Cuarenta reflexiones Darker bajo la sombra de Grey
Feb13

Cuarenta reflexiones Darker bajo la sombra de Grey

1.- Sábado, 14 De Febrero de 2015, la recién finalizada Operación Sombras deja paso al Objetivo Darker con un multitudinario, a la par que multipatético, brindis en la cervecería de Ricardo, escenario perfecto para este pacto inviolable, este vínculo sanguíneo, este compromiso sagrado. Una vez sellado no hay vuelta atrás. Chin chin. Salú e forza no cú, que dicen en La Coruña. 2.- Viernes, 11 de Febrero de 2017, la actividad del grupo Diosas que bailan la conga se reanuda con una captura del último mensaje: “ya podemos estar pariendo ese día al primogénito del heredero de Ikea que a esto vamos todas” 3.- Vero responde que emoji plátano+ donut, emoji berenjena+donut, emoji mazorca+ donut, agua+agua+agua+caballo. Interpreto que sí, que ella acudirá a la cita cueste lo que le cueste. Que vendrá, si es necesario, en corcel. Me quedo súper tranquila y confirmo también mi asistencia. 4.- Sandra, Marta y Ana abandonan el grupo sin mediar palabra. Se me pasa la súper tranquilidad, frunzo el ceño, me muerdo el labio y gimo. Solo quedamos tres tristes diosas. Crisis en el Olimpo. Pregunto qué pasa y nadie maquilla su versión ni un poquito: me dicen que tengo un severo problema de carlosboyerismo, que soy mandona, impuntual y que tengo mal perder. 5.- Me convenzo a mí misma de que todo forma parte de una burda conspiración, de que España es un país que se ha movido siempre por envidias y resentimientos, que los intelectuales tenemos la responsabilidad de no responder a esta suerte de ataques gratuitos en favor de la trascendencia histórica de la cultura universal y que ya verán estas lerdas cuando yo tenga mi propia columna en la revista de Ana Rosa. 6.- Perdono, olvido y me enfrento al futuro con positive attitude because life is a gift. Socorro, no puedo dejar de ser buena persona. 7.- Es broma. Se lo cuento todo a Ricardo. Esta penúltima y sucia traición, lo de cuando Marta se cayó en una zanja llena de caca y lo de que a veces se enrolla con un chico que trabaja en protección civil porque le pone cachonda hacerlo en el camión. Le pido que me acompañe por los viejos tiempos. Me dice que sí y me siento fatal: no tengo un sólo recuerdo nuestro de antes de que abriese el bar. 8.- Llegamos al cine y, no te lo pierdas, no hay cola. Ya verás como hoy que me he venido a lo Daenerys invadiendo Poniente en camisón y que de lo que llevo puesto lo que más abriga es la goma de la braga, sí hay sitio para dejar la ropa. 9.-...

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Lego Batman: la película, gloria al hombre murciélago
Feb13

Lego Batman: la película, gloria al hombre murciélago

Han pasado casi 77 años desde el nacimiento del Hombre Murciélago. La creación de Bob Kane y Bill Finger se ha convertido en una de las figuras más reconocidas del mundo de los superhéroes; el símbolo negro sobre amarillo es un icono universal. Da igual en qué parte del globo te encuentres: todos saben quién es Batman. Su versión “cuadrada” se estrenó en la gran pantalla con La Lego Película, magnífica cinta de animación llena de energía, originalidad y corazón que tomó por sorpresa a todos, y en donde a pesar de contar con un papel secundario, consiguió destacar por encima del resto de personajes. Warner Bros nos trae ahora Lego Batman: la película, un repaso y homenaje a toda la trayectoria de Bruce Wayne y su álter ego en clave de autoparodia. ¿Qué sería de Batman sin el Joker? A pesar de que el payaso de Gotham empezó siendo un villano más, con el paso del tiempo se ha terminado convirtiendo en uno de los archienemigos más importantes de la historia. No hay Batman sin el Joker. No hay Joker sin Batman. La relación entre estos dos personajes se ha visto representada y revisitada en incontables ocasiones, pero tal vez nunca con el nivel de acierto que vemos en Lego Batman. Porque a pesar de tratarse de una parodia, una sátira sobre la figura del encapuchado de Gotham City, Lego Batman entiende a sus personajes a la perfección, sus motivaciones, miedos y preocupaciones; siempre, por supuesto, con un humor ácido que encaja a la perfección con esa “oscuridad, cero amigos, padres muertos” que envuelve al superhéroe de DC. Cargada de humor y acción, la obra dirigida por Chris McKay (Robot Chicken) ofrece 104 minutos en los que explora el universo que gira alrededor del personaje, desde sus aliados más cercanos hasta los villanos más oscuros y desconocidos, sin miedo alguno a escarbar en el baúl de los recuerdos y sacar de allí a los enemigos y elementos más estrafalarios que hayan pasado tanto por las páginas de los cómics como en la pequeña y gran pantalla. Lego Batman es una carta de amor no solo al personaje y a los fans, sino a las varias generaciones de artistas que se han encargado de dar vida al héroe de orejas puntiagudas, con tal cantidad de detalles y guiños que pueblan todos y cada uno de sus minutos que más de uno se te escapará en un primer visionado. Da igual cuál sea tu versión preferida. Puedes ser fan absoluto de Lewis Wilson, Adam West, Michael Keaton, Val Kilmer, George Clooney, Christian Bale o Ben Affleck; o tal vez te guste más...

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Por qué La La Land
Feb11

Por qué La La Land

 De La ciudad de las estrellas se ha dicho ya prácticamente de todo; que es un nuevo clásico y un producto sobrevalorado. Que es un homenaje a lo antiguo, y que es cine reinventado y experimental. Que es algo obligatorio, y una simple exhibición; un acierto, y una decepción.  No redacto este artículo para darle a este musical una valoración cuantitativa más. Hoy os escribo para explicaros por qué La La Land importa. Os dejo aquí la playlist de la película para darle ambientillo al artículo. Disfrutadla, merece mucho la pena. Agradecédsela a Justin Hurwitz.    El tercer largometraje de Damien Chazelle ha conseguido una hazaña que poco tiene que ver con premios ni con récords de nominaciones. El director ha inspirado a una generación de cineastas y artistas en general, la más nueva, la que más tiene que aprender. Y es que es hora de asumirlo, quedan pocos jóvenes amantes de los clásicos y devoradores de películas como los de antes. Queda alguno, pero en el mundo actual las series, los blockbusters, e Internet han hecho mucho daño en ese sentido. La juventud pide a gritos contenido gratuito, o muy barato, y reclama que este sea online, así que se conforma con lo que encuentra y lo que le suena. Los clásicos parecen cada vez más relegados a los DVDs rayados de las bibliotecas. Así funciona el mundo.  Lo audiovisual es un pequeño universo de modas efímeras entremezcladas con grandes obras esenciales. Y por eso mismo, la nueva generación sueña con hacer el nuevo Juego de Tronos, y no el nuevo Cantando bajo la lluvia. Pero no Chazelle. El cineasta quería crear el musical de los musicales, un canto a los sueños inspirado en todo lo que había bebido con avidez del pasado (os dejo el vídeo de referencias que editó Sara Preciado). Y de este modo, surgió La La Land. Al entrar en el circuito de modas, la película se convirtió en un producto nuevo para algunos, nostálgico para otros, indispensable para unos cuantos, y a odiar para otros tantos.    La La Land ha conseguido hacer cantar y bailar al mundo entero, ha recordado a todos que el género musical no tiene por qué estar muerto. Ni tampoco la cinefilia. La historia que cuenta Chazelle es muy sencilla, previsible y normalita. Su largometraje podría ser uno más en la cartelera. ¿Por qué no lo es, entonces? La clave, en este caso, no está tanto en el qué cuenta, sino en el cómo lo cuenta. La ciudad de las estrellas combina una deslumbrante fotografía con una dirección meticulosa, una bella banda sonora con una dirección de arte igualmente hermosa. ¿El resultado? La película...

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No sólo del teatro y la literatura bebe el cine: Alex Colville y su influencia en los realizadores norteamericanos
Feb04

No sólo del teatro y la literatura bebe el cine: Alex Colville y su influencia en los realizadores norteamericanos

Título un poco largo, lo sé, pero sirve como introducción a un apartado poco conocido y que espero resulte nuevo para muchos, pues no siempre uno ve con claridad la influencia de ciertos realizadores; más ahora teniendo en cuenta que parecemos estar en una era de cine muy influenciado por el cómic y los videojuegos, fusionados en una estética muy a la moda y que no sabemos cuánto se alargará. El nombre de Alex Colville no sonará a casi nadie y no pasa nada, pues no se trata de un cineasta, de allí que este escrito pueda resultar extraño en una página así. Y sin embargo, su importancia e influencia han sido recalcadas por algunos de los grandes directores estadounidenses del panorama, quienes no dudan en reconocer la fuerza visual de este pintor (sí, esto va de pinturas, señoras y señores; de pintura y cine) contemporáneo con una facilidad para crear imágenes muy sugerentes y llenas de misterio, dejando siempre libre interpretación a la imaginación. Colville, que el próximo 16 de julio hará tres años que falleció, fue un artista canadiense muy en la línea de otros pintores norteamericanos anteriores como Edward Hopper o Grant Wood, de coetáneos como Andrew Wyeth, o de posteriores como Kenton Nelson. Todos tienen en sus cuadros un denominador común: la vida americana cotidiana. Con diferencias evidentes de enfocarlo y retratarlo, claro está, pero con la misma fascinación. Pero Colville destaca entre ellos no por ser mejor o peor o más o menos famoso, sino por ser el más oscuro en cierta manera. Se desmarca dando un sentido a sus cuadros que suele generar desasosiego e intranquilidad, no por ser terroríficos o de pesadillas tipo Goya, sino por captar instantes y hacernos conscientes de que en cualquier momento algo (probablemente malo) va a suceder. Aunque no todos sus cuadros son así, por supuesto. Y lo que aquí se va a intentar, como digo, es intentar hacer ver cómo sus pinturas esconden una fuerza tan cinematográfica que muchos lo han homenajeado (hay que echarle imaginación, ya lo iré recalcando repetidamente) de distintas formas; así que lo único que hay que hacer es intentar observar detenidamente para descubrir la importancia de la composición de sus elementos para despertar nuestras emociones. Empezamos con Wes Anderson, el hipster de moda por antonomasia en los últimos años. Y para él elegimos esta imagen de Moonrise Kingdom, donde el personaje de Suzy observa con unos prismáticos el horizonte. El mar y el cielo quedan a sus espaldas, y ella más que mirarnos a nosotros (o a cámara) parece mirar más allá, más en la lejanía. Pues bien, ahora mirando el cuadro...

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La La Land: romántico homenaje al cine
Ene11

La La Land: romántico homenaje al cine

Aunque son pocas las películas que lo consiguen, el séptimo arte tiene la magia de poder hacerte salir flotando de la sala de cine en ciertas proyecciones. Y cuando esa magia sucede, es una sensación que te puede llegar a envolver durante muchas horas. La La Land (La ciudad de las estrellas) es uno de estos films especiales que lo logran, y que te invitan durante su visionado a dejar fluir una serie de emociones y sentimientos mientras disfrutas de una intensa y completa experiencia cinematográfica, para finalmente salir como hechizado y desestabilizado emocionalmente. O al menos, lo logró conmigo. Después de cosechar un gran éxito con Whiplash (2014), Damien Chazelle se ha embarcado en un proyecto muchísimo más ambicioso con La La Land (2016), film donde demuestra que además de tener un enorme talento como cineasta es a su vez un gran cinéfilo, y en el cual reafirma también su gran conocimiento y pasión por el jazz. Con gran soltura, transita por distintos géneros y revitaliza un complicado género como es el musical, haciéndole un hermoso homenaje al mismo y dándole un soplo de aire fresco, evocando en lo estético a los musicales de Jacques Demy tales como Los paraguas de Cherburgo o Las señoritas de Rochefort, y en esencia a gran cantidad de otros grandes musicales, como por ejemplo el New York, New York de Martin Scorsese o clásicos como Un americano en París de Vincente Minelli. Y además de la gran cantidad de referentes que hay, no es menor la cantidad de guiños cinéfilos que realiza Chazelle, por lo que me limitaré a resaltar el de El globo rojo de Albert Lamorisse. ¿Cómo vas a ser un revolucionario, siendo tan tradicionalista? Te aferras al pasado, pero el jazz es sobre el futuro. Chazelle combina lo mejor del cine clásico con el de vanguardia, con un magistral manejo del lenguaje cinematográfico. El resultado es un film único, inolvidable y mágico. Todo funciona perfectamente en una mezcla precisa entre diálogos, interpretaciones, drama y música, con un constante ritmo, fuerza y sello personal. Si bien la película trata argumentalmente sobre una bonita historia de amor, el verdadero amor es el que plasma Chazelle por el cine, el arte y la música en cada escena. Y ello queda patente ya en la puesta en escena, donde uno queda sumergido en su mundo deseando que ojalá fueran tan alegres todos los atascos en la vida real. Cabe destacar la maestría con la que realiza las transiciones de las escenas musicales a las convencionales, y viceversa. La La Land desprende nostalgia, desprende melancolía, desprende amor. Un film de una inmensurable belleza que hila con maestría distintos temas alrededor de los sueños y los soñadores, envuelto en una hermosa atmósfera agridulce, de gran colorido. Ante la aparente festividad, subyace el drama,...

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Cinderella Man, la autosuperación en la vida
Ene02

Cinderella Man, la autosuperación en la vida

En poco más de tres semanas he visto tres películas sobre cómo los estadounidenses rinden homenaje a sus leyendas. The Normal, con Robert Redford, Gods and Generals, con Jeff Daniels, Stephen Lang y Robert Duvall, y Cinderella Man. De las tres, dos son de temática deportiva y la segunda de temática bélica.  Cinderella Man, dirigida por Ron Howard (The Da Vinci Code) y protagonizada por Russell Crowe (The Gladiator), Renée Zellweger (Chicago) y Paul Giamatti (Ironclad), se basa en la vida del boxeador James J. Braddock en un momento en el que sufre los efectos de la crisis del 29. Este deportista se hizo famoso por ganar peleas contra pronóstico, de ahí el apodo que le pusieron de Cinderella Man: el Ceniciento. Primero vemos cómo es su carrera, un boxeador difícil de tumbar (solo fue derrotado por K.O. en dos ocasiones) y eso le catapultó para disputar el campeonato de semipesados. Pero una lesión en su muñeca derecha hizo que perdiera la licencia para boxear y en plena crisis lo perdió casi todo. Solo salvó a su familia, su mujer (Renée Zellweger) y sus tres hijos. En esa situación y ante la imposibilidad de combatir encontró trabajo en el puerto durante seis largos años. Ahí se rehabilitó la muñeca y pudo conseguir otra vez la licencia. Pero era viejo y su técnica era poco vistosa, pero era físicamente muy resistente y ahí residía su baza. Eso le permitió ganar combates hasta que Max Baer (Craig Bierko) un boxeador con una derecha demoledora, se fijó en el para disputar el campeonato de les pesos pesados. Donde Braddock venció por puntos. De esta película se puede ver un sinfín de detalles sobre cómo era este hombre. En los combates era tenaz, físicamente poderoso y muy listo, supo cómo vencer a Max Baer. Fue un buen padre de familia, podemos ver un par de escenas con sus hijos en el momento de la depresión que enternecen mucho. Primero da su porción de carne a su hija mayor y después sin dar broncas a su hijo hace que devuelva un salchichón a un tendero y que hará todo lo posible para que no los separen. También vemos como Joe Gould (Paul Giamatti), representante y entrenador de Braddock, y su esposa (Linda Kash) tienen que aparentar que viven bien pero que están casi igual de arruinados y que en esa época, cuando no hay dinero te lo quitan todo y no hay sentimientos que valgan. Solo hay una solución volver a ganar dinero. Al final de la película observamos los escritos que facilitan qué le pasó después de ese combate. J.J. Braddock siguió peleando pero...

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Top 25: repaso cinematográfico del 2016
Dic29

Top 25: repaso cinematográfico del 2016

El presente año llega a su fin y como suele ser costumbre en estas fechas navideñas, toca repasar como ha sido el 2016 en términos cinematográficos. Para ello he elaborado mi personal top 25, siguiendo el criterio de los films estrenados en España durante este año, independientemente de su año de producción. Por ello, películas que ya he podido ver, como Toni Erdman, y que entrarían en lo alto del top, quedan fuera de la lista. Se cuela, como excepción, Heart of a Dog, que sin tener todavía fecha de estreno (y pudiendo ser que no llegue a estrenarse en nuestras salas), sí pudo verse en algunas ciudades españolas en festivales de cine y filmotecas. Creo que es posible afirmar que el 2016 ha traído grandes películas a nuestros cines, y en comparación a años anteriores, ha sido un muy buen año cinematográfico. Comparto las que han sido -a mi gusto-, 25 de las películas más destacadas, algunas de ellas con sus correspondientes críticas que escribí en su día.      1. El abrazo de la serpiente Una obra inmensa, de grandísimo nivel visual y narrativo. A mi gusto la gran joya del año. Aquí la crítica.      2. El hijo de Saúl Otra de las obras más importantes del año, y merecedora de haber ganado el Oscar de mejor película de habla no inglesa. Innovador en el uso del lenguaje cinematográfico, y de gran atrevimiento, es un film que se ha ganado ya un puesto en la Historia del cine. Aquí la crítica.     3. Heart of a Dog La delicatessen de este año. Maravilloso film lleno de reflexiones y poesía. 4. Carol Probablemente hubiera sido la merecedora de ganar el Oscar a Mejor Película este año, pero curiosamente ni estuvo nominada en dicha categoría. Adjunto su maravillosa banda sonora.  5. Arrival Dennis Villeneuve se supera película tras película. Y lo ha vuelto a hacer, dando un poco de aire fresco al tan explotado género de la ciencia ficción. Aquí la crítica.      6. La juventud Otro maravilloso film del director italiano Paolo Sorrentino, repleto de cinismo y humor. Aquí la crítica. 7. Captain Fantastic Una de las sorpresas del año. Fabuloso guión. 8. Después de la tormenta Otra maravilla de Koreeda, al nivel de Still Walking. Aquí la crítica.  9. Elle Tras casi una década desaparecido, Paul Verhoeven ha vuelto a lo grande. Aquí la crítica. 10. Neruda Film que ha pasado generalmente bastante desapercibido, y que considero necesario reivindicar. Pablo Larraín realiza un ejercicio cinematográfico muy interesante, mezclando suspense con poesía. Un film que es un antibiopic, y versa más sobre lo nerudiano que sobre Neruda mismo, realizado de forma muy inteligente. «Puedo...

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La llegada: el lenguaje universal y el círculo del tiempo (***)
Nov16

La llegada: el lenguaje universal y el círculo del tiempo (***)

Me parece pasmoso el hecho de que las grandes películas de ciencia-ficción norteamericanas, más que de alienígenas o catástrofes cósmicas, acaben siempre girando alrededor del tema de la familia, ya sea sobre el restablecimiento de la autoridad paterna (como diría Slavoj Zizek hablando de Armageddon), el poder inquebrantable del amor paterno-filial (Interstellar) o la afirmación de la maternidad (la película que nos ocupa). Este es uno de los aspectos que me da más pereza de La llegada (evidentemente, hay otros que no, y muy importantes). La película abre con un montaje à la Up en el que vemos la vida de Amy Adams con su hija, aquejada de una enfermedad terminal, hecho que tiene más relación de lo que parece con lo que se nos muestra a continuación: el inquietante aterrizaje de unos misteriosos objetos gigantescos del espacio exterior ante los cuales los terrícolas no saben cómo reaccionar (y cuanto más tiempo se queden los visitantes ahí parados, sin saber qué traman, peor). Hasta que no llamen a una experta, no podrán averiguar sus auténticas intenciones. Más o menos como sucede en aquel episodio de Rick y Morty, pero hora y media más largo. Al parecer, vender la historia a los estudios fue toda una pesadilla y una odisea para el guionista Eric Heisserer (Nunca apagues la luz), tratándose de una película sci-fi sin lásers ni explosiones, basada en la historia corta Story Of Your Life, de Ted Chiang. Finalmente, la sacó 21 Laps, propiedad de Shawn Levy (Noche en el museo) y encargada de llevar adelante ese proyecto desconocidísimo y subterráneo llamado Stranger Things. Gran parte del mérito de ser capaz de levantar esta historia sin lásers ni explosiones y sostenerla hasta el final la tiene uno de los directores vivos más interesantes: Denis Villeneuve. Un manejo sobrenatural del tempo y de la tensión son los que convierten las mejores escenas de la película (el primer encuentro con los extraterrestres o esa parte en la que se aplica muy literalmente el principio de suspense de “la bomba bajo la mesa” de Hitchcock) en momentos apabullantes. La llegada cuenta algo muy evidente de forma bastante convincente: es importante la comunicación ante todo y es preferible a disparar primero y preguntar después… como hacen los chinos y los rusos, al parecer. Esta especie de Guerra Fría cinematográfica es otra de las cosas de la película que me hacen desconectar. A priori, es también atractivo el enfoque que se le da al tiempo, la otra clave del relato. Los extraterrestres (cuya forma de comunicación es algo más compleja que la de aquellos de Encuentros en la tercera fase) perciben el paso...

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La Comuna: Vinterberg y su espíritu reivindicativo
Nov06

La Comuna: Vinterberg y su espíritu reivindicativo

En su anterior obra, La Caza (2012), el danés Thomas Vinterberg elaboraba un sonrojante análisis de una sintética sociedad actual más tendente a operar desde la hipersensibilidad más superficial que desde la robustez de la conciencia, poniendo sobre la mesa cuestiones tan universales y frecuentes como la sobreprotección, la educación, los imborrables estigmas sociales, nuestra tendencia prejuiciosa, la lealtad, el devaluado valor de la verdad y la trascendencia de la mentira… todas ellas retratadas desde una perspectiva que enjuiciaba el desfigurado concepto de la sacrosanta unidad familiar. Cuatro años después, sustituyendo la alfombra roja de Cannes por la del frío Berlín, vuelve a sugerirnos un debate concentrado en los mismos valores (o en la ausencia de ellos) con los que un día conquistó a público y crítica. Si bien es cierto que La Comuna (2015) carece de la profundidad reflexiva de su anterior trabajo y de su carácter hiriente, sí logra mantener intactos el espíritu reivindicativo -siempre tendente a mostrar la vulnerabilidad del ser humano- y la procurada objetividad, con que el que fuera niño prodigio del movimiento Dogma logra trenzar las subtramas de ambas “tribus”, sometiendo a juicio, sin necesidad de pronunciarse, enraizadas estructuras familiares y establecidos modelos sociales. Las particularidades de la vida colectiva, ya descritas por Vinterberg en una obra de teatro estrenada en Viena allá por 2011, dan origen a esta adaptación cinematográfica que parte de una curiosa experiencia personal muy similar: al igual que el personaje de Freja (Martha Sofie Wallstrom Hansen), él también superó su etapa adolescente creciendo en un modelo de convivencia comunal del que ahora asegura resultó ser “un entorno muy estimulante en el que aprender a manejar el comportamiento humano” y que además le concedió la oportunidad de escoger a los integrantes de su más íntimo círculo fraternal, de ordenarlo y mejorarlo en base a sus preferencias o necesidades… y de eso precisamente habla la primera parte del film: de la gente que tienes cerca y de la que quieres tener, que no siempre tienen por qué ser la misma. Erik y Anna, padres de la joven Freja, deciden, cansados de una existencia tediosa y rutinaria, que comienza a hacer mella en su consolidada relación matrimonial, convertir la enorme propiedad recientemente heredada por él en una organización colectivista en la que coexistir bajo su propia normativa, con la que consolidarán una innovadora dinámica familiar muy alejada del ideal hippie setentero: más al contrario, los dos protagonistas se perfilan como profesionales de éxito (él profesor de arquitectura, ella reconocida presentadora de informativos) acostumbrados a una forma de vida evidenciadamente privilegiada. Planteada en clave de ligera comedia durante sus primeras secuencias, la...

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Primavera, Verano, Cineuropa e Invierno
Nov05

Primavera, Verano, Cineuropa e Invierno

Recién inaugurado el mes de Noviembre, hasta la lluvia ha querido salir a recibir a un festival que este otoño cumple treinta espléndidos años. Treinta ediciones dedicadas al séptimo arte, apostando por un cine arriesgado, comprometido, innovador y valiente; premiando a directores, actores y guionistas que tanto talento nos han regalado. Arranca, a escasos tres días, un Cineuropa especial por emotivo, y emotivo por nostálgico; porque en esta edición, además de estrenar certamen, han querido hacer repaso del tenaz recorrido que nos ha traído hasta aquí, del fértil camino que tantos amantes del género hemos cruzado fielmente cada temporada. Desde aquél novel 1987 en el que los desaparecidos cines Valle Inclán abrieron sus puertas durante una escasa semana para proyectar las veinte películas que verían nacer al hoy orgulloso -no es para menos- y medrado concurso, pasando por recordadísimas muestras como la de 1991 que incluyó por primera vez una película sorpresa o la que conmemoró su décimo aniversario en 1996, en la que nombres tan diversos como los de Jean Renoir, Kurosawa, Ettore Scola, John Ford, Zhang Yimou, Richard Linklater (que llegaba recién premiado de Berlín), Kenneth Branagh (León de Plata como director en Venecia) o Raul Ruiz conformaron un heterogéneo programa que ya incluía por esas fechas 64 títulos de veinte nacionalidades diferentes exhibidas a lo largo de todo un mes… un periplo de treinta otoños que llega con la mochila cargada de recuerdos, de experiencias y de momentos inolvidables; treinta actos de un espectáculo que sabe a madurez y a veteranía, que arranca este martes con dos avales: un curriculum impecable y la persistencia de un público agradecido y entregado, siempre apoyando a esa organización de admirable implicación -merecedora de todo reconocimiento- y determinación: vigorosa superviviente de conflictos tan aparentemente irresolubles como los que hicieron peligrar su realización en 1995 con las obras del Teatro Principal, los diferentes cambios de gobierno y sus recortes, la desidia con que la política trata a la cultura o las grandes crisis que han azotado al sector implacablemente. Será precisamente Carlos Saura, elogiado cronista de la España más negra, quien recoja el 26 de Noviembre el Premio especial con que Cineuropa quiere reconocer -en palabras del propio José Luis Losa- su coraje, su valiente descodificación de la realidad, su grandeza artística y su pulso cívico. Disfrutaremos del pase de Zonda: folclore argentino, documental musical que el director firmó en 2015. También sabe de dificultades obstrucciones administrativas Chema Prado, que cesa en su cargo después de 26 años al frente de la Filmoteca Española, y al que este año se otorga, con especial cariño, el segundo de los Premios Especiales.  Unos...

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Marvel’s Doctor Strange: ahora, con magia
Nov03

Marvel’s Doctor Strange: ahora, con magia

[Alerta: hay algún pequeño spoiler de Doctor Strange. Leed bajo vuestra propia responsabilidad]    Ya en el primer visionado, el tráiler de Doctor Strange me pareció espectacular: colorido, efectista, distinto y a la vez similar al resto de largometrajes de Marvel Studios. Un poco como Guardianes de la Galaxia en su día. Precisamente por esto, en parte, temía que en la película no supieran equilibrar esa atmósfera ya presentada, esa esencia mística tan prometedora. Que se perdiera y se quedara disuelta, como ya le ocurrió a Escuadrón Suicida este verano. Pero no ha sido así. Doctor Strange es como mirar a través de un caleidoscopio, es psicodélica a la par que elegante, al igual que su banda sonora, compuesta por Michael Giacchino (aquí os dejo el link a una de las piezas, para darle ambientillo a la crítica): es tan mágica y enigmática como el propio protagonista. El tráiler es un buen resumen del tono de toda la película, y aunque Doctor Strange tiene sus fallos, en conjunto resulta una película muy entretenida y memorable, al menos dentro de lo que al Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) se refiere.    Si por algo se caracteriza la película de Scott Derrickson es por sus efectos visuales, como ya he mencionado previamente. De forma habitual son algo necesario en las películas de la factoría marvelita, y en general, en los blockbusters superheroicos. Aunque en este caso van más allá de alienígenas, trajes especiales y escenas de acción desmedidas. Marvel Studios se ha atrevido al fin a incluir la magia en sus grandes fases de producción audiovisual (¡ya vamos por la tercera!). No obstante, en los cómics, el mundo místico de Doctor Strange ya lleva presente casi 60 años. Puede parece curioso el hecho de que a la factoría le haya dado menos miedo profundizar en los mundos alienígenas de Thor, Guardianes de la Galaxia o los Inhumanos de Agents of S.H.I.E.L.D., antes de aventurarse con la magia en la Tierra. Sin embargo, sí que tiene cierta coherencia: Strange es el primero que viaja al espacio en cualquiera de sus formas, tanto al ya explorado como a otro tipo de realidades. Además, el Hechicero Supremo no es un héroe al uso, al menos en un mundo en el cual los héroes más famosos son millonarios con traje, alienígenas con una “S” en el pecho (sí, ya sé que no es una letra), o gente cotidiana afectada por experimentos o bichos. Plasmar esto resulta más complejo, ya que el concepto popularizado de “superhéroe” no suele incluir a hechiceros (que los hay), limitando el uso de este término a los productos de fantasía épica tradicionales. Pero al fin se...

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¡Marchando una de terrores!
Oct31

¡Marchando una de terrores!

Se acerca la fecha favorita para los amantes de los buenos sustos, y como no podía ser de otra forma, hemos decidido que la mejor forma de celebrarlo es haciendo una selección de títulos que os puedan ayudar a ganar los debates sobre qué poner para esconderos debajo de la manta. Elegir película dentro de un género tan prolífico como el de terror no es cosa fácil, por lo que estamos seguros que os encontraréis con producciones que tal vez no sean de vuestro agrado, o creáis que faltan muchas otras, pero uno de los objetivos principales era elaborar una lista variada con nombres capaces de satisfacer, en mayor o menor grado, a todo el mundo. Esperamos que os sea de ayuda, y si os apetece colaborar con la causa y añadir alguna película, no os olvidéis de dejarlo anotado en los comentarios. ¡Que no se os atraganten las palomitas! 31 (2016, Rob Zombie) El señor Zombie levanta pasiones y odio por igual, pero si una cosa está clara es que ninguna de sus películas dejan indiferente a nadie. 31 es su última obra, una producción que se realizó gracias a las donaciones obtenidas tras un par de campañas de crowdfunding, y en la que realiza no solo un pequeño homenaje al género de terror, sino que también sirve como pseudo-parodia (con un humor bastante negro) de las historias de asesinos en serie y “juegos mortales”. Un grupo de viajeros son secuestrados y obligados a participar en un macabro divertimento llamado “31”, donde tendrán que hacer frente a una serie de psicópatas de lo más variopinto y luchar así por sobrevivir. No se toma en serio a sí misma en ningún momento, motivo que la convierte en un producto bastante entretenido. La invitación (2015, Karyn Kusama) La directoria de las olvidables Aeon Flux y Jennifer’s Body nos regala uno de los mejores thrillers de los últimos años. Una película con un ritmo lento pero constante, que se mete debajo de tu piel poco a poco y consigue que no dejes de chirriar los dientes gracias a un guión y dirección soberbios. Will acude con su novia a una cena de reencuentro organizada por su ex-pareja y a la que asisten viejos amigos. No hay sobresaltos ni sustos baratos, pero la sensación de malestar e inquietud no dejará tu cuerpo hasta terminados los créditos. Cuanto menos sepáis sobre ella, mejor. Todavía estamos aquí (2015, Ted Geoghegan) Esta obra de Ted Geoghegan entra también en el saco de “mírala sin saber nada”. Un primer vistazo puede dar la sensación de que se trata de otro homenaje al cine de terror de los...

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The Bronze: El infierno son los otros
Oct30

The Bronze: El infierno son los otros

Hope Ann Greggory, joven (menos de lo que ella cree) adicta a la laca, deslenguada e irreverente. Eterna adolescente incapaz de asumir su existencia en minúsculas, de comprender que venir al mundo es inscribirse en el tiempo y aceptar sus normas antes de firmar el compromiso perpetuo, de procesar el fracaso con perspectiva constructiva o al menos con positivismo. Una mujer en constante desavenencia con su presente que malvive aferrada a sueños caducos, desconectada de su propia realidad y alejada de todo vínculo afectivo. Hope feliz en el autoengaño del derrotado. Especialista en huir a tiempos pasados, acaba sufriendo de futuro. Víctima temprana de las buenas intenciones y atenciones de un padre mal-educador se convierte inconsciente y automáticamente en verdugo de todo lo demás, cuando tras una lesión a una edad complicada para una gimnasta se ve obligada a poner fin a su prometedora carrera deportiva. La Hope odiosa y La Hope ingenua conviven en el retrato que The Bronze hace de la villana neurótica, antipática y compulsiva a la que da vida una convincente Melissa Rauch (The Big Bang Theory) que además co-escribe el guión. Una Hope intolerante y cínica, anclada a costumbres adolescentes, decidida a mantener su rutina habitual enfundada en un chandal hortera, obsoleto y escaso de talla, capaz de provocarse orgasmos con el angustioso video del accidente que la engalanó al mismo tiempo con la medalla de heroína nacional y la corona de reina de las arpías… Hope maldiciendo su suerte en el desayuno, en la comida y en la cena, empeñada en joderle la fiesta a todo Cristo y a todo Juan. Presenciando cómo el mundo la olvida lentamente. Aferrada a un fantasma, pero reclamando presencia. Hope buscando culpables a los que perdonar la vida, culpables a los que hacérsela insoportable y culpables a los que chantajear emocionalmente. Hope inflexible, irritante, irritable y frustrada, egocéntrica y autodestructiva; solitaria, insolente e intratable, pero también frágil y desamparada ante un destino que no está exento de cierta ironía porque a menudo los vencidos desconocen que lo están. Una Hope manipuladora que acaba reconociendo su sadismo, de la misma manera que la Inés imaginada por Sartre (también a él le acusaron de individualista, amoral y egoísta) en Huis Clos se supo maligna en el momento en que fue condenada a vivir eternamente bajo la inquisitiva mirada del otro. Ambas identifican al prójimo como su auténtico calvario -causante nefasto de esa sacudida que un mal día desplazó sus mundos- pero también como parte fundamental de sus correspondientes procesos de autorealización, tomando conciencia de que el ser humano precisa de un semejante para reconocerse a sí mismo ya que...

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64 Festival de San Sebastián: Top 10
Oct25

64 Festival de San Sebastián: Top 10

La 64ª edición del Festival de San Sebastián volvió a tener un magnífico repertorio de películas en la sección de Perlas -a pesar de echar de menos algún título como Paterson– así como en la sección de Zabaltegui. La Sección Oficial por su parte volvió a ser bastante irregular a mi gusto, y destacó en ella principalmente la curiosa nueva propuesta de Bertrand Bonello, Nocturama, que sin embargo fue también ‘censurada’ en el palmarés. Finalizado el Festival, toca como de costumbre hacer el Top 10. La mayoría de ellas estarán en las salas del cine próximamente, por si queréis tomar nota:       1. Toni Erdmann Exquisita comedia dramática de Maren Ade. No ha sido solamente la gran sorpresa del Festival, sino también una de las mejores películas del año a mi parecer. Una película alemana que ha sabido distanciarse del típico humor usual de su país, y con una genuina inteligencia ha logrado teñir con un fabuloso humor escenas hilarantes que tratan temas profundos. Sus 164 minutos de metraje no resultan en ningún caso pesados, sino más bien todo lo contrario: uno se lo pasa tan bien que ni se entera de que han pasado prácticamente tres horas al finalizar el film. Absolutamente magnífica y deliciosa, repleta de escenas inolvidables (con probablemente una de las escenas más originales y disparatadas de desnudos), y un personaje entrañable. Película imprescindible del año, de la que no quiero desvelar nada más.      2. Sieranevada Otra de las grandes sorpresas del Festival, que ya creó expectativas con las impresiones recibidas desde Cannes. La película sucede en este contexto: Tres días después del atentado contra Charlie Hebdo y cuarenta días después de la muerte de su padre, Lary – 40 años, médico – va a pasar el sábado con su familia, reunida en memoria del difunto. El evento, sin embargo, no se desarrolla como estaba previsto. Obligado a afrontar sus miedos y su pasado y forzado a reconsiderar el lugar que ocupa dentro de la familia, Lary tendrá que decir su verdad. El film está repleto de maravillosos diálogos, que cuestionan y debaten distintos temas tanto de actualidad como de memoria histórica. Y ello sin que falte el humor. Prácticamente toda la acción sucede en la casa familiar donde se van sucediendo una serie de acontecimientos que van retrasando la ansiada comida. Maravillosamente filmada, aprovechando los espacios donde colocar la cámara al límite con tomas largas, con un estilo propio, toda una lección de realización cinematográfica. Un film que hay que degustar.      3. Arrival (La llegada) Dennis Villeneuve no necesita carta de presentación. Desde que hiciera Incendies en el 2010 no ha dejado de sorprender proyecto tras...

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Hace 75 años… nacía un género
Oct17

Hace 75 años… nacía un género

El humo de un cigarrillo, la habitación con hedor a bourbon, una sombra en un callejón, los pasos de un desconocido, el sombrero hundido, el revólver escondido, la mirada de una traición, la chica de mala reputación, las sirenas de la policía, los misterios sin resolver, los puñetazos de la impotencia. No son simples clichés. Fueron trozos de un espejo en el que mirarse en una época no tan lejana. Una atmósfera única, encumbrada, imitada, incluso parodiada, pero nunca igualada como en sus inicios. Algunos nunca vieron más que una moda pasajera y de segunda fila, un mero entretenimiento para los espectadores enojados con la situación social del país y la decadencia moral. El 18 de octubre de hace ya 75 años, un director novel, respetado guionista hasta entonces, estrenaba un film en Estados Unidos que terminaría marcando las pautas de más de una década y alimentando generación tras generación a grandes autores, abriendo las puertas de uno de los géneros con más admiradores en todo el mundo. 1941 fue un gran año. Al menos para el cine americano; en lo demás, nada invitaba al optimismo. Europa estaba en guerra sumida en el mayor horror con los nazis en auge sembrando la barbarie allí por donde pasaban, Japón hacía otro tanto en el Pacífico y ultimaba para finales de ese año el ataque a Pearl Harbor. Y mientras tanto, en Estados Unidos la mayoría de críticos cinematográficos se deshacía en elogios ante el trabajo de Orson Welles tras la cámara en Ciudadano Kane, sin importar su escasa exhibición mientras el país seguía sin arrancar pese a las medidas de Roosevelt. En todo este ambiente, un joven treintañero llamado John Huston estaba dispuesto a abrirse camino en Hollywood como director después de haber firmado junto a otros compañeros algunos de los mejores guiones de los años anteriores, entre los que se encontraban Jezabel (William Wyler, 1938), Juarez (William Dieterle, 1939), El Sargento York (Howard Hawks, 1941) o El último Refugio (Raoul Walsh, 1941). Sabedor de las escasas opciones que daban a los nuevos realizadores si no era con una idea muy prometedora y acoplada a las exigencias de los grandes estudios, Huston tenía entre sus manos un libro con el que se había sentido fascinado y deseaba llevarlo a la pantalla sin tener todavía muy claro cómo convencer a los productores. El libro por supuesto era El Halcón Maltés, de Dashiell Hammett, quien ya había conseguido instaurar en el país junto a un puñado de escritores un nuevo género en la literatura, que pasaría a ser conocido como novela negra. De hecho, Hammett se convertiría en adelante en el máximo...

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El caso Fischer: un rey sacrificado
Oct14

El caso Fischer: un rey sacrificado

«Hacer retratos es, de alguna manera, coleccionar cadáveres» Finalizada la segunda Guerra Mundial las políticas de represión se sucedieron entre convenientes pactos de no agresión y conspiraciones zurcidas tras telones de acero. Los debates ideológicos sobre la libertad intelectual y la responsabilidad que el arte debía adquirir para con la causa situaban a la Unión Soviética en la vanguardia de la literatura comprometida, al mismo tiempo que, desde Europa, se fraguaban -al amparo de reverenciales servicios de inteligencia- maniobras de contrainformación cultural. Berlín, Corea, Cuba, Vietnam. Bloque capitalista frente a bloque comunista: el mundo sin esquinas. Los presupuestos de defensa -esperanza para unos, amenaza para otros- se multiplicaban por cuatro en EEUU mientras que, paradójicamente y también argumentado motivos de seguridad, la dócil Laika era enviada al espacio en misión suicida. La Guerra Fría, silente y sucia cobraba notoriedad internacional perdiendo el hilo de revueltas populares reprimidas y convincente propaganda militar. Es en esa estrecha realidad -en ese contexto robustamente acordonado por el estratégico efecto dominó- cuando un adolescente Robert James Fischer exhibe, prodigándose en modestos clubs neoyorkinos, las primeras muestras de su extraordinario y temprano talento como ajedrecista. Sus altas capacidades, presumiblemente heredadas del que la Historia supone fue su padre, el reconocido físico húngaro Paul Nemenyi, y una personalidad extremadamente inestable acabaron perfilando la leyenda de un genio entregado a su obsesión. De un ser humano atormentado por sus propios demonios. De una prodigiosa figura a la que Edward Zwick (pudo haber sido David Fincher), quizá asfixiado por la urgencia del entretenimiento -principal engullidor de toda ambición creativa- varios documentales, biografías y biopics después, no ha sabido re-retratar con la trascendencia a la que un re-retrato debería asistir. El collage de desvaríos, mareas emocionales y episodios psicóticos, traídos y llevados convulsamente por la emergencia de esa narración anodina y desvaída no logra proyectar credibilidad sobre la vaga lectura que el director hace de su protagonista, presentándole como ese ser intratable, cambiante e inmaduro que sí fue pero que no significó; disolviéndole entre ligerezas y vaguedades; y abreviando su relevancia existencial a una caprichosa actitud destacada ya desde las primeras escenas, donde el pequeño Bobby se nos anuncia cual víctima inadaptada de una castradora figura materna hacia la que no parece sentir más que una profunda desafección. La escasa corpulencia de ese subdesarrollo, urdido entre el esquema rancio y el planteamiento desidioso, acaba redimensionando su recorrido profesional en favor del personal, y fragmentando la historia de manera desigual: la segunda parte de la cinta se precipita frenéticamente sobre el relato tras un abultadísimo tramo inicial, pasando de la sobreinformación a la aspereza más enteca y dando como resultado...

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La fiesta de las salchichas: una gamberra alegoría contra la religión
Oct10

La fiesta de las salchichas: una gamberra alegoría contra la religión

La fiesta de las salchichas es probablemente la película más políticamente incorrecta que se pudo ver en el marco de películas de la 64 edición del Festival de San Sebastián, y de las que se hallan actualmente en cartelera. Un film salvaje, irreverente, y con altas dosis de humor. La fiesta de las salchichas es el primer film de animación para adultos creado totalmente por ordenador. Y destaco el para adultos. Su alto contenido de referencias sexuales, las constantes irreverencias, el lenguaje soez, el contenido gore y violento, etc, son el vehículo y las herramientas principales que utilizan los guionistas para crear la que es probablemente una de las críticas más feroces y mordaces que se han hecho últimamente de la religión (en plural, pues hay dardos para todas). Porque la película es principalmente esto, una alegoría gamberra y original contra la existencia de Dios, y no se han andado con medias tintas, lo que es de agradecer. A modo de sinopsis: Salchichas, bollos, panecillos, pan de pita… Todos los alimentos viven felices en los estantes de un supermercado, soñando con el instante en que serán elegidos. Pero cuando, por fin, a un pequeño grupo le llega tan esperado momento, descubrirán que su destino no es la Tierra Prometida, sino una situación mucho más cruel de lo que habían imaginado: se los quieren comer. Deciden entonces informar a sus compañeros sobre cuál es la finalidad de su existencia para intentar escapar a un destino tan terrible. Los diálogos alocados y divertidos, así como los gags no escasean, con distintos registros de humor que regalarán unas buenas carcajadas en algún momento dado a prácticamente todo el público. Muchas veces a base de cruzar lo políticamente correcto sin remordimiento alguno. Pero ello hecho con inteligencia, buscando metáforas originales, teniendo más profundidad de la que uno podría esperarse de un producto de estas características a simple vista, sustentándose a su vez en una base existencialista. Pero sacando a relucir también sus partes negativas, cabe afirmar que bien es cierto que en su conjunto el film es bastante irregular, no sabiendo mantener el ritmo y sufriendo bastantes bajones considerables que no logran sustentar unos gags aislados. A pesar de todo, resulta una película interesante y recomendable de ver. Sobre todo (como todas), en versión original, dado el gran reparto de actores que han participado en el doblaje: Seth Rogen, Kristen Wiig, Jonah Hill, Bill Hader, Michael Cera, James Franco, Danny McBride, Craig Robinson, Paul Rudd, Nick Kroll, David Krumholt, Edward Norton y Salma Hayek. *** 6,5 / 10 *** Aquí el...

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El hogar de Miss Peregrine para los turrones navideños
Oct04

El hogar de Miss Peregrine para los turrones navideños

Tim Burton vuelve a las grandes salas con El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares, adaptación de la novela homónima escrita de Ransom Riggs. Esta Miss Peregrine pretende ser un viaje en el tiempo en el que el director intenta volver a conectar con el espíritu misterioso pero lleno de corazón de sus primeros trabajos, pero ni siquiera la participación de actores de la talla de Eva Green, Judi Dench o Samuel L. Jackson consiguen sacar al padre de Eduardo Manostijeras del bucle de autohomenajes en el que parece vivir. El señor Burton parece haber olvidado cuáles eran los elementos que convertían a sus largometrajes en experiencias mágicas, puesto que más allá de la cuidadísima estética y apartado visual marca de la casa, esta historia de fantasía está llena de muchos déjà vu y poca magia. Jacob (Asa Butterfield) sufre una tragedia familiar que lo lleva a viajar a una recóndita isla de gales, donde se encuentra con un grupo de niños con habilidades especiales que viven al cuidado de Miss Peregrine (una siempre magnífica Eva Green), y a quienes acechan unos malvados y horribles seres conocidos como Huecos. Lo que podría ser una aventura repleta de intriga y emoción se convierte en un ejercicio de revisión de temas e ideas ya tratados en la filmografía del director que, aunque funcionasen hace 15 o 20 años, hoy en día huelen un poco a rancio. Tal vez el mayor problema lo tenga un guión obra de Jane Goldman al que le cuesta arrancar y que presenta unos personajes poco definidos, por no hablar de alguna que otra situación absurda capaz de dejarnos de piedra. Por mucho que uno esté desarrollando una historia del género fantástico, las bases y reglas del mundo tienen que estar bien definidas para que ésta funcione, algo que no termina de ocurrir en en una Miss Peregrine en la que más de un tercio del tiempo se malgasta en explicar sucesos que poco interesan al espectador. Es una pena que los momentos en el que el largometraje del señor Burton consigue brillar sean tan escasos, ya que esas breves secuencias nos recuerdan a la mejor versión del director, una mejor versión que parece estar enterrada en una gran montaña de autocomplacencia y narcisismo que le impide salir a la luz. Tim Burton adelanta la Navidad con un nuevo turrón que seguramente llenará las salas de cine pero no así la mente de los espectadores con su...

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My life as a Courgette: diseccionando una infancia complicada con plastilina
Oct01

My life as a Courgette: diseccionando una infancia complicada con plastilina

Una de las primeras grandes sorpresas en esta edición del Donosti Zinemaldia llegó en la sección de Perlas, mediante la tierna película de stop-motion My life as a Courgette. Se trata de la ópera prima del realizador suizo Claude Barras, autor de bastantes cortometrajes de animación como por ejemplo El genio de la lata de raviolis.  Con su primer largometraje, Claude Barras ha logrado ganar numerosos premios en distintos festivales, tales como el de Mejor Película y Premio del Público en el Festival de Annecy, así como ser seleccionado su film como la película suiza candidata a los Oscars para el premio a la mejor película de lengua extranjera. En el Festival de San Sebastián, encabezaba la carrera por alzarse con el Premio del Público, hasta verse superada finalmente por I, Daniel Blake. No obstante, si se alzó con el Premio a la mejor Película Europea. A modo de breve sinopsis, Courgette (que significa «calabacín») es el enigmático apodo de un valiente niño de 9 años, que después de perder a su madre se tiene que ir a un hogar de acogida con otros niños huérfanos de su edad. En un primer momento se esfuerza por encontrar su lugar en este nuevo medio hostil y extraño, con el apoyo del que resulta ser su mejor amigo en el exterior, un amable agente de policía que estuvo a cargo de su caso. Sin embargo, con el tiempo va entablando amistad con el resto de niños -cada uno con su propia historia traumática-, y con la ayuda de sus nuevos amigos, Courgette aprende a confiar, encuentra el verdadero amor y por fin una nueva familia. My life as a Courgette es una pequeña joya, un verdadero triunfo del stop-motion. Con una duración de tan solo 66 minutos, se trata de un film delicioso, emocionante y redondo. Y es que la singular conexión de Claude Barras con la infancia trasciende el tiempo y las diferencias de edad: tiene el raro don de ser capaz de hacer llorar y reír al mismo tiempo. Sus historias están llenas de realismo y fantasía, humor y poesía. Distanciándose del habitual paradigma con el que se trata a los lugares de acogida como lugares de maltrato y malestar general, como bien puede ser el clásico ejemplo de Oliver Twist, Claude Barras ha preferido optar por constituir un lugar de paz y tolerancia, propicio a intentar solucionar los problemas y traumas sufridos por cada uno de los niños. De este modo, realiza un acercamiento positivo a dichos problemas y heridas del pasado, pero sin llegar a resultar en ningún momento sensiblero o empalagoso. Las heridas profundas de los niños están presentes, mediante miradas, gestos, y silencios,...

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Suburra: «Fratelli d’Italia, l’Italia s’è desta…»
Sep30

Suburra: «Fratelli d’Italia, l’Italia s’è desta…»

Ah, la bella Italia y la città di Roma, con sus monumentos clásicos, sus calles soleadas, su gastronomía, su arte y su historia, sus gentes tan alegres y pasionales, sus… ejem, ¿pero en serio esto es la capital del país de la mozzarella? Vamos a ver, pero qué significa esto de Suburra exactamente. Pues según la wikipedia, suburra en italiano define un lugar de mala fama, escenario de delitos y de inmoralidad (o sea, debe ser algo tipo Magaluf). La palabra tiene su origen en La Subura (o Suburra), que era un vasto y populoso barrio de la antigua Roma cuya población en la parte baja estaba formada por un subproletariado urbano que vivía en condiciones miserables, aunque estuviera de cara a un área monumental y de servicios públicos. Pero eso sí, también pone que en dicho barrio llegó a vivir el mismísimo Julio César, lo cual algunos pueden considerar irónico, aunque más bien creo que refuerza la idea del film sobre cómo el poder y la chusma van de la mano, y quien los controla gobierna toda una sociedad a su antojo. Suburra es una película en la que no despego los ojos de la pantalla ni por asomo. Dura más de dos horas pero no miro el reloj en ningún momento, y eso sin poder afirmar que se pasen volando, porque la sensación de estar viendo algo muy gordo y con mucho trasfondo te hace meter de lleno en una historia que se desarrolla en una semana como si tú mismo la estuvieras viviendo a flor de piel, día a día sin que parezca terminar la pesadilla en la que se meten sus personajes. Se puede reprochar como muchos críticos que es en su mayoría un espectáculo totalmente gratuito, pero aún llevando razón me da igual, pues la historia tiene suficiente poder y suficiente estilo como para aguantar todos los puñetazos que se le lancen. Es un relato que empieza como un torbellino cuando apenas pasan cinco minutos, mezclándose el sexo con desnudos íntegros, las drogas duras y la violencia a dosis industriales. Allí su director lo da todo, sabe que con eso el espectador debe quedar seducido y por consiguiente enganchado, o quedar asqueado y girar la vista. Pero como somos unos enfermos con sed de sensaciones fuertes que la mayoría ni experimentamos en vida, quedamos extasiados – y alguno que otro atolondrado – y nos quedamos pensando que mola mucho aún a sabiendas que es una crítica social feroz y despiadada donde no se salva nadie. Porque esto también me parece un tema importante, su director parece totalmente convencido de la falta de esperanza en...

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