capa y spandex de la década pasada, la otra es la entrega más lapidada de toda la serie. Logan se aleja de todos esos trabajos, ofreciendo un tono que la acerca más al western clásico con toques de road movie y slasher, presentándonos una historia que se olvida de casi todos los mutantes secundarios y se centra en la relación entre un Lobezno más agrio que nunca y un profesor X machacado por el paso del tiempo. El argumento es una simple excusa para volver a juntarlos y ofrecernos algunos de los mejores momentos de estos dos personajes, y es que el corazón de la película está en sus protagonistas, no en su historia. Uno no puede evitar sonreír al verlos compartir planos e intercambiar frases, y es que esos dos héroes magullados han crecido y envejecido delante de nuestros ojos. La sobriedad del guión contrasta con unas escenas de acción un tanto aburridas pero en las que Jackman saca toda la rabia que lleva dentro; la furia que transmite y lo visceral de las imágenes que nos ofrecen compensan una...

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El viajante: crítica y comparación con otro de los títulos del año
Mar10

El viajante: crítica y comparación con otro de los títulos del año

La crítica: Si reflexiono ante la idea de si Asghar Farhadi es mejor como director o como guionista, me inclino quizás por esto último, lo cual puede llevar a engaño haciendo creer a más de uno que su visión artística tras la cámara no merece ponerse de relieve. Pero es que este hombre consigue crear unas historias tan sobrecogedoras, aparentemente tan sencillas en sus planteamientos pero tan bien desarrolladas, que ni me salen los adjetivos para resaltarlas. Y si no fuera porque la comparación médica hecha hasta la saciedad sobre el uso del tempo de los grandes escritores con la precisión milimétrica de un cirujano con el bisturí está más que saturada, la sacaría a relucir mil y una veces (como ahora, aunque esto es un vano intento cutre por ver si cuela de rebote). En sus películas parece que nada sobra, todo se dice sin utilizar palabras de más en ningún momento ni resultar redundante, todo está relacionado sin resultar cargante y nada se lleva a términos de exageración, pero si logra alcanzar grandes dosis de desasosiego e inquietud. Siendo honestos, el cine iraní se me resiste. No puedo con él por desconocimiento y hastío a partes iguales. Si alguien me plantea ir a ver una peli iraní puedo llegar a soslayar la invitación alegando querer ver un partido de tercera regional de la liga belga. Sandeces a parte, desde el descubrimiento de esa maravilla del 2011 llamada Nader y Simín, una separación, Farhadi se me quedó grabado, y el director iraní se hizo un hueco en el séptimo arte (aunque su película A propósito de Elly ya le había reportado cierta fama) y milagrosamente consiguió el respeto unánime en Europa y, lo que resulta más sorprendente, en Estados Unidos. De allí salió su primer Oscar que agradeció con uno de los discursos que más merece la pena revisar. De allí sacó a relucir una historia que aparentemente podía resultar de lo más normal en cualquier otro país y que él conseguía llevar al límite del dramatismo y la intriga. Ni rastro de tedio en ninguno de sus fotogramas, sino una auténtica revelación que parecía por momentos una verdadera película de suspense al estilo de los grandes clásicos, y que a más de uno le recordaba a ciertos aspectos del cine hitchcockiano. Porque de nuevo, insisto, sus tramas no tenían fisura ni resquicios, toda la historia parecía calculada al milímetro, y nada te hacía plantear ciertos giros, previsibles quizás para algunos (pues siempre hay quien lo propaga a los cuatro vientos), ni que podían tener consecuencias tan funestas. Y por supuesto, nada te podía hacer pensar que con...

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Logan: La fiera de mi niña
Mar08

Logan: La fiera de mi niña

Quienes esperen en este epílogo cinematográfico del mutante más famoso de Marvel algo con el más mínimo parecido a la miniserie Old Man Logan de Mark Millar será mejor que den media vuelta al entrar a la sala, o se conformen con el esbozo que el propio Jackman utiliza para retratar por última vez a un Lobezno que ya no es Lobezno, sino simplemente Logan: un animal roto, viejo y herido, una bestia cansada de esquivar la muerte y provocar la muerte de otros que se dedica a vagar como un fantasma en un universo árido, desolado y sucio, especialmente para una especie mutante que se encuentra al borde de la desaparición. Eso y la paleta visual de unos páramos desérticos y semiabandonados, similares a los de la novela gráfica original, que sirven para ubicar buena parte del arranque en la aventura más crepuscular del mutante con garras de adamantium. Una última vez… Logan, el profesor Charles Xavier y el rastreador albino Kaliban -un insólito e irreconocible Stephen Merchant- son los únicos supervivientes mutantes de un mundo en el que casi todos los de su especie han desaparecido y donde sobreviven escondidos de una organización gubernamental, liderada por Xander Rice (Richard Grant), que trata de crear su propia raza de mutantes. Cuando una misteriosa niña con garras de adamantium llamada Laura, con el mismo temperamento y poderes que Logan, huya de los laboratorios donde fue creada, los mutantes volverán a salir a la luz para ser perseguidos de nuevo. Patrick Stewart, Hugh Jackman y la joven española Dafne Keen Fernández Mangold construye la mejor de las entregas en solitario de Lobezno, reincidiendo en el género en que se mueve con mayor fluidez y que le ha regalado su mejor película hasta la fecha, aquel remake de El Tren de las 3.10 con Russell Crowe y Christian Bale. Aunque como él mismo se encarga de subrayar a mitad de tramo de este Logan -insertando un par de secuencias en un televisor- lo que aquí late bajo la apariencia de otra película de superhéroes es un homenaje tan cariñoso como intrascendente a Raíces Profundas, y a esa misma relación entre un adulto que teme por la vida de aquellos que se le acercan y una niña asustada en busca de una figura paterna que la proteja, exactamente igual que el forajido Shane y el pequeño Joey en la obra maestra de George Stevens. Por si los paralelismos no fueran suficientemente obvios, el propio director se encarga de obligar a la joven X-23 a entonar las líneas de diálogo más celebres de uno de los mejores westerns de la historia. Laura, una...

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Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte II]
Feb28

Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte II]

Continuación de la crónica de la Berlinale 2017:   The Other Side of Hope, de Aki Kaurismäki. Aki Kaurismäki se alzó con el Oso de Plata a Mejor Director con este film. Fiel a sus malos hábitos, al ser anunciado como ganador iba tan borracho que ni acudió a recoger el premio, sino que se lo tuvieron que llevar a su sitio en las butacas del Berlinale Palast. Y dio las gracias hablándole al Oso en lugar de al micrófono. The Other Side of Hope partía como una de las películas favoritas a ganar el Oso de Oro; parecía la película ideal hecha especialmente para la Berlinale -sin buscarle una connotación negativa al hecho en sí-. El cineasta finés construye una conmovedora historia sobre un refugiado que llega a Finlandia y pide asilo, a modo de mostrar una realidad que están viviendo muchos refugiados en Europa. Pero lo hace con su particular estilo y humor, y acompañado de la calidez de sus lacónicos personajes y sus coloridas y pictóricas composiciones. Y es que el humor de Kaurismäki es como un buen vino: con el paso de los años se ha ido refinando cada vez más, alcanzando en este film una de sus cúspides, siendo el resultado no solo cómico, sino también muy conmovedor. Una película necesaria en los tiempos que corren. En palabras del director finlandés: «Con este film, trato de hacer todo lo posible para deshacer el camino europeo de sólo ver a los refugiados como víctimas lamentables o como inmigrantes económicos arrogantes que invaden nuestras sociedades simplemente para robar nuestros empleos, nuestras mujeres, nuestras casas y coches. En la historia de Europa, la creación e imposición de prejuicios estereotipados arrastra un eco siniestro.Libremente confieso que The Other Side of Hope es, en cierta medida, una de esas llamadas películas de tendencia manipuladora, intentando influir en las visiones y las opiniones de los espectadores, tratando de manipular sus emociones a fin de alcanzar ese objetivo. Como este fin naturalmente fracasará, lo que espero que permanecerá, es, una ligeramente melancólica historia narrada con humor, y en el fondo, una  película casi realista sobre ciertos destinos humanos, aquí en este nuestro mundo, hoy en día.» A teströl és a lélekröl (On Body and Soul), de Ildikó Enyedi. On Body and Soul fue la primera película a competición de la Sección Oficial que vimos los de la prensa, y en mi caso, el buen sabor de boca que dejó al inicio se fue consolidando a lo largo del Festival a medida que pasaban los días. Terminó siendo una de mis películas favoritas del Festival, junto a Insyriated. Su sinopsis: «María comienza a trabajar como supervisora en un matadero de Budapest, pero pronto comienzan a surgir cotilleos y...

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Oscar´s 2017: Quiniela exprés
Feb25

Oscar´s 2017: Quiniela exprés

Apenas restan veinticuatro horas para que dé comienzo la gran fiesta del cine internacional: La gala de los Oscar, en su 89º edición estará inevitablemente marcada por un contexto sociopolítico, cuanto menos, peculiar, que sin duda definirá cada línea del estudiadísimo guión de un Jimmy Kimmel que ha prometido grandes dosis de humor. Y es que se lo han puesto a huevo, todo hay que decirlo. Un año repleto de buen cine que llenará las butacas del teatro Dolby en una noche que no promete grandes sorpresas. Un peculiar año del que recordaremos tanto el record de nominaciones de La la land -absoluta vencedora en los Globos de Oro-, como la imperdonable ausencia de una Amy Adams en permanente estado de gracia… un año que será testigo presencial de cómo el tibio Viggo Mortensen de Captain Fantastic ocupará la butaca que debería llevar el nombre del incuestionable Joel Edgerton. A veinticuatro horas de cerrar las apuestas, digo, nos sumamos a los dos millones de quinielas que pueblan los callejones de internet, invitándoos a que hagáis vuestras predicciones y a que pongáis a parir las nuestras 🙂   *MEJOR PELÍCULA:  –La la land  -Moonlight -Manchester frente al mar -Figuras Ocultas -Lion -La llegada -Hasta el último hombre -Comanchería -Fences *MEJOR DIRECTOR:  –Damien Chazelle (La la land) -Barry Jenkins (Moonlight) -Denis Villeneuve (La llegada) -Kenneth Lonergan (Manchester frente al mar) -Mel Gibson (Hasta el último hombre) *MEJOR ACTOR: -Denzel Washington (Fences) –Casey Affleck (Manchester frente al mar) -Ryan Gosling (La la land) -Andrew Garfield (Hasta el último hombre) -Viggo Mortensen (Captain Fantastic) *MEJOR ACTRIZ: –Emma Stone (La la land) -Isabelle Huppert (Elle) -Natalie Portman (Jackie) -Meryl Streep (Florence Foster Jenkins) -Ruth Negga (Loving) *MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: –Viola Davis (Fences) -Michelle Williams (Manchester frente al mar) -Naomi Harris (Moonlight) -Nicole Kidman (Lion) -Octavia Spencer (Figuras Ocultas) *MEJOR ACTOR DE REPARTO: -Dev Patel (Lion) -Jeff Bridges (Comanchería) –Marhersala Ali (Moonlight) -Lucas Hedges (Manchester frente al mar) *MEJOR GUIÓN ORIGINAL: -Manchester frente al mar –La la land -Comanchería -20th century women -Langosta *MEJOR GUIÓN ADAPTADO: -Moonlight -Lion -Figuras ocultas -La llegada -Fences *MEJOR FOTOGRAFÍA: –La la land -Lion -Moonlight -La llegada -Silencio *MEJOR MONTAJE: –La la land -Hasta el último hombre -La llegada -Moonlight -Comanchería *PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA: -El viajante (Irán) –Toni Erdmann (Alemania) -Un hombre llamado Ove (Suecia) -Bajo la arena (Dinamarca) -Tanna (Australia) *MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN: –Zootropolis -Kubo y las dos cuerdas mágicas -La tortuga roja -La vida de Calabacín -Vaiana *MEJOR LARGO DOCUMENTAL: –O.J.: Made in America -Enmienda XIII -Life, Animated -I am not your negro -Fuego en el mar *MEJOR CANCIÓN ORIGINAL: –City of stars (La la land)...

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Resident Evil, Capítulo Final: Más vale tarde que nunca
Feb24

Resident Evil, Capítulo Final: Más vale tarde que nunca

A esto se le llama morir con las botas puestas. A Paul W. S. Anderson le ha costado casi media docena de secuelas comprender que lo suyo no es el terror, que lo que lleva gestando desde hace ya 15 años no tiene nada que ver con la franquicia de videojuegos creada por Shinji Mikami para Capcom, así que esta vez ha optado por volcarse más que nunca en lo que mejor sabe hacer: la destrucción masiva de edificios creados por CGI y la planificación de secuencias de acción a cámara lenta. Lo de sacar a los zombis en esta supuesta franquicia sobre zombis ya si eso lo dejamos para un plan de planos insertados y una breve secuencia de Milla Jovovich maniatada a un tanque enorme mientras la persigue una horda de muertos vivientes. En esta ocasión, Milla Jovovich y su grupo de aliados -que a excepción de Ali Larter van cambiando en cada nueva entrega- vuelven a Raccoon City para acabar (a ver si esta vez es la definitiva) con la amenaza de Umbrella, los cansinísimos muertos vivientes, el virus T y un tal Wesker, un malo de opereta con gafas de sol que va disfrazado como Chimo Bayo en pleno subidón espacial. Chiquitan chiquititan tan tan Que tun pan pan… ¡Ju! ¡Ja! Más mad max exploitation y más acumulación de tópicos de cine postapocalíptico atiborrados con el mayor derroche de paisajes y monigotes digitales mostrado hasta la fecha en una saga que ya ha vivido más de lo que merecía. Lo más amable que puedo decir de este Resident Evil: Capítulo Final es que hasta que han aparecido los créditos finales sólo he mirado 2 veces el móvil, que la repelente nueva musa del feminismo poligonero Ruby Rose muere despedazada a la media hora de metraje, y que es la película menos mala de Paul W. S. Anderson desde Horizonte Final. Asi que como suele decirse, más vale dejarlo tarde que...

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T2 Trainspotting: “Haz lo del capó, Ewan, que esto saldrá en el tráiler” (**1/2)
Feb22

T2 Trainspotting: “Haz lo del capó, Ewan, que esto saldrá en el tráiler” (**1/2)

Hubo motivo para la esperanza cuando se abrió la veda y soltaron el cargamento promocional: el regreso de los cuatro actores originales, una nueva cooperación entre el director y el guionista de antaño y la reconciliación definitiva entre el hoy consagrado Ewan McGregor y un Danny Boyle que hasta ahora nunca ha parecido encontrar su lugar en el siglo XXI. Una de mis películas favoritas (y la de toda una generación de adolescentes a quienes nos impactó al mismo tiempo que El club de la lucha, Pulp Fiction o La naranja mecánica) resucitaría con todas las papeletas para pasar a la memoria como una digna heredera, que no (jamás) comparable a la obra maestra que contribuyó con mucho a configurar el cine de los 90, que, pese a quien el pese, ya puede considerarse oficialmente como nostálgico. Pero, al rasgar la venda del hype que nos cegaba a casi todos de la emoción, se empezaron a adivinar desde el principio algunas señales de mal agüero: desde el tráiler (como, por otra parte, no podía ser distinto) se volcaba abusivamente en los guiños del pasado que elevaron el mito, pasando por las tibias críticas de prensa y acabando por algo tan anecdótico y estúpido como pasear por la calle el día anterior al pase y ver que en el cartel salen los protagonistas a todo color, en vez de en el llamativo blanco y negro mezclados con naranja, paleta que siempre quedará asociada a las legendarias desventuras de los desencantados yonkis al fondo de la alfombra, en el baño más sucio de Escocia, viendo correr trenes por sus venas. Por algún rato, la nueva película parecía aterrizar de pie en 2017. Empecé con los pelos como para tallar madera, presenciando fragmentos de una secuela cartografiada directamente de las cabezas de los fans. Mark Renton (McGregor) vuelve a un Edimburgo gentrificado, extraño, para arrancar la reunión de viejos amigos que todo el mundo podría y debía esperarse. Sick Boy (Lee Miller) es un chantajista de poca monta, Spud (Bremner, que esta vez se hace con el espectáculo) no ha superado el caballo y Begbie (Carlysle) necesita un billete de vuelta al mundo real tras veinte años en el trullo. Hay viejos y nuevos conflictos: la película se amarra a lo conocido, al estilo que hoy atrapa menos, con la salvedad de que en ocasiones le debe más al Sherlock Holmes digital de Moffat que a la antigua gloria juvenil. Evidentemente, no hay que ser tan ingenuos como para pensar que las mismas cosas que funcionaron en 1996 iban a ser admisibles en la era de los filtros de Snapchat (y la...

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Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte I]
Feb22

Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte I]

La Sección Oficial de la Berlinale 2017 acogió como cada año una gran variedad de propuestas cinematográficas procedentes de todo el mundo. Como de costumbre, entre ellas había unas cuantas fuera de competición, básicamente a modo promocional, tales como Trainspotting 2 o Final Portrait. El nivel medio de los films a competición de este año fue bastante bueno, a pesar de contar como siempre con un par de películas bastante flojas, que uno no logra comprender cómo se cuelan en la Sección Oficial. En el resto de Secciones del Festival hubo también películas muy interesantes, de las cuales hablaré en otro artículo. En este voy a centrarme en las películas que creo que merece la pena destacar de la Sección Oficial: The Party, de Sally Potter. The Party es una comedia construida entorno a una tragedia. En un encuentro en el que se reúnen célebres amigos y personajes, la situación se vuelve cada vez mas violenta en un muy breve espacio de tiempo. Si bien una semana puede llegar a resultar ser mucho tiempo en la política, en una relación pueden llegar a serlo tan solo unos pocos minutos. Bajo presión extrema en un entorno conocido -pues la vivienda que suele funcionar como santuario también puede convertirse en tu cárcel- todo lo oculto puede salir a la luz. Esa es la premisa con la cual juega Sally Potter en este intenso film, que te introduce al principio en su atmósfera y no te suelta ya hasta el final, invitándote a ser partícipe en esta alocada reunión al filo del abismo y presenciar como testigo a este curioso grupo de gente enfrentándose cada uno a su manera a la situación planteada, intentando defender sus ideas morales y políticas. Todo ello impregnado de un magnifico humor negro que hila la película de principio a fin. Magnífico trabajo de dirección de actores por parte de Sally Potter, del por si extraordinario reparto: Cillian Murphy, Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Kristin Scott Thomas, Timothy Spall, Cherry Jones, Emily Mortimer. Cabe destacar a su vez el preciso guión, que dota de gran personalidad a todos los personajes, que brinda gran cantidad de conversaciones interesantes y logra mantener el ritmo en todo momento. A pesar de no haber logrado llevarse ningún premio, fue una de las películas más interesantes de la Sección Oficial. Final Portrait, de Stanley Tucci. A pesar de estar fuera de competición en la Sección Oficial, Final Portrait fue una película que dio aire fresco en medio del festival, y que resultó ser una sorpresa inesperada. Stanley Tucci nos invita a compartir el proceso creativo del célebre pintor suizo Alberto Giacometti en su cumbre artística, pero a modo de biopic atípico limitado a un segmento...

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