Miguel Ángel Vivas: «Lo más importante de mi vida es el cine, pero si no disfrutas haciéndolo, dejas de sentirlo»
Oct01

Miguel Ángel Vivas: «Lo más importante de mi vida es el cine, pero si no disfrutas haciéndolo, dejas de sentirlo»

Tienen en común Secuestrados, Extinction e Inside la firma de uno de los directores españoles que más audacia narrativa y mayor competencia técnica ha exhibido en sus trabajos. Uno de los que más ambiciosamente ha construido, con puntería y complejidad, a esos versátiles personajes por los que suele dejarse seducir, permitiendo que sean ellos quienes maticen la esencia del relato, siendo plenamente consciente de que el eje principal de sus trabajos está en el recorrido y no en el resultado. Sin prisas, sin trampas, sin reiteraciones; porque la clave del arte está siempre en la propia concepción, en la búsqueda de lo nuevo y en su condición de necesario. Ya no se estrenan minuciosas películas, corpulentas en lo visual e intuitivas verbalmente. Ya no queda rastro de esas inimitables e infalsificables formas de expresión que mezclaban estética, sustancia y estilo, que gestaron algunas de las ficciones más libres y más prismáticas de la industria. Poco resquicio queda en un efímero hoy que pronto será historia para otra cosa que no sea el engullible entretenimiento exento de inspiración que habita en la periferia del cine, donde el oficio de director ha acabado por consumir al artista, donde toda creación resulta administrativa y procedimental porque de un tiempo a esta parte la experiencia cinematográfica ha dejado de ser epidérmica. No obstante, todas las relaciones son pendulares -a períodos de euforia siempre siguen momentos de depresión- y el séptimo arte tiene pendiente ese regreso triunfal que le reconcilie con un presente que reclama el virtuosismo perdido y el fin del destierro por falta de consonancia. Miguel Ángel Vivas expone, desde la conciencia y la confianza/fé/esperanza, una realidad que conoce bien, componiendo un testimonio abarrotado de salpicaduras referenciales a las que se sobreponen recuerdos y anécdotas que me contagian de verdadero entusiasmo y de cierta nostalgia. Ficción y biografía se mezclarán en su inminente próximo proyecto, del que solo adelanta que será su obra más personal y más dramática, que supondrá una vuelta a sus orígenes y que significará el resultado de una vida entera de indisimulable amor por ese cine en el que se refugió siendo un niño y hacia el que siente una profunda combinación de pasión y agradecimiento: -Secuestrados llega después de un momento de reflexión personal en el que habías decidido abandonar el cine. ¿Qué sucedió para que alguien que afirma que en ese universo encontró una tabla de salvación decida dejarlo? Lo más importante de mi vida es el cine pero si no disfrutas haciéndolo, si no consigues que la experiencia de hacer cine sea maravillosa, dejas de sentirlo. Recuerdo una conversación con Mathew Fox sobre esto mismo:...

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‘mother!’: el Aronofsky más radical y anárquico
Sep27

‘mother!’: el Aronofsky más radical y anárquico

Darren Aronofsky, director de películas como Pi fe en el caos (1998), Requiem por un sueño (2000), La fuente de la vida (2006), El luchador (2008), El cisne negro (2010) y Noé (2014), ha presentado en la 74 edición del Festival de Venecia, y posteriormente en la sección de Perlas del 65 Festival de San Sebastián, su nuevo film mother!, el más ambicioso, frenético, provocativo y críptico hasta la fecha, que tendrá probablemente su horda de haters y de fans, a partes iguales. Su sinopsis es la que sigue: A una mujer (Jennifer Lawrence) le pilla por sorpresa que su marido (Javier Bardem) deje entrar en casa a unas personas a las que no había invitado (Ed Harris, Michelle Pfeiffer). Poco a poco el comportamiento de su marido va siendo más extraño y ella empieza a estresarse y a intentar echar a todo el mundo. Pero esta sinopsis no es más que la situación narrativa a modo de telón de fondo, puesto que mother! entera es en realidad un cúmulo de metáforas y analogías, aunque bastante crípticas. En palabras de Darren Aronofsky: mother! empieza como una historia típica sobre el matrimonio. En el centro de la historia está una mujer a la que se le exige dar y dar y dar hasta que ya no puede dar nada más. Pero paralelamente, la casa no puede soportar toda la presión hirviendo dentro. Se convierte en algo distinto… Si bien en sus anteriores proyectos, sus guiones se gestaron a lo largo de alrededor de un año, éste nació de forma visceral, tras encerrarse cinco días enteros en una casa vacía. Tras ser preguntado por el motivo de tan oscura visión, su respuesta fue la siguiente: «Es una época loca para estar vivo. Mientras la población mundial se acerca a los 8000 millones nos enfrentamos a problemas demasiado serios que toca considerar: Los ecosistemas colapsan mientras presenciamos extinciones a un ritmo sin precedentes; las crisis migratorias desestabilizan gobiernos; unos EEUU aparentemente esquizofrénicos ayudan a corregir un tratado histórico sobre el clima y meses después se retira;Antiguas disputas tribales y creencias siguen conduciendo a la guerra y a la división; El mayor iceberg registrado jamás se parte en dos en el Antártico y se desplaza hacia el mar. Al mismo tiempo enfrentamos problemas demasiado ridículas para ser comprendidas: En América del Sur unos turistas matan a dos bebés de delfín raros que arrastraron a la orilla, sofocándolos en un frenesí de selfies; la política se asemeja a los eventos deportivos; personas todavía mueren de hambre mientras otros pueden pedir cualquier tipo de carne que deseen. Como especie, nuestra huella es peligrosamente insostenible, pero vivimos en un estado de negación sobre...

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La forma del agua: Guillermo del Toro en plena forma
Sep08

La forma del agua: Guillermo del Toro en plena forma

Guillermo del Toro siempre ha afirmado estar enamorado de los monstruos: «mi fascinación hacia ellos es casi antropológica… los estudio, los disecciono en algunas de mis películas: quiero saber cómo funcionan, qué aspecto tienen por dentro y cómo se comportan». En esta línea, presentó su nueva película -titulada The shape of water (La forma del agua)- en la  Sección Oficial de la 74ª edición del Festival de Venecia, y la especial 50 edición del Festival Internacional de Sitges, y como no podía ser de otro modo, ha vuelto a introducir un monstruo como elemento angular del film. Con La forma del agua, Guillermo del Toro vuelve a realizar otro cuento fantástico, a partir de una historia escrita por él mismo, y ambientada esta vez en plena Guerra Fría, en los años 60. Más concretamente, nos introduce en un laboratorio gubernamental de alto secreto, donde trabaja una mujer muda, Elisa (interpretada por una magnífica Sally Hawkins), que vive atrapada en una vida aislada, hasta que descubre y conoce al ser anfibio con el que andan experimentando en uno de los laboratorios. La historia bucea entre distintos géneros: fantástico, thriller, drama y romántico. Y a pesar de ser una película principalmente de entretenimiento, la historia tiene un gran peso socio-político llena de analogías. Aunque de lo que habla principalmente el film es del amor. En palabras de Guillermo del Toro: El agua siempre coge la forma de lo que la sostiene en el tiempo, y a pesar de que el agua puede llegar a ser tan leve, también es la fuerza más poderosa y maleable del universo. Del mismo modo funciona el amor ¿no? Da igual en que forma o recipiente depositemos el amor, se convierte en eso, ya sea un hombre, una mujer, o una criatura. En el film, aparecen muchos de los temas recurrentes en la filmografía de Guillermo del Toro, tales como la biología y su fascinación por el mundo fantástico. Temas como el ‘bien’ y el ‘mal’, la inocencia y la amenaza, lo histórico y lo eterno, lo bello y lo monstruoso, confluyen entre ellos demostrando que no hay oscuridad que pueda derrotar del todo a la luz. También en palabras de Guillermo del Toro: Me gustan las películas que son liberadoras, que te dicen que está bien ser quien sea que seas. Y parece ser que en los tiempos que corren, es un tema muy pertinente. Como a lo largo de su filmografía, los films de Guillermo del Toro destacan principalmente por su gran trabajo artístico, creando una atmósfera y estética propia, tanto en el departamento de arte como en el de vestuario. Guillermo del Toro logró juntar a su...

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Suburbicon: George Clooney haciendo de hermano Coen
Sep03

Suburbicon: George Clooney haciendo de hermano Coen

George Clooney ha presentado en la 74 edición del Festival de Venecia su último film, Suburbicon,  que llevaba gestando ya desde hacía más de dos años. El proyecto nació inicialmente sobre la idea del evento sucedido en EUU, en Levittown, Pennsylvania, en los años 50, cuando en una zona residencial acudió a vivir una familia afroamericana, y en la misma noche en que llegaron se reunieron 500 personas en frente de su vivienda con banderas confederadas y con gritos racistas, construyendo un muro a su alrededor. Durante la escritura del guión junto a Heslov alrededor de esta idea, George Clooney recordó un guión de los hermanos Coen de hacía más de 20 años, que había quedado en un cajón. Se trataba de un guión con tema similar a los de Fargo o Quemar después de leer, con personajes insalvables tomando malas decisiones. Los Coen descartaron filmar ellos mismos el guión al querer avanzar hacia otros terrenos cinematográficos. Clooney vio factible adaptar el guión a los años 50 añadiendo los sucesos de Levittown, con la idea de darle además un toque todavía más enfadado al del guión original. Suburbicon destaca por su buena adaptación de los años 50 en los EEUU, donde lo mejor y lo peor de la humanidad queda reflejado en la gente ordinaria. Clooney ha reunido para ello un equipo creativo de alto nivel en todas las áreas, destacando la fotografía por parte de Robert Elswit y las partituras de Alexandre Desplat que cobran protagonismo en partes del film. En esta década posterior a la Segunda Guerra Mundial, la clase media norteamericana estaba en proceso de trasladarse a las zonas residenciales prefabricadas en casas asequibles en comunidades reducidas. Para muchos, este Sueño Americano de poseer una casa propia, con parking y jardín, empezaba a convertirse en realidad. Pero como matizó George Clooney en la rueda de prensa, esta realidad de los años 50 era posible solamente si eras blanco. Es de hecho la época a la que hace siempre referencia el actual presidente Trump en sus rancios discursos de Make America Great Again, aludiendo a la época de Eisenhower. Época, en la que Trump tenía la edad del niño protagonista. Aunque el proyecto nació antes de que Trump se convirtiera en presidente, el film ha terminado siendo idóneo para hacer metáforas y reflexiones alrededor del discurso de Trump. George Clooney no desaprovecha la ocasión para hacer política en sus films. De izquierda a derecha: Julianne Moore como Margaret y Matt Damon como Gardner en Suburbicon, de Paramount Pictures y Black Bear Pictures. Se trata de un film en el que la violencia va escalando lentamente, hasta llegar a un desenfreno total tarantiniano, con grandes dosis...

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Okja: el precio de la carne
Jul05

Okja: el precio de la carne

Bong Joon-ho vuelve a la carga con Okja, una de las apuestas fuertes de Netflix en su misión por potenciar la oferta de productos propios. El que es uno de los directores surcoreanos del momento, que ya nos regaló joyitas como The Host o la espectacular e imprescindible Memories of murder, sigue con su marcada tendencia de denunciar los males (o lo que él entiende como males) de nuestra sociedad, siendo en esta ocasión la cada vez más cuestionada producción cárnica. Lamentablemente, es probable que la controversia que causó en su presentación oficial en el el festival de Cannes termine siendo más sonora que el propio mensaje de la película. Okja opta por un tono satírico para dibujar a la mayoría de personajes, siendo esa misma sátira uno de los principales problemas del filme. Nadie puede negar la categoría y aptitudes de actores como Jake Gyllenhaal o Tilda Swinton, por citar un par, pero sus papeles se ven tan distorsionados y llevados al extremo que terminan chocando con el propio tono de la obra, por momentos resultando difícil encontrar el punto de conciliación entre la historia y aquellos que la viven. Ese histrionismo intencionado va en contra del objetivo de presentar un problema tan real como la vida misma, y en ocasiones puede hacernos cuestionar si lo que estamos viendo es una denuncia o una parodia de dicha denuncia. Se entiende que la caricaturización se utiliza en este caso como recurso para suavizar el relato y convertirlo en algo más digerible, pero al tratarse de un tema un tanto delicado como éste, tal vez un acercamiento más fino habría sido de mayor efectividad a la hora transmitir ese mensaje de necesidad de cambio. Donde sí acierta de lleno es a la hora de dibujar la relación que tienen hoy en día las grandes empresas con sus clientes, apostando en en la gran mayoría de ocasiones por ese buenrollismo en las redes sociales y publicidad que no siempre termina de cuajar. Demonios, solo hace falta echar un vistazo a la cuenta de Twitter de la Guardia Civil para entender de qué estamos hablando. Sí, te echas unas risas, pero sabes que en el fondo eso no es más que un espejismo, un engaño. Sano, tal vez, pero un engaño al fin y al cabo. Tampoco se esconde Okja de mostrar los horrores que se encuentran detrás de la industria cárnica, siendo éste el otro gran punto a favor y lo que sostiene toda la producción. Hoy en día no son pocos los que prefieren echar la vista hacia un lado o utilizar excusas como “pero es que es lo que hay”, por lo que resulta necesario que...

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«Cartas de la guerra»: un poético alegato antibélico
Jun30

«Cartas de la guerra»: un poético alegato antibélico

Cartas de la guerra llega a nuestros cines tras ser la gran revelación del año en los Premios Sophia -galardones que otorga la Academia de Cine de Portugal equivalentes a nuestros Goya- al obtener nueve de sus estatuillas: mejor película, director, guion adaptado, fotografía, montaje, dirección artística, maquillaje/peluquería, sonido y vestuario. La película del joven director portugués, Ivo M. Ferreira, invita al espectador a experimentar una película antibélica bastante distinta al resto, sustentada en la poesía, el intercambio de cartas narradas con voz en off, y con una belleza y estilo visual similar al de Terrence Malick pero buscando mayor abstracción con una portentosa fotografía en blanco y negro, realizada por parte de Joao Ribeiro. Sustenta su mensaje antibélico no mostrando la violencia de la guerra, sino haciendo todo lo contrario, plasmando con sobrecogedoras imágenes precisamente la antítesis de la guerra: la gran belleza de la naturaleza y los agradables momentos de paz y tranquilidad. Pudiendo disfrutar de esto, ¿qué sentido tiene la guerra? “Esta guerra nos convierte a todos en insectos, que luchan por la supervivencia…” escribe el joven médico militar António en una de sus cartas a su mujer embarazada en Portugal, durante la guerra colonial portuguesa en Angola, en enero de 1971. Son palabras de dolor y sinceridad, que contienen a su vez una profunda melancolía para con su querida y su bebe que está a punto de nacer. En sus constantes cartas, leídas por su mujer, António realiza un boceto del día a día en territorio desconocido: el progresivo descubrimiento de la fascinante naturaleza, los encuentros con los nativos, el cuidado de una niña huérfana, y nos hace cómplices de sus sentimientos y pensamientos. Pero inevitablemente, también hay momentos en los que la guerra muestra su verdadera cara. La conjunción de las imágenes y las voces en off son los dos principales elementos en los que se sustenta el film, que si bien podría haber tenido un hilo conductor más elaborado, logra defenderse por si sola. Cartas da guerra resulta en cualquier caso una película muy interesante, en el cual se combina realidad y ficción por parte de Ivo M. Ferreira, adaptando la novela de António Lobo Antunes e incluyendo las cartas auténticas que envió él mismo durante su estancia en la guerra de Angola. Gracias a su hipnótica fotografía, el director portugués nos regala un lírico ensayo, en el cual las imágenes y las notas del médico militar logran crear una atmósfera muy especial. Cartas da guerra es un importante nuevo alegato poético contra la guerra, y una experiencia cinematográfica fuerte y...

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Wonder Woman: Dios salve a la reina
Jun24

Wonder Woman: Dios salve a la reina

A estas alturas ya todos sabemos cómo funcionan las películas de “origen del superhéroe”. Un individuo posee u obtiene de forma inesperada habilidades extraordinarias que no sabe manejar, ni qué objetivo persiguen. Es absolutamente desconocedor de sus propios límites hasta que un día ocurre un suceso X que le obliga a darse a conocer al mundo, salvar a todos derrotando al villano de turno y dejando algún mensaje final del estilo “el amor/la esperanza puede conquistar al mundo”. Wonder Woman es precisamente esa clase de película. Una como tantas otras desde el punto de vista narrativo y estructural pero con una pequeña diferencia: tal vez estamos ante el mejor “origen” desde la ya lejana Superman de Richard Donner. El largometraje no se anda con rodeos. Patty Jenkins sabía el tipo de producto que estaba realizando y en ningún momento esconde sus cartas: ésto es un relato sobre los primeros pasos de una superheroína. Esa simplicidad juega a su favor, y es que la directora de Monster sabe perfectamente que lo que saca adelante estas películas no es su historia, sino sus personajes y la relación entre ellos. La cosa es simple: hay una guerra en curso a la que debemos poner punto y final; hay un supervillano al que derrotar. Nada más, nada menos. Lo que sucede entre medias es lo que verdaderamente tiene relevancia, y ese “entre medias” es, simplemente, maravilloso. Gal Gadot es la estrella de este gran espectáculo. La actriz israelita, de la que muchos dudaban (y con cierta razón), consigue insuflar vida, fuerza y carisma el personaje de Diana. Las muestras de amor y heroicidad iluminan el rostro de hasta el más agrio de los espectadores; una interpretación magnífica que, sí, recuerda, y  mucho, al Superman de Christopher Reeve. En un género poblado en su mayoría por hombres hipertrofiados capaces de romper huesos con la mirada, resulta revitalizante que su sonrisa termine siendo el arma más poderosa de todas. No menos estupendo está Chris Pine en su papel de Steve Trevor, que hace de guía de la princesa de Themyscira en un mundo gris y totalmente desconocido para nuestra heroína. Los pequeños momentos en los que Diana aprende lo que es el mundo humano resultan adorables y enternecedores. Breves secuencias que no solo enseñan a la guerrera amazona las bondades del mundo mortal, sino que nos recuerda a nosotros mismos que, incluso en nuestros momentos más oscuros, este es un mundo por el que vale la pena luchar. Es cierto que el primer tercio de la película resulta un tanto lento, pero esa lentitud es necesaria para poder dejar de lado cuanto antes la lección de historia tan necesaria que nos permite entender...

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‘Selfie’: Larga vida al ‘mockumentary’ (**)
Jun16

‘Selfie’: Larga vida al ‘mockumentary’ (**)

A un consentido niño bien se le saca de su hábitat para bajarlo al mundo que se extiende más allá de su ombligo, seguido por una intrusiva cámara que registra sus desventuras, y todo el mundo nos hemos puesto a pensar en Sacha Baron Cohen con un bañador verde. No es para menos. A mí, sin embargo, me ha recordado más a El dictador que a Borat, por aquello de ser un cuento acerca de un acomodado despreciable al que las circunstancias obligan a bajarse de la parra (en este caso, la detención de su padre, ministro acusado de una veintena de delitos fiscales) y que, confundiéndose entre la ciudadanía de a pie, acaba encaprichándose de una chavala (mejor Macarena Sanz que Anna Faris, todo sea dicho) a quien engaña cruel y constantemente. A fin de cuentas, Selfie acaba por convertirse más en esto último que en lo que pretendía: una punzante mirada hacia la “subnormalidad política” y la esperpéntica realidad de este absurdo país, que ninguna ficción parece ser capaz de igualar. Bosco resulta ridículamente despreciable desde el minuto uno hasta el plano final, pero no es consciente de ello. Peca de clasista, de machista, de poser, de prepotente, de malcriado, de farsante… Al menos, el actor Santiago Alverú parece estar pasándoselo de coña con él. En cuanto se lanza a la calle después de que le embarguen su opulenta casa, recibe la ayuda de Macarena, una podemita ciega a la que incomprensiblemente conquista (declara la actriz, animus iocandi, que no sabe cómo su personaje se enamora de ese ser). Esto alimentará el resentimiento del pobre “buen chico” con el que debe compartir piso, Ramón (Javier Caramiñana). Supuestamente, Macarena representa a una España ciega, desorientada y por la que compiten la izquierda y la derecha, esta última consiguiendo camelársela y, por supuesto, tratándola fatal. Una vez establecido el símbolo, la comedia pierde gran parte de su encanto y, al menos por un lado, reproduce la fórmula del duelo de sables y la mujer como territorio de conquista. Esto no es incoherente con el resto de la propuesta, pero fagocita y agota la sátira. El propio director dio cuenta de la facilidad con la que se desgasta el formato “falso documental” si se abusa de él. Yo incluso añadiría que ya está agotado y punto. Aunque el punto de partida de Selfie es interesante, me ha parecido desaprovechado y poco convincente, pero quizá solamente estaba a una reescritura de ser una comedia memorable. Aun así, me quedo con la impresión de que fue un proyecto ilusionante. ¡No todos los días puede uno asomarse de estrangis en la charca de Esperanza Aguirre!...

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Los exámenes (Bacalaureat): Cuando Cristian Mungiu demostró hasta dónde se puede llegar por una nota
Jun15

Los exámenes (Bacalaureat): Cuando Cristian Mungiu demostró hasta dónde se puede llegar por una nota

En estas semanas de preocupación general para los más jóvenes, cuando el calor ya empieza a apretar, donde las sobredosis de valeriana para calmar los nervios crecen, donde se apelotonan las montañas de lápices y bolígrafos más roídos que los vaqueros de algunas quinceañeras, donde las acciones de las empresas de pósits y fosforitos se multiplican, donde se pasa más tiempo solo o mal acompañado echando codos hasta las tantas, y donde se oyen más plegarias que en Semana Santa a todos los dioses del mundo habidos y por haber para aprobar; en estas semanas, la angustia por los exámenes finales para unos o la selectividad para otros parece generar un sentimiento unánime de pesar que no se ve ni en un maratón de pelis de Bergman. (Eso sí, una vez pasadas esas semanas, las botellas de bares y discotecas se quedan más vacías que los embalses de media España) Y aunque la vida, el futuro y el dinero nos vaya en ello, poco se puede comparar con el despliegue que hizo el director Cristian Mungiu en uno de los títulos europeos clave el año pasado. Si algo tiene el realizador rumano, es que como todos los autores del este de Europa nos da una patada bien dada en los cojones a la hora hablar de dramas y pobreza. Cada vez que uno piensa en lo mal que estamos y mira la visión de estos directores sobre su entorno, la sacudida es mayúscula y nos gritan que en la Europa occidental aún no sabemos qué significa no tener absolutamente nada y luchar por algo hasta la extenuación. O eso, o que no sabemos plasmarlo y caemos en el ridículo cuando lo intentamos. Porque a partir de una simple tontería como pudiera parecer el que un padre haga lo imposible para que su hija saque la nota máxima en la selectividad y pueda largarse al extranjero para obtener un futuro mejor, Mungiu construye un gran retrato social muy crítico con su país y sus habitantes, una película que termina siendo más de suspense e intriga que otra cosa, donde el rumano una vez más no deja títere con cabeza a base de una dirección siempre magistral y donde los pequeños espacios devienen por momentos asfixiantes. Mungiu no se arruga y eso siempre es de agradecer. Pero su elegancia y el modo en el que conduce la historia son aun más admirables. El rumano además sigue siendo uno de los mejores moviendo la cámara en espacios en apariencia muy cerrados, desde pisos pequeños o habitaciones minúsculas hasta pasillos de hospital; y sigue demostrando cierto gusto en alargar hasta la extenuación situaciones...

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«Converso»: un documental de David Arratibel
May25

«Converso»: un documental de David Arratibel

La pantalla en negro y un texto que aparece en ella con el interrogante: “¿Padre?” mientras suena de fondo el tono de una llamada telefónica. La respuesta: La persona con la que intenta hablar no está disponible o está fuera de cobertura, por favor inténtelo más tarde. Aparece una enorme imagen de Dios dibujada en la cúpula de una Iglesia. Así arranca este inteligente documental de David Arratibel, que tiene ya un doble juego en su título: Converso, tanto del verbo conversar como de la conversión a otra creencia religiosa. El director se encontró años atrás ante una situación bastante peculiar en nuestros tiempos: en un corto espacio de tiempo, los miembros de su núcleo familiar se convirtieron al catolicismo uno tras otro. Ello le llevó a sentirse desplazado de sus hermanas y madre, y a tener un conflicto familiar siempre que surgía el tema que no deseaba tener. Él, agnóstico, no podía entender qué podía haber llevado a sus seres queridos a realizar esta conversión. Su forma de canalizar este conflicto fue este proyecto cinematográfico, que seguro que le sirvió a él de terapia personal: se sentó en una silla y convirtió el confesionario de sus familiares en el suyo propio, en una atmósfera íntima y personal, reconstruyendo los sucesos y reviviendo anécdotas ante las cámaras, logrando así capturar una gran espontaneidad en las conversaciones. El film parte con la premisa de un gran interrogante cinematográfico: Si el Espíritu Santo entra en nuestra casa, ¿es posible hacer una película sobre él?. No obstante, el mismo director admitió haber fracasado en la contienda, y sigue sin comprender qué puede llevar a alguien a convertirse al catolicismo. Pero el resultado del documental es fabuloso, y trata con gran sensibilidad el cariño, las ausencias, las distancias, el vacío… sin perder en ningún momento el sentido del humor, siempre presente. Y durante el visionado del mismo, es complicado que a uno no le venga a la mente la familia Panero, retratada en el magnífico documental de El Desencanto, de Jaime Chávarri; de hecho, la misma hermana lo termina mencionando al percatarse de la situación. Resulta lindo que al final, el elemento que sirve para reunir de nuevo a la familia, sea el paso de David Arratibel a animarse a cantar junto a toda su familia una especie de canto gregoriano. La música no entiende de diferencias. Como dijo Julio Cortázar: “Música, melancólico alimento para los que vivimos de amor”. Algunos instrumentos como las trompetas incitan al valor. Otros, como la flauta, a la dulzura. Y hay otros, como el órgano, que arrebatan el alma a lo celestial. -Aristóteles- Comparto link del coloquio...

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El Exorcista: Análisis de las diferencias narrativas entre la película y la serie de TV
Abr13

El Exorcista: Análisis de las diferencias narrativas entre la película y la serie de TV

El Exorcista (1973), considerada la película más terrorífica de todos los tiempos, se estrenaba en los cines norteamericanos de la década de los setenta para marcar un antes y un después en la historia de la cultura popular. Más de cuarenta años después de su estreno, el mito sigue estando de actualidad con dos secuelas que aparecieron en los años siguientes y otras dos precuelas y una serie de TV, con la entrada del siglo XXI. En septiembre de 2016, llegaba a las pantallas de televisión la esperada serie dramática basada en la película original. The Exorcist se proponía trasladar al formato serial, la historia que sobresaltó e impresionó a millones de espectadores en todo el mundo (recaudando más de 400 millones de dólares), y cuyas continuaciones posteriores no consiguieron mantener el nivel de exigencia y calidad que ofreció en su momento la primera parte de esta saga. A pesar de las similitudes que tiene la serie por considerarse un remake del largometraje original, el presente trabajo es un intento por comparar las diferencias narrativas de ambos formatos (película de 1973 y temporada completa de la serie), deteniéndose principalmente en el análisis de sus tramas y personajes, pero también en otros aspectos importantes del relato como el argumento, el espacio, la estética, el tiempo, la estructura o el punto de vista. En definitiva, el objetivo de esta investigación se basa en establecer los factores narrativos que lo diferencian de la película, pese a las semejanzas que posee con su predecesora y comprobar la veracidad de la hipótesis establecida en un primer momento, sobre si la serie es un remake de la obra original. Argumento y Tiempo El argumento de la película y la serie están basados en la novela homónima de William Peter Blatty, escrita en 1971. En El Exorcista (1973), Regan MacNeil es víctima de fenómenos paranormales como la levitación o fuerza sobrehumana. Su madre, Chris MacNeil, se encuentra perdida tras haber sometido a su hija a diversos análisis médicos que no ofrecen ningún resultado, decide acudir a un sacerdote con estudios de psiquiatría. El Padre Karras, convencido de que el mal no es físico sino espiritual, acude a la Iglesia para que le permitan hacer un exorcismo a la joven Regan con la ayuda del Padre Merrin, un veterano sacerdote con experiencia en temas de posesión diabólica. En The Exorcist (2016) la historia que se narra es similar, pero ambientada en la actualidad. La joven Katherine Rance empieza a comportarse de una forma extraña. Su madre Angela, intuye que su hija está siendo poseída por el diablo y acude al cura de su parroquia, el Padre Tomás,...

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Blind data, el peligro de ir a ciegas
Abr05

Blind data, el peligro de ir a ciegas

Cuando entramos en la cocina y queremos hacer un plato, primero de todo nos fijamos en los siguientes  ingredientes: Un chico, Bruce Willis. Una chica, Kim Basinger. Y alguien que incordia, John Larroquette. Después, nos centramos en la receta: Chico conoce a chica, se gustan, cuando todo parece ir de fábula alguien se entromete en la relación y empieza a ir mal, hasta tal punto que se ven obligados a separarse. El chico está a punto de entrar en la cárcel y el ex-novio de la chica ayuda al chico en el juicio a cambio de que la chica se case con él, pero al final pasan algunas cosas y los dos enamorados se juntan. Y colorín colorado, el cuento se ha acabado. Puede que el plato final no sea satisfactorio. Este es el argumento para cualquier película romántica. Si lo cocinamos nosotros, respetando la receta original puede que nos salga un melodrama, y el público tiene que gastar un montón de pañuelos para secarse las lágrimas de los ojos. También podemos cambiar parte de la receta y nos sale una tragedia; ahí puede que el público tenga las lágrimas más grandes… O buscar algunos chistes graciosillos y nos puede salir una comedia mala.   Pero si buscamos un gran chef como Blake Edwards, las cosas cambian para bien, o incluso, para mejor. Es entonces cuando se cocina un plato exquisito: Blind Data (Cita a ciegas). Todo empieza cuando un banquero, Walter Davis (Bruce Willis), tiene que cerrar un importante acuerdo comercial con un estricto y tradicional empresario japonés en una cena junto a su jefe. Por ese motivo pide a su hermano y su cuñada si conocen alguna chica, ella le da el contacto de su prima, Nadia Gates (Kim Basinger) que acaba de romper con su novio, David Bedford (John Larroquette), un abogado hijo de papá, y juez (William Daniels) que sigue acosándola. Su cuñada, Susie Davies (Stephanie Faracy) le aconseja que no le haga tomar alcohol a Nadia, pero Walter no le hace caso y a partir del primer sorbo de champán transformará su vida completamente. Ahí entra el genio de Blake Edwards, un gran director y especialista en comedias que ya rodó algunas muy conocidas como Breakfast at Tiffany’s (Desayuno con diamantes), The pink panther (La pantera rosa) o The party (El guateque), rodados en la década de los años sesenta. Su extensa carrera, con casi cuarenta largometrajes, incluye esta pieza rodada en 1987, teniendo bajo sus órdenes a dos actores que estaban empezando a despuntar en el mundo del cine. Es una película que recuerda un poco a las comedias del cine clásico, con humor y momentos para la carcajada. Como...

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Kong: el rey ha vuelto
Mar13

Kong: el rey ha vuelto

En 2014, Gareth Edwards fue el responsable del renacimiento de la franquicia de kaijus más importante de todos los tiempos con la irregular Godzilla,una superproducción que intentó revitalizar el género con un acercamiento más terrenal y humano al que nos tienen acostumbrados las películas de monstruos gigantes. A pesar de ser un trabajo soberbio en muchos aspectos, esa Godzilla cometió el gran fallo de relegar al monstruo japonés a un segundo plano, colocándolo por detrás de la historia de un aburrido soldado que intentaba reunirse con su familia en medio del caos, además de desaprovechar el papel de Bryan Cranston y contar con un Ken Watanabe cuyo único objetivo era poner cara de asombro en cada una de las escenas que aparecía. Eso, y bautizar a “Gojira”. Era solo cuestión de tiempo que una productora, en este caso Warner Bros, hiciera pública su intención de realizar un universo cinematográfico alrededor de esas figuras descomunales que destruyen ciudades con cada paso que dan. De ahí nace Kong: la Isla Calavera, una película que forma parte de este recién nacido kaijuverse (donde también «vive» el Godzilla de Edwards), y que supone la segunda aparición del mono en este siglo XXI tras la excesivamente larga King Kong de Peter Jackson. Y se puede afirmar que todos los errores cometidos por los anteriores trabajos han sido subsanados. Jordan Vogt-Roberts tiene bastante claro lo que el público espera en una película de este tipo: ver todos los monstruos posibles repartiendo palos a diestro y siniestro. A diferencia del trabajo de Edwards, donde nos ofrecía pequeñas secuencias en las que Godzilla apenas se dejaba ver y que terminaban por ponernos de los nervios, en Kong la estrella es ese mono que desde el primer minuto deja patente que él es el rey de la isla. La historia y el extenso reparto, repleto de actores de primer nivel que se ponen en la piel de personajes totalmente prescindibles (con la excepción de un magnífico John C. Reilly), son simples excusas para transportarnos y acompañarnos a una isla desconocida poblada por extrañas y terroríficas criaturas donde el rey mono se encarga de mantener el orden. Con un ritmo trepidante, el largometraje no da un solo minuto de respiro, y a pesar de algunas secuencias un tanto extrañas en cuanto a desarrollo y edición, lo que de verdad importa, esas set-pieces protagonizadas por la fauna de la Isla Calavera, son espectaculares en todos los niveles. Es imposible contener a ese niño pequeño que llevamos dentro y no emocionarnos al ver a ese monstruo más alto que montañas poner ley y orden en su territorio. Kong: La Isla Calavera es...

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Logan: un adiós agridulce
Mar11

Logan: un adiós agridulce

Han pasado casi 17 años desde que Hugh Jackman se convirtió en Lobezno en aquella lejana X-Men, una de las películas que plantó la semilla de lo que se terminaría siendo el actual boom del género de los suerphéroes en la gran pantalla. 17 años en los que han conseguido exprimir a un personaje que a priori no da mucho de sí, pero que ha terminado convirtiéndose en uno de los favoritos del público y en los que ha compartido pantalla con un Patrick Stewart igual de memorable en la piel de Charles Xavier. Ellos dos son sin lugar a dudas los principales responsables (junto a Ian McKellen) del tremendo éxito que ha tenido la saga de los mutantes, y es que la química entre el profesor y el alumno rebelde ha sido siempre uno de los puntos fuertes de las producciones de Fox. Logan supone el adiós del héroe de las garras, un adiós que ya se anticipaba agridulce en cuanto a tono y que prometía elevar el género de los superhéroes un par de escalones más, como ya lo hiciera en su momento la trilogía de Batman de Christopher Nolan. Lo cierto es que casi lo consigue. Las películas del “universo X-Men” siempre se han caracterizado por lo mismo: su irregularidad. Es realmente sorprendente como los largometrajes de la casa Fox son capaces de lo mejor y de lo peor con pocos años de diferencia, siendo los ejemplos más claros X-Men 2 y X-Men: La decisión final. Mientras que la primera está considerada una de las mejores producciones de capa y spandex de la década pasada, la otra es la entrega más lapidada de toda la serie. Logan se aleja de todos esos trabajos, ofreciendo un tono que la acerca más al western clásico con toques de road movie y slasher, presentándonos una historia que se olvida de casi todos los mutantes secundarios y se centra en la relación entre un Lobezno más agrio que nunca y un profesor X machacado por el paso del tiempo. El argumento es una simple excusa para volver a juntarlos y ofrecernos algunos de los mejores momentos de estos dos personajes, y es que el corazón de la película está en sus protagonistas, no en su historia. Uno no puede evitar sonreír al verlos compartir planos e intercambiar frases, y es que esos dos héroes magullados han crecido y envejecido delante de nuestros ojos. La sobriedad del guión contrasta con unas escenas de acción un tanto aburridas pero en las que Jackman saca toda la rabia que lleva dentro; la furia que transmite y lo visceral de las imágenes que nos ofrecen compensan una...

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El viajante: crítica y comparación con otro de los títulos del año
Mar10

El viajante: crítica y comparación con otro de los títulos del año

La crítica: Si reflexiono ante la idea de si Asghar Farhadi es mejor como director o como guionista, me inclino quizás por esto último, lo cual puede llevar a engaño haciendo creer a más de uno que su visión artística tras la cámara no merece ponerse de relieve. Pero es que este hombre consigue crear unas historias tan sobrecogedoras, aparentemente tan sencillas en sus planteamientos pero tan bien desarrolladas, que ni me salen los adjetivos para resaltarlas. Y si no fuera porque la comparación médica hecha hasta la saciedad sobre el uso del tempo de los grandes escritores con la precisión milimétrica de un cirujano con el bisturí está más que saturada, la sacaría a relucir mil y una veces (como ahora, aunque esto es un vano intento cutre por ver si cuela de rebote). En sus películas parece que nada sobra, todo se dice sin utilizar palabras de más en ningún momento ni resultar redundante, todo está relacionado sin resultar cargante y nada se lleva a términos de exageración, pero si logra alcanzar grandes dosis de desasosiego e inquietud. Siendo honestos, el cine iraní se me resiste. No puedo con él por desconocimiento y hastío a partes iguales. Si alguien me plantea ir a ver una peli iraní puedo llegar a soslayar la invitación alegando querer ver un partido de tercera regional de la liga belga. Sandeces a parte, desde el descubrimiento de esa maravilla del 2011 llamada Nader y Simín, una separación, Farhadi se me quedó grabado, y el director iraní se hizo un hueco en el séptimo arte (aunque su película A propósito de Elly ya le había reportado cierta fama) y milagrosamente consiguió el respeto unánime en Europa y, lo que resulta más sorprendente, en Estados Unidos. De allí salió su primer Oscar que agradeció con uno de los discursos que más merece la pena revisar. De allí sacó a relucir una historia que aparentemente podía resultar de lo más normal en cualquier otro país y que él conseguía llevar al límite del dramatismo y la intriga. Ni rastro de tedio en ninguno de sus fotogramas, sino una auténtica revelación que parecía por momentos una verdadera película de suspense al estilo de los grandes clásicos, y que a más de uno le recordaba a ciertos aspectos del cine hitchcockiano. Porque de nuevo, insisto, sus tramas no tenían fisura ni resquicios, toda la historia parecía calculada al milímetro, y nada te hacía plantear ciertos giros, previsibles quizás para algunos (pues siempre hay quien lo propaga a los cuatro vientos), ni que podían tener consecuencias tan funestas. Y por supuesto, nada te podía hacer pensar que con...

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Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte II]
Feb28

Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte II]

Continuación de la crónica de la Berlinale 2017:   The Other Side of Hope, de Aki Kaurismäki. Aki Kaurismäki se alzó con el Oso de Plata a Mejor Director con este film. Fiel a sus malos hábitos, al ser anunciado como ganador iba tan borracho que ni acudió a recoger el premio, sino que se lo tuvieron que llevar a su sitio en las butacas del Berlinale Palast. Y dio las gracias hablándole al Oso en lugar de al micrófono. The Other Side of Hope partía como una de las películas favoritas a ganar el Oso de Oro; parecía la película ideal hecha especialmente para la Berlinale -sin buscarle una connotación negativa al hecho en sí-. El cineasta finés construye una conmovedora historia sobre un refugiado que llega a Finlandia y pide asilo, a modo de mostrar una realidad que están viviendo muchos refugiados en Europa. Pero lo hace con su particular estilo y humor, y acompañado de la calidez de sus lacónicos personajes y sus coloridas y pictóricas composiciones. Y es que el humor de Kaurismäki es como un buen vino: con el paso de los años se ha ido refinando cada vez más, alcanzando en este film una de sus cúspides, siendo el resultado no solo cómico, sino también muy conmovedor. Una película necesaria en los tiempos que corren. En palabras del director finlandés: «Con este film, trato de hacer todo lo posible para deshacer el camino europeo de sólo ver a los refugiados como víctimas lamentables o como inmigrantes económicos arrogantes que invaden nuestras sociedades simplemente para robar nuestros empleos, nuestras mujeres, nuestras casas y coches. En la historia de Europa, la creación e imposición de prejuicios estereotipados arrastra un eco siniestro.Libremente confieso que The Other Side of Hope es, en cierta medida, una de esas llamadas películas de tendencia manipuladora, intentando influir en las visiones y las opiniones de los espectadores, tratando de manipular sus emociones a fin de alcanzar ese objetivo. Como este fin naturalmente fracasará, lo que espero que permanecerá, es, una ligeramente melancólica historia narrada con humor, y en el fondo, una  película casi realista sobre ciertos destinos humanos, aquí en este nuestro mundo, hoy en día.» A teströl és a lélekröl (On Body and Soul), de Ildikó Enyedi. On Body and Soul fue la primera película a competición de la Sección Oficial que vimos los de la prensa, y en mi caso, el buen sabor de boca que dejó al inicio se fue consolidando a lo largo del Festival a medida que pasaban los días. Terminó siendo una de mis películas favoritas del Festival, junto a Insyriated. Su sinopsis: «María comienza a trabajar como supervisora en un matadero de Budapest, pero pronto comienzan a surgir cotilleos y...

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Oscar´s 2017: Quiniela exprés
Feb25

Oscar´s 2017: Quiniela exprés

Apenas restan veinticuatro horas para que dé comienzo la gran fiesta del cine internacional: La gala de los Oscar, en su 89º edición estará inevitablemente marcada por un contexto sociopolítico, cuanto menos, peculiar, que sin duda definirá cada línea del estudiadísimo guión de un Jimmy Kimmel que ha prometido grandes dosis de humor. Y es que se lo han puesto a huevo, todo hay que decirlo. Un año repleto de buen cine que llenará las butacas del teatro Dolby en una noche que no promete grandes sorpresas. Un peculiar año del que recordaremos tanto el record de nominaciones de La la land -absoluta vencedora en los Globos de Oro-, como la imperdonable ausencia de una Amy Adams en permanente estado de gracia… un año que será testigo presencial de cómo el tibio Viggo Mortensen de Captain Fantastic ocupará la butaca que debería llevar el nombre del incuestionable Joel Edgerton. A veinticuatro horas de cerrar las apuestas, digo, nos sumamos a los dos millones de quinielas que pueblan los callejones de internet, invitándoos a que hagáis vuestras predicciones y a que pongáis a parir las nuestras 🙂   *MEJOR PELÍCULA:  –La la land  -Moonlight -Manchester frente al mar -Figuras Ocultas -Lion -La llegada -Hasta el último hombre -Comanchería -Fences *MEJOR DIRECTOR:  –Damien Chazelle (La la land) -Barry Jenkins (Moonlight) -Denis Villeneuve (La llegada) -Kenneth Lonergan (Manchester frente al mar) -Mel Gibson (Hasta el último hombre) *MEJOR ACTOR: -Denzel Washington (Fences) –Casey Affleck (Manchester frente al mar) -Ryan Gosling (La la land) -Andrew Garfield (Hasta el último hombre) -Viggo Mortensen (Captain Fantastic) *MEJOR ACTRIZ: –Emma Stone (La la land) -Isabelle Huppert (Elle) -Natalie Portman (Jackie) -Meryl Streep (Florence Foster Jenkins) -Ruth Negga (Loving) *MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: –Viola Davis (Fences) -Michelle Williams (Manchester frente al mar) -Naomi Harris (Moonlight) -Nicole Kidman (Lion) -Octavia Spencer (Figuras Ocultas) *MEJOR ACTOR DE REPARTO: -Dev Patel (Lion) -Jeff Bridges (Comanchería) –Marhersala Ali (Moonlight) -Lucas Hedges (Manchester frente al mar) *MEJOR GUIÓN ORIGINAL: -Manchester frente al mar –La la land -Comanchería -20th century women -Langosta *MEJOR GUIÓN ADAPTADO: -Moonlight -Lion -Figuras ocultas -La llegada -Fences *MEJOR FOTOGRAFÍA: –La la land -Lion -Moonlight -La llegada -Silencio *MEJOR MONTAJE: –La la land -Hasta el último hombre -La llegada -Moonlight -Comanchería *PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA: -El viajante (Irán) –Toni Erdmann (Alemania) -Un hombre llamado Ove (Suecia) -Bajo la arena (Dinamarca) -Tanna (Australia) *MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN: –Zootropolis -Kubo y las dos cuerdas mágicas -La tortuga roja -La vida de Calabacín -Vaiana *MEJOR LARGO DOCUMENTAL: –O.J.: Made in America -Enmienda XIII -Life, Animated -I am not your negro -Fuego en el mar *MEJOR CANCIÓN ORIGINAL: –City of stars (La la land)...

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T2 Trainspotting: “Haz lo del capó, Ewan, que esto saldrá en el tráiler” (**1/2)
Feb22

T2 Trainspotting: “Haz lo del capó, Ewan, que esto saldrá en el tráiler” (**1/2)

Hubo motivo para la esperanza cuando se abrió la veda y soltaron el cargamento promocional: el regreso de los cuatro actores originales, una nueva cooperación entre el director y el guionista de antaño y la reconciliación definitiva entre el hoy consagrado Ewan McGregor y un Danny Boyle que hasta ahora nunca ha parecido encontrar su lugar en el siglo XXI. Una de mis películas favoritas (y la de toda una generación de adolescentes a quienes nos impactó al mismo tiempo que El club de la lucha, Pulp Fiction o La naranja mecánica) resucitaría con todas las papeletas para pasar a la memoria como una digna heredera, que no (jamás) comparable a la obra maestra que contribuyó con mucho a configurar el cine de los 90, que, pese a quien el pese, ya puede considerarse oficialmente como nostálgico. Pero, al rasgar la venda del hype que nos cegaba a casi todos de la emoción, se empezaron a adivinar desde el principio algunas señales de mal agüero: desde el tráiler (como, por otra parte, no podía ser distinto) se volcaba abusivamente en los guiños del pasado que elevaron el mito, pasando por las tibias críticas de prensa y acabando por algo tan anecdótico y estúpido como pasear por la calle el día anterior al pase y ver que en el cartel salen los protagonistas a todo color, en vez de en el llamativo blanco y negro mezclados con naranja, paleta que siempre quedará asociada a las legendarias desventuras de los desencantados yonkis al fondo de la alfombra, en el baño más sucio de Escocia, viendo correr trenes por sus venas. Por algún rato, la nueva película parecía aterrizar de pie en 2017. Empecé con los pelos como para tallar madera, presenciando fragmentos de una secuela cartografiada directamente de las cabezas de los fans. Mark Renton (McGregor) vuelve a un Edimburgo gentrificado, extraño, para arrancar la reunión de viejos amigos que todo el mundo podría y debía esperarse. Sick Boy (Lee Miller) es un chantajista de poca monta, Spud (Bremner, que esta vez se hace con el espectáculo) no ha superado el caballo y Begbie (Carlysle) necesita un billete de vuelta al mundo real tras veinte años en el trullo. Hay viejos y nuevos conflictos: la película se amarra a lo conocido, al estilo que hoy atrapa menos, con la salvedad de que en ocasiones le debe más al Sherlock Holmes digital de Moffat que a la antigua gloria juvenil. Evidentemente, no hay que ser tan ingenuos como para pensar que las mismas cosas que funcionaron en 1996 iban a ser admisibles en la era de los filtros de Snapchat (y la...

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Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte I]
Feb22

Berlinale 2017: crónica de lo mejor de la Sección Oficial [parte I]

La Sección Oficial de la Berlinale 2017 acogió como cada año una gran variedad de propuestas cinematográficas procedentes de todo el mundo. Como de costumbre, entre ellas había unas cuantas fuera de competición, básicamente a modo promocional, tales como Trainspotting 2 o Final Portrait. El nivel medio de los films a competición de este año fue bastante bueno, a pesar de contar como siempre con un par de películas bastante flojas, que uno no logra comprender cómo se cuelan en la Sección Oficial. En el resto de Secciones del Festival hubo también películas muy interesantes, de las cuales hablaré en otro artículo. En este voy a centrarme en las películas que creo que merece la pena destacar de la Sección Oficial: The Party, de Sally Potter. The Party es una comedia construida entorno a una tragedia. En un encuentro en el que se reúnen célebres amigos y personajes, la situación se vuelve cada vez mas violenta en un muy breve espacio de tiempo. Si bien una semana puede llegar a resultar ser mucho tiempo en la política, en una relación pueden llegar a serlo tan solo unos pocos minutos. Bajo presión extrema en un entorno conocido -pues la vivienda que suele funcionar como santuario también puede convertirse en tu cárcel- todo lo oculto puede salir a la luz. Esa es la premisa con la cual juega Sally Potter en este intenso film, que te introduce al principio en su atmósfera y no te suelta ya hasta el final, invitándote a ser partícipe en esta alocada reunión al filo del abismo y presenciar como testigo a este curioso grupo de gente enfrentándose cada uno a su manera a la situación planteada, intentando defender sus ideas morales y políticas. Todo ello impregnado de un magnifico humor negro que hila la película de principio a fin. Magnífico trabajo de dirección de actores por parte de Sally Potter, del por si extraordinario reparto: Cillian Murphy, Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Kristin Scott Thomas, Timothy Spall, Cherry Jones, Emily Mortimer. Cabe destacar a su vez el preciso guión, que dota de gran personalidad a todos los personajes, que brinda gran cantidad de conversaciones interesantes y logra mantener el ritmo en todo momento. A pesar de no haber logrado llevarse ningún premio, fue una de las películas más interesantes de la Sección Oficial. Final Portrait, de Stanley Tucci. A pesar de estar fuera de competición en la Sección Oficial, Final Portrait fue una película que dio aire fresco en medio del festival, y que resultó ser una sorpresa inesperada. Stanley Tucci nos invita a compartir el proceso creativo del célebre pintor suizo Alberto Giacometti en su cumbre artística, pero a modo de biopic atípico limitado a un segmento...

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Trainspotting 2: la ansiada secuela
Feb16

Trainspotting 2: la ansiada secuela

En el marco de esta 67 edición de la Berlinale, con su gran variedad de secciones, uno de los títulos que llamaba mas la atención desde buen principio era sin lugar a dudas la proyección de Trainspotting 2, insertada fuera de competición en la Sección Oficial, para fuera de competición, básicamente para empezar su promoción a nivel mundial. Veinte años han pasado desde que se estrenara el segundo film de Danny Boyle, Trainspotting (1995), y que se convirtiera por su propio peso en una película de culto. Y la espera para la ansiada secuela se ha llegado a hacer larga para los mas impacientes: el deseado reencuentro con los icónicos Mark Renton, Sick Boy, Spud y Begbie. Pero el tiempo ha permitido que veinte años mas tarde, se pueda realizar dicha secuela con el reparto original, envejecido de forma natural, para reencarnar a sus respectivos personajes. En palabras de su director, Danny Boyle: «Han transcurrido 21 años desde que se estrenó la primera película, y el sentido común dice que la secuela llega 20 años demasiado tarde. Pero el retraso no fue precisamente deliberado; lo cierto es que llevábamos muchos años hablando de hacer otra película. Pero ahora, lo cierto es que esto es precisamente lo que le da razón de existir a la película: cuando pones a los actores al lado de sus personajes y comparas su aspecto diferenciado en los veinte años que han transcurrido, es algo brutal. Hace diez años ya intentamos hacer la secuela, pero los actores no se veían demasiado distintos.» Foto de Rubén Seca No obstante, y muy a mi pesar, considero que la ansiada secuela no está para nada a la altura de la original, y vive constantemente a su sombra, con constantes dosis de nostalgia. Porque esta secuela es realmente tan solo eso: un ejercicio cinematográfico nostálgico sin apenas vida propia. Se descartaron muchas propuestas de guión a lo largo de estos años para realizar la secuela, porque ninguno convencía. Y a mi, por desgracia, tampoco ha logrado convencerme en absoluto el guion definitivo, que ha desperdiciado completamente el potencial que podía tener el film. Y lo que es peor: ha conseguido que esta secuela no tenga siquiera razón de ser alguna -a excepción de algunas escenas muy bien logradas-. En cualquier caso, es recomendable verla sin expectativas, para no salir desilusionado. Pues si bien no llega a ser una película fallida del todo, lo cierto es que entristece ver el poco jugo que se le ha sacado a los carismáticos personajes creados en la película original, siendo el hilo argumental y dramático bastante estúpido e innecesario, carente de cordura escénica, bajo mi humilde...

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