Cuarenta reflexiones Darker bajo la sombra de Grey
Feb13

Cuarenta reflexiones Darker bajo la sombra de Grey

1.- Sábado, 14 De Febrero de 2015, la recién finalizada Operación Sombras deja paso al Objetivo Darker con un multitudinario, a la par que multipatético, brindis en la cervecería de Ricardo, escenario perfecto para este pacto inviolable, este vínculo sanguíneo, este compromiso sagrado. Una vez sellado no hay vuelta atrás. Chin chin. Salú e forza no cú, que dicen en La Coruña. 2.- Viernes, 11 de Febrero de 2017, la actividad del grupo Diosas que bailan la conga se reanuda con una captura del último mensaje: “ya podemos estar pariendo ese día al primogénito del heredero de Ikea que a esto vamos todas” 3.- Vero responde que emoji plátano+ donut, emoji berenjena+donut, emoji mazorca+ donut, agua+agua+agua+caballo. Interpreto que sí, que ella acudirá a la cita cueste lo que le cueste. Que vendrá, si es necesario, en corcel. Me quedo súper tranquila y confirmo también mi asistencia. 4.- Sandra, Marta y Ana abandonan el grupo sin mediar palabra. Se me pasa la súper tranquilidad, frunzo el ceño, me muerdo el labio y gimo. Solo quedamos tres tristes diosas. Crisis en el Olimpo. Pregunto qué pasa y nadie maquilla su versión ni un poquito: me dicen que tengo un severo problema de carlosboyerismo, que soy mandona, impuntual y que tengo mal perder. 5.- Me convenzo a mí misma de que todo forma parte de una burda conspiración, de que España es un país que se ha movido siempre por envidias y resentimientos, que los intelectuales tenemos la responsabilidad de no responder a esta suerte de ataques gratuitos en favor de la trascendencia histórica de la cultura universal y que ya verán estas lerdas cuando yo tenga mi propia columna en la revista de Ana Rosa. 6.- Perdono, olvido y me enfrento al futuro con positive attitude because life is a gift. Socorro, no puedo dejar de ser buena persona. 7.- Es broma. Se lo cuento todo a Ricardo. Esta penúltima y sucia traición, lo de cuando Marta se cayó en una zanja llena de caca y lo de que a veces se enrolla con un chico que trabaja en protección civil porque le pone cachonda hacerlo en el camión. Le pido que me acompañe por los viejos tiempos. Me dice que sí y me siento fatal: no tengo un sólo recuerdo nuestro de antes de que abriese el bar. 8.- Llegamos al cine y, no te lo pierdas, no hay cola. Ya verás como hoy que me he venido a lo Daenerys invadiendo Poniente en camisón y que de lo que llevo puesto lo que más abriga es la goma de la braga, sí hay sitio para dejar la ropa. 9.-...

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Lego Batman: la película, gloria al hombre murciélago
Feb13

Lego Batman: la película, gloria al hombre murciélago

Han pasado casi 77 años desde el nacimiento del Hombre Murciélago. La creación de Bob Kane y Bill Finger se ha convertido en una de las figuras más reconocidas del mundo de los superhéroes; el símbolo negro sobre amarillo es un icono universal. Da igual en qué parte del globo te encuentres: todos saben quién es Batman. Su versión “cuadrada” se estrenó en la gran pantalla con La Lego Película, magnífica cinta de animación llena de energía, originalidad y corazón que tomó por sorpresa a todos, y en donde a pesar de contar con un papel secundario, consiguió destacar por encima del resto de personajes. Warner Bros nos trae ahora Lego Batman: la película, un repaso y homenaje a toda la trayectoria de Bruce Wayne y su álter ego en clave de autoparodia. ¿Qué sería de Batman sin el Joker? A pesar de que el payaso de Gotham empezó siendo un villano más, con el paso del tiempo se ha terminado convirtiendo en uno de los archienemigos más importantes de la historia. No hay Batman sin el Joker. No hay Joker sin Batman. La relación entre estos dos personajes se ha visto representada y revisitada en incontables ocasiones, pero tal vez nunca con el nivel de acierto que vemos en Lego Batman. Porque a pesar de tratarse de una parodia, una sátira sobre la figura del encapuchado de Gotham City, Lego Batman entiende a sus personajes a la perfección, sus motivaciones, miedos y preocupaciones; siempre, por supuesto, con un humor ácido que encaja a la perfección con esa “oscuridad, cero amigos, padres muertos” que envuelve al superhéroe de DC. Cargada de humor y acción, la obra dirigida por Chris McKay (Robot Chicken) ofrece 104 minutos en los que explora el universo que gira alrededor del personaje, desde sus aliados más cercanos hasta los villanos más oscuros y desconocidos, sin miedo alguno a escarbar en el baúl de los recuerdos y sacar de allí a los enemigos y elementos más estrafalarios que hayan pasado tanto por las páginas de los cómics como en la pequeña y gran pantalla. Lego Batman es una carta de amor no solo al personaje y a los fans, sino a las varias generaciones de artistas que se han encargado de dar vida al héroe de orejas puntiagudas, con tal cantidad de detalles y guiños que pueblan todos y cada uno de sus minutos que más de uno se te escapará en un primer visionado. Da igual cuál sea tu versión preferida. Puedes ser fan absoluto de Lewis Wilson, Adam West, Michael Keaton, Val Kilmer, George Clooney, Christian Bale o Ben Affleck; o tal vez te guste más...

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Por qué La La Land
Feb11

Por qué La La Land

 De La ciudad de las estrellas se ha dicho ya prácticamente de todo; que es un nuevo clásico y un producto sobrevalorado. Que es un homenaje a lo antiguo, y que es cine reinventado y experimental. Que es algo obligatorio, y una simple exhibición; un acierto, y una decepción.  No redacto este artículo para darle a este musical una valoración cuantitativa más. Hoy os escribo para explicaros por qué La La Land importa. Os dejo aquí la playlist de la película para darle ambientillo al artículo. Disfrutadla, merece mucho la pena. Agradecédsela a Justin Hurwitz.    El tercer largometraje de Damien Chazelle ha conseguido una hazaña que poco tiene que ver con premios ni con récords de nominaciones. El director ha inspirado a una generación de cineastas y artistas en general, la más nueva, la que más tiene que aprender. Y es que es hora de asumirlo, quedan pocos jóvenes amantes de los clásicos y devoradores de películas como los de antes. Queda alguno, pero en el mundo actual las series, los blockbusters, e Internet han hecho mucho daño en ese sentido. La juventud pide a gritos contenido gratuito, o muy barato, y reclama que este sea online, así que se conforma con lo que encuentra y lo que le suena. Los clásicos parecen cada vez más relegados a los DVDs rayados de las bibliotecas. Así funciona el mundo.  Lo audiovisual es un pequeño universo de modas efímeras entremezcladas con grandes obras esenciales. Y por eso mismo, la nueva generación sueña con hacer el nuevo Juego de Tronos, y no el nuevo Cantando bajo la lluvia. Pero no Chazelle. El cineasta quería crear el musical de los musicales, un canto a los sueños inspirado en todo lo que había bebido con avidez del pasado (os dejo el vídeo de referencias que editó Sara Preciado). Y de este modo, surgió La La Land. Al entrar en el circuito de modas, la película se convirtió en un producto nuevo para algunos, nostálgico para otros, indispensable para unos cuantos, y a odiar para otros tantos.    La La Land ha conseguido hacer cantar y bailar al mundo entero, ha recordado a todos que el género musical no tiene por qué estar muerto. Ni tampoco la cinefilia. La historia que cuenta Chazelle es muy sencilla, previsible y normalita. Su largometraje podría ser uno más en la cartelera. ¿Por qué no lo es, entonces? La clave, en este caso, no está tanto en el qué cuenta, sino en el cómo lo cuenta. La ciudad de las estrellas combina una deslumbrante fotografía con una dirección meticulosa, una bella banda sonora con una dirección de arte igualmente hermosa. ¿El resultado? La película...

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Melanie, the girl with all the gifts: ¿Quién puede matar a una niña?
Feb07

Melanie, the girl with all the gifts: ¿Quién puede matar a una niña?

Existe desde hace unos años una nueva tendencia en el cine de zombis de proveer a cada nuevo relato de un tangible cariz dramático que va creciendo en detrimento de un mayor racionamiento de la casquería. Es como si se dotase a cada nueva historia de infectados -así se llaman ahora- de una molesta propensión a revestir de seriedad al género a raíz de la irrupción de The Walking Dead y, en menor medida, la inmerecidamente ignorada Maggie (2015, Henry Hobson).  Colm McCarthy construye un sugerente híbrido entre la digresión sobre el cautiverio de una especie semihumana a manos del hombre en Project X (1987, Jonathan Kaplan) sustituyendo a los monos por los ‘hambrientos’, y la premisa claustrofóbica de un grupo de humanos encerrados bajo tierra con una horda de criaturas hambrientas a las que mantienen sometidas como en El Día de los Muertos (1985, George Romero). El punto de disparidad es que aquí Bub, el zombi con vestigios de lucidez en la tercera entrega de la trilogía de Romero, tiene el aspecto de una niña de 11 años. Melanie es una pequeña infectada por una enfermedad que transforma a los niños en pequeños monstruos hambrientos desde su nacimiento, y que permanece recluida junto a otros seres como ella, un grupo de militares que los mantienen bajo vigilancia y una amable profesora que se convierte en su única amiga. Cuando la troupe de supervivientes liderada por Gemma Arterton, Glenn Close, Paddy Cosindine y la debutante Sennia Nanua sale del búnker donde humanos y hambrientos permanecen resguardados, el relato se reinicia con una huida a cielo abierto que se contagia de la misma energía narrativa que impusieron Danny Boyle y Juan Carlos Fresnadillo en 28 Días Después y su secuela, pero sobre todo del nervio pulp que emanaba de los primeros trabajos de Neil Marshall. Probablemente Melanie, the girl with all the gifts tiene más en común con los patrones comunes del género de lo que nos gustaría admitir, pero por fortuna se separa de otras cintas similares en un rasgo que la emparenta con todas las películas estrenadas bajo el padrinazgo del Sitges Tour 2016: la apuesta por un cine fantástico y de terror que mejora con creces lo que llega a nuestras salas durante el resto de la temporada. It's only fair to...

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No sólo del teatro y la literatura bebe el cine: Alex Colville y su influencia en los realizadores norteamericanos
Feb04

No sólo del teatro y la literatura bebe el cine: Alex Colville y su influencia en los realizadores norteamericanos

Título un poco largo, lo sé, pero sirve como introducción a un apartado poco conocido y que espero resulte nuevo para muchos, pues no siempre uno ve con claridad la influencia de ciertos realizadores; más ahora teniendo en cuenta que parecemos estar en una era de cine muy influenciado por el cómic y los videojuegos, fusionados en una estética muy a la moda y que no sabemos cuánto se alargará. El nombre de Alex Colville no sonará a casi nadie y no pasa nada, pues no se trata de un cineasta, de allí que este escrito pueda resultar extraño en una página así. Y sin embargo, su importancia e influencia han sido recalcadas por algunos de los grandes directores estadounidenses del panorama, quienes no dudan en reconocer la fuerza visual de este pintor (sí, esto va de pinturas, señoras y señores; de pintura y cine) contemporáneo con una facilidad para crear imágenes muy sugerentes y llenas de misterio, dejando siempre libre interpretación a la imaginación. Colville, que el próximo 16 de julio hará tres años que falleció, fue un artista canadiense muy en la línea de otros pintores norteamericanos anteriores como Edward Hopper o Grant Wood, de coetáneos como Andrew Wyeth, o de posteriores como Kenton Nelson. Todos tienen en sus cuadros un denominador común: la vida americana cotidiana. Con diferencias evidentes de enfocarlo y retratarlo, claro está, pero con la misma fascinación. Pero Colville destaca entre ellos no por ser mejor o peor o más o menos famoso, sino por ser el más oscuro en cierta manera. Se desmarca dando un sentido a sus cuadros que suele generar desasosiego e intranquilidad, no por ser terroríficos o de pesadillas tipo Goya, sino por captar instantes y hacernos conscientes de que en cualquier momento algo (probablemente malo) va a suceder. Aunque no todos sus cuadros son así, por supuesto. Y lo que aquí se va a intentar, como digo, es intentar hacer ver cómo sus pinturas esconden una fuerza tan cinematográfica que muchos lo han homenajeado (hay que echarle imaginación, ya lo iré recalcando repetidamente) de distintas formas; así que lo único que hay que hacer es intentar observar detenidamente para descubrir la importancia de la composición de sus elementos para despertar nuestras emociones. Empezamos con Wes Anderson, el hipster de moda por antonomasia en los últimos años. Y para él elegimos esta imagen de Moonrise Kingdom, donde el personaje de Suzy observa con unos prismáticos el horizonte. El mar y el cielo quedan a sus espaldas, y ella más que mirarnos a nosotros (o a cámara) parece mirar más allá, más en la lejanía. Pues bien, ahora mirando el cuadro...

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El Día de la Bestia: Los tres jinetes del apocalipsis
Feb03

El Día de la Bestia: Los tres jinetes del apocalipsis

No sé si será porque después de 22 años, la segunda película de Álex de la Iglesia -tras la desmadrada Acción Mutante– sigue pareciéndome tan salvaje, macarra y cafre como la primera vez que la vi, o bien porque con la filmografía posterior del director de Muertos de risa y La Comunidad siempre he tenido esa sensación de quedarme a medias, como si en sus otras películas le diese miedo pisar el acelerador y perder el control abocándose a repetir un esquema idéntico. ¿No habéis tenido nunca la sensación de que todos sus trabajos posteriores acaban siempre igual, con una batalla campal o una persecución precipitada de todos sus personajes a no se sabe muy bien dónde? Santiago Segura saliendo a tomar el aire El Día de la Bestia fue probablemente el primer empujón en el género fantástico y de terror moderno para que el cine español entrase de una vez por todas en la categoría del blockbuster de acción sin ningún tipo de complejos. El primer intento serio de demostrar que lo que Stuart Gordon, Brian Yuzna o Peter Jackson trataron de hacer con un cine de menor repercusión podía traducirse para un público más heterogéneo y convertirlo en éxito comercial: mezclar sin miramientos el género de horror, un relato de acción ameno y desenfadado y un tipo de humor abiertamente autóctono dentro del mismo cóctel. Y sorprendentemente la combinación dió resultado. Álex Angulo a punto de ser sacrificado por Terele Pávez El fin del mundo está cerca. El Anticristo va a nacer durante la nochebuena de 1995, y sólo tres enajenados pueden impedirlo: un sacerdote decidido a hacer el mal para contactar con el demonio, un heavy obeso y satánico del barrio de carabanchel y el profesor Kavan, el conocido presentador de un programa de televisión sobre fenómenos paranormales. Con tres héroes como estos, la suerte está echada. Santiago Segura, Armando de Razza y Álex Angulo van a salvar el mundo El dia de la Bestia cayó como un soplo de aire fresco, no sólo para el cine español de mediados de los noventa, sino para un género fantástico y de terror que, tras la gloriosa vorágine vivida durante los 80, necesitaba urgentemente un balón de oxígeno, puede que tanto como le urge a día de hoy a su director sorprendernos con algo tan transgresor como éste su segundo largometraje. De alguna manera, esta jodida locura sigue pareciéndome el mejor trabajo de Álex de la Iglesia hasta la fecha, y creo que a estas alturas eso ya no va a cambiar. ¡El diablo está entre nosotros! Mucha atención a los cameos, con un par de frases, de Antonio de...

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Inserts: Sexo, mentiras y planos insertados
Ene29

Inserts: Sexo, mentiras y planos insertados

Puede que si el batacazo crítico y comercial de El filo de la Navaja (1984) no hubiese dado carpetazo prematuramente a la filmografía americana de John Byrum -apenas rodó una comedia más y suyo es el guión de A Dúo (2000, Bruce Paltrow)- hoy estaríamos hablando de otro director de la nueva ola norteamericana de los 70, más cercano a la línea provocadora e íntima de Robert Altman, Paul Schrader o Scorsese que a la grandilocuencia de Cimino, Coppola o Steven Spielberg. En Inserts, Richard Dreyfuss es Boy Wonder, un olvidado director de cine mudo venido a menos que no supo adaptarse a la nueva corriente de películas sonoras y malvive en Hollywood dirigiendo sórdidas cintas pornográficas sin salir de su apartamento. De haber ocupado el lugar que le corresponde en la historia, hoy Inserts -la primera película del británico John Byrum tras foguearse en multitud de trabajos en televisión- además de una turbulenta traducción de La Venus de las Pieles ubicada dentro de la industria del cine porno en los años 30, sería reconocida como un film de culto y el trabajo más arriesgado, físico y controvertido tanto de la carrera de Richard Dreyfuss -demostrando por qué es el mejor actor de su generación- como de una impresionante Jessica Harper, situada justo en el ecuador de los cuatro años que necesitó para convertirse en una actriz adorada en ciertos círculos minoritarios con apenas media docena de títulos, justo después de protagonizar El Fantasma del Paraíso (1974, Brian de Palma) y poco antes de Suspiria de Dario Argento. Jessica Harper y Richard Dreyfuss son Boy Wonder y Cathy Cake Gracias a las plataformas digitales, ya no es demasiado tarde para redescubrir el que posiblemente merezca ser tratado como uno de los mejores trabajos individuales de Richard Dreyfuss, Jessica Harper, Veronica Cartwright y un casi debutante -en el cine- Bob Hoskins. Como la propia publicidad del film reza, Inserts es un film degenerado con dignidad, y yo añadiría que un morboso bocado para degustadores de la mejor década del cine anglosajón. Veronica Cartwright y Stephen Davies son Harlene y Rex ‘The Wonder Dog’ It's only fair to...

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Shin Godzilla: Un monstruo viene a vernos
Ene22

Shin Godzilla: Un monstruo viene a vernos

Los seguidores más experimentados del Gojira que arrasó Tokio hace más de medio siglo en Japón bajo el terror del monstruo (Ishiro Honda, 1954) tendrán que disculparme (o no) si soy un hereje al admitir que prefiero el último remake norteamericano de Gareth Edwards al reboot autóctono bendecido por la emblemática compañía Toho, pero si me dan a elegir entre dos peliculas de Godzilla donde Godzilla apenas aparece durante un tercio de metraje, optaré preferiblemente por la que no abusa de una idiosincrasia que roza lo histriónico en algunos de sus personajes secundarios o la propensión a la estridencia juvenil del anime. De hecho los realizadores de Shin Godzilla, Hideaki Anno y Shinji Higuchi, vienen respectivamente de las franquicias Neon Genesis Evangelion y Ataque a los Titanes, y a diferencia de Yeon Sang-Ho en su Train to Busan no demuestran la misma capacidad para mantener un cierto equilibrio entre la excentricidad juvenil del manga y la sobriedad dramática de una película de acción real. Satomi Ishihara and Hiroki Hasegawa harán frente al monstruo Shin Godzilla se olvida de la interminable lista de secuelas niponas en las que el monstruo creado por Tomoyuki Tanaka e Ishiro Honda se enfrentaba a otras criaturas surgidas por los efectos de la radiación nuclear, y como en su obra fundacional y el lamentable remake de Roland Emmerich en 1998, opta por convertir de nuevo al lagarto gigante en el antagonista que sólo busca destruir todo cuanto encuentra a su paso, enfrentándose a la resistencia armada de militares japoneses y estadounidenses. La inmovilidad burocrática de la administración nipona para reaccionar ante una situación catastrófica revierte en una excusa idónea para expresar un grado ponderable de autocrítica hacia la ineficacia en su gestión de la seguridad de la central de Fukushima, y el desastre natural provocado por su explosión en marzo de 2011. En lo tocante a la parte de la mitología del rey de los monstruos, no hay nada nuevo que destacar, salvo que ahora la criatura gigante nace como consecuencia de la ingesta de residuos tóxicos vertidos en la Bahía de Tokio y no por los efectos de una explosión nuclear, y por primera vez en la historía de los 29 films producidos por Toho se sustituye a los actores disfrazados de las polvorientas tokusatsu -series de televisión y películas niponas de fantasía y ciencia ficción- por animatronics diseñados por Mahiro Maeda (Mad Max: Fury Road) y Takayuki Takeya (Attack on Titan). Ese es otro de los puntos en contra de Shin Godzilla frente al remake occidental de 2014: mientras en aquella se aprovechaban las nuevas ventajas tecnológicas de la animación para obtener un cierto grado de realismo facial y físico en la...

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XXX Reactivado: La espía que me perreó
Ene21

XXX Reactivado: La espía que me perreó

Buscar diferencias entre las dos principales sagas (Fast & Furious, XXX) que lidera el héroe de acción más alopécico, hormonado y gañán del ultimo cine para multisalas de centro comercial, es casi tan difícil como tratar de convencer para tragarse voluntariamente esta nueva dosis de James Bond a ritmo de reggaeton a cualquiera que no pertenezca al 40% de españoles que reconoce no haber leído nunca un libro. De hecho la piedra angular de ambas franquicias -y sobre todo de esta segunda aventura de Xander Cage desde su debut en 2002– permanece inalterable, al menos durante su primera mitad: a excepción de Nina Dobrev y Ruby Rose, y de la protagonista de Cronicas Vampiricas destacaría una sorprendente vena payasa, las mujeres siguen sin encontrar una función de peso en este tipo de productos y vuelven a ser reducidas a la categoría de chicas de adorno, niñatas en celo y pedazos de carne cuya misión es posar sonrientes como objetos de decoración colgaditas del brazo de Vin Diesel y sus secuaces. En uno de los momentos más sonrojantes y surrealistas, el infame Xander Cage es agasajado por una de sus socias con información privilegiada y, sin una razón aparente, con la compañía de un harén de insaciables meretrices deseosas de restregarse contra su vigorosa calva. La estrella del reggaeton Nicky Jam y sus ‘mamitas’ Al menos aquí, y por sacar una única lectura positiva, ese mismo espíritu coral de un grupo de antihéroes obligados a trabajar en equipo para salvar el mundo, (usado hasta el aburrimiento en las películas de Fast and Furious) no está supeditado únicamente a las carreras de coches de alta gama, y los amantes de las fantasmadas filmicas -entre los que me incluyo- disfrutarán con carreras de motos que surfean sobre el agua (¡!) y un estimulante climax aéreo calcado del de Muere otro día (Lee Tamahori, 2002). Además nos queda el aplacamiento de ver a Donnie Yen redimido en su plenitud fisica, alejado ya de aquel amojamado rol de profeta invidente en Star Wars: Rogue One, y dejando en pañales a un desaprovechado Tony Jaa que se limita a hacer bastante menos de lo que mejor sabe hacer delante de una cámara: arrear patadas, pegar saltos imposibles y ejecutar piruetas acrobáticas. Vin Diesel y Donnie Yen departiendo sobre Nietzche, el nihilismo y la ética contemporánea Ojalá pudiese entusiasmarme con cosas como este XXX: Reactivado y salir del cine con buen sabor de boca tras aguantar casi dos horas que afortunadamente se pasan de un plumazo. Tal vez si yo también fuese un cincuentón machista y anabolizado cubierto de joyas hasta las orejas, que viste como un...

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Underworld, Blood Wars: Daos el piro, vampiros
Ene14

Underworld, Blood Wars: Daos el piro, vampiros

Al igual que al interminable periplo zombie perpetrado por Paul W. S. Anderson y su esposa Milla Jovovich desde el estreno de Resident Evil y sus secuelas, hay que reconocerle a esta subfranquicia -también fundada por un matrimonio, el que formaban el director Len Wiseman y la propia Beckinsale– su capacidad para dar vueltas una y otra vez en torno a una misma idea (en este caso la extenuante confrontación a través de los siglos entre vampiros y hombres lobo) manteniendo cierto nivel de perseverancia y una total falta de reparos a la hora de repetirse y contar siempre la misma historia. A estas alturas no sabría captar las diferencias entre la primera y la última entrega de esta serie de películas: siguen abundando los diálogos cuyo peso dramático está tan comprimido como el atuendo de Kate Beckinsale, así como las pintas horteras de licántropos y vampiros encuerados como porteros de puticlub, y los tonos cromáticos azulados mantienen su predominio dentro del look visual de cada capítulo. Supongo que si eres un hijo de la oscuridad y estás habituado a pelear de noche es más fácil hacerlo entre multitud de luces ultavioletas o fluorescentes. Kate Beckinsale vuelve a interpretar a Selene La mayor novedad de Underworld: Blood Wars (2016, Anna Foerster) consiste en valerse de un preámbulo idéntico al de Blade 2 (2002, Guillermo del Toro), al menos en parte de su arranque, con la vampira renegada Selene socorriendo a sus enemigos para hacer frente a una amenaza todavía mayor, para después ser traicionada por los suyos, y finalmente regresar a la misma monserga de siempre: Kate Beckinsale poniendo cara de mala uva y huyendo a través de mares y montañas con otro mestizo hipersexuado ante el asedio de antiguos aliados que quieren hacerle pagar su deslealtad, machirulos peludos que se transforman a voluntad propia -con o sin luna llena- e intentan ponerle las garras encima, y un villano con nombre de estrella de porno gay que más que un híbrido de licántropo y vampiro, parece un cruce entre Mario Casas y Steven Seagal. Tobias Menzies es el malvado licántropo Marius Underworld: Blood Wars no aporta ninguna novedad de peso al culebrón sobre esta lucha eterna entre chupasangres y perros gigantes hormonados, y tampoco esperaba que me sorprendiese en su quinto capítulo. Así que de realizarse una futurible sexta entrega probablemente me la acabaré tragando. He de admitir que cuando un guilty pleasure como cualquier nuevo episodio de Underworld desprende esta petardería desenfadada, tan propia de una franquicia que ha asumido su condición de serie b, y donde una secta de vampiros pacifistas (¡!) pelea sin complejos contra una horda de hombres lobo armados con rifles de asalto, se...

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La La Land: romántico homenaje al cine
Ene11

La La Land: romántico homenaje al cine

Aunque son pocas las películas que lo consiguen, el séptimo arte tiene la magia de poder hacerte salir flotando de la sala de cine en ciertas proyecciones. Y cuando esa magia sucede, es una sensación que te puede llegar a envolver durante muchas horas. La La Land (La ciudad de las estrellas) es uno de estos films especiales que lo logran, y que te invitan durante su visionado a dejar fluir una serie de emociones y sentimientos mientras disfrutas de una intensa y completa experiencia cinematográfica, para finalmente salir como hechizado y desestabilizado emocionalmente. O al menos, lo logró conmigo. Después de cosechar un gran éxito con Whiplash (2014), Damien Chazelle se ha embarcado en un proyecto muchísimo más ambicioso con La La Land (2016), film donde demuestra que además de tener un enorme talento como cineasta es a su vez un gran cinéfilo, y en el cual reafirma también su gran conocimiento y pasión por el jazz. Con gran soltura, transita por distintos géneros y revitaliza un complicado género como es el musical, haciéndole un hermoso homenaje al mismo y dándole un soplo de aire fresco, evocando en lo estético a los musicales de Jacques Demy tales como Los paraguas de Cherburgo o Las señoritas de Rochefort, y en esencia a gran cantidad de otros grandes musicales, como por ejemplo el New York, New York de Martin Scorsese o clásicos como Un americano en París de Vincente Minelli. Y además de la gran cantidad de referentes que hay, no es menor la cantidad de guiños cinéfilos que realiza Chazelle, por lo que me limitaré a resaltar el de El globo rojo de Albert Lamorisse. ¿Cómo vas a ser un revolucionario, siendo tan tradicionalista? Te aferras al pasado, pero el jazz es sobre el futuro. Chazelle combina lo mejor del cine clásico con el de vanguardia, con un magistral manejo del lenguaje cinematográfico. El resultado es un film único, inolvidable y mágico. Todo funciona perfectamente en una mezcla precisa entre diálogos, interpretaciones, drama y música, con un constante ritmo, fuerza y sello personal. Si bien la película trata argumentalmente sobre una bonita historia de amor, el verdadero amor es el que plasma Chazelle por el cine, el arte y la música en cada escena. Y ello queda patente ya en la puesta en escena, donde uno queda sumergido en su mundo deseando que ojalá fueran tan alegres todos los atascos en la vida real. Cabe destacar la maestría con la que realiza las transiciones de las escenas musicales a las convencionales, y viceversa. La La Land desprende nostalgia, desprende melancolía, desprende amor. Un film de una inmensurable belleza que hila con maestría distintos temas alrededor de los sueños y los soñadores, envuelto en una hermosa atmósfera agridulce, de gran colorido. Ante la aparente festividad, subyace el drama,...

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Train to Busan: Súbete al tren de los zombies
Ene08

Train to Busan: Súbete al tren de los zombies

Hay dos bases en el cine de género sobre las que se cimenta el ADN de este Train to Busan de Yeon Sang-Ho, uno de los directores más emblemáticos de anime coreano, que tras The King of Pigs (2011) y The Fake (2013) da el salto al formato live action con una continuación directa de su reciente Seoul Station. Por un lado se recupera el espíritu del relato de terror ubicado dentro de un tren que obliga a sus protagonistas a permanecer indefensos frente a una amenaza mortal, ya sea de origen sobrenatural como en la japonesa Ghost Train (2006, Takeshi Furusawa) o provocada por el peligroso psicópata que aterrorizó a un pasaje entero en El Tren del Terror (1980, Roger Spottiswoode). El efecto del miedo se propaga más rápido cuando estás encerrado dentro de un vehículo en movimiento del que no puedes salir y no tienes a dónde huir: ésa es una regla básica en este tipo de guiones. Pero a mitad de metraje la tensión se reparte entre ese mismo escenario claustrofóbico y un segundo segmento que le resultará más familiar a los admiradores de la vieja franquicia zombi de George Romero, y muy especialmente su segunda entrega Dawn of the Dead -cuyo remake fue dirigido por Zack Snyder en 2004-. La diferencia es que aquí la relativa amplitud de un centro comercial abarrotado de muertos vivientes se suple, con efecto similar, por diferentes estaciones de tren, bajo techo o a cielo descubierto, que sirven tanto como escondite para resguardar a una peligrosa horda de zombis hambrientos como para ampliar las posibilidades de las mejores secuencias de acción de toda la cinta. Un joven padre divorciado y adicto al trabajo viaja con su hija en el tren a Busan para llevarla a visitar a su madre. Por el camino, un vagabundo infectado por una pandemia vírica que convierte a quienes la contraen en zombis asesinos, se cuela en una de las cabinas, y a partir del primer mordisco la sed de sangre irá extendiéndose hacia el resto de viajeros que se contagien. No habrá escapatoria posible hasta que el tren llegue a su último destino. Lo mejor de este Train To Busan es su perfecto equilibrio entre el nuevo cine de zombis / infectados con vocación de videojuego y survival horror, el despendolamiento gore del anime asiático no apto para estómagos sensibles y un necesario interludio dramático que se respira en determinados momentos heredado por la esencia de la trilogía clásica de George Romero (La Noche de los Muertos Vivientes, El Amanecer de los Muertos, El Día de los Muertos). Ésta es la nueva hornada de espectáculos...

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Cinderella Man, la autosuperación en la vida
Ene02

Cinderella Man, la autosuperación en la vida

En poco más de tres semanas he visto tres películas sobre cómo los estadounidenses rinden homenaje a sus leyendas. The Normal, con Robert Redford, Gods and Generals, con Jeff Daniels, Stephen Lang y Robert Duvall, y Cinderella Man. De las tres, dos son de temática deportiva y la segunda de temática bélica.  Cinderella Man, dirigida por Ron Howard (The Da Vinci Code) y protagonizada por Russell Crowe (The Gladiator), Renée Zellweger (Chicago) y Paul Giamatti (Ironclad), se basa en la vida del boxeador James J. Braddock en un momento en el que sufre los efectos de la crisis del 29. Este deportista se hizo famoso por ganar peleas contra pronóstico, de ahí el apodo que le pusieron de Cinderella Man: el Ceniciento. Primero vemos cómo es su carrera, un boxeador difícil de tumbar (solo fue derrotado por K.O. en dos ocasiones) y eso le catapultó para disputar el campeonato de semipesados. Pero una lesión en su muñeca derecha hizo que perdiera la licencia para boxear y en plena crisis lo perdió casi todo. Solo salvó a su familia, su mujer (Renée Zellweger) y sus tres hijos. En esa situación y ante la imposibilidad de combatir encontró trabajo en el puerto durante seis largos años. Ahí se rehabilitó la muñeca y pudo conseguir otra vez la licencia. Pero era viejo y su técnica era poco vistosa, pero era físicamente muy resistente y ahí residía su baza. Eso le permitió ganar combates hasta que Max Baer (Craig Bierko) un boxeador con una derecha demoledora, se fijó en el para disputar el campeonato de les pesos pesados. Donde Braddock venció por puntos. De esta película se puede ver un sinfín de detalles sobre cómo era este hombre. En los combates era tenaz, físicamente poderoso y muy listo, supo cómo vencer a Max Baer. Fue un buen padre de familia, podemos ver un par de escenas con sus hijos en el momento de la depresión que enternecen mucho. Primero da su porción de carne a su hija mayor y después sin dar broncas a su hijo hace que devuelva un salchichón a un tendero y que hará todo lo posible para que no los separen. También vemos como Joe Gould (Paul Giamatti), representante y entrenador de Braddock, y su esposa (Linda Kash) tienen que aparentar que viven bien pero que están casi igual de arruinados y que en esa época, cuando no hay dinero te lo quitan todo y no hay sentimientos que valgan. Solo hay una solución volver a ganar dinero. Al final de la película observamos los escritos que facilitan qué le pasó después de ese combate. J.J. Braddock siguió peleando pero...

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Top 25: repaso cinematográfico del 2016
Dic29

Top 25: repaso cinematográfico del 2016

El presente año llega a su fin y como suele ser costumbre en estas fechas navideñas, toca repasar como ha sido el 2016 en términos cinematográficos. Para ello he elaborado mi personal top 25, siguiendo el criterio de los films estrenados en España durante este año, independientemente de su año de producción. Por ello, películas que ya he podido ver, como Toni Erdman, y que entrarían en lo alto del top, quedan fuera de la lista. Se cuela, como excepción, Heart of a Dog, que sin tener todavía fecha de estreno (y pudiendo ser que no llegue a estrenarse en nuestras salas), sí pudo verse en algunas ciudades españolas en festivales de cine y filmotecas. Creo que es posible afirmar que el 2016 ha traído grandes películas a nuestros cines, y en comparación a años anteriores, ha sido un muy buen año cinematográfico. Comparto las que han sido -a mi gusto-, 25 de las películas más destacadas, algunas de ellas con sus correspondientes críticas que escribí en su día.      1. El abrazo de la serpiente Una obra inmensa, de grandísimo nivel visual y narrativo. A mi gusto la gran joya del año. Aquí la crítica.      2. El hijo de Saúl Otra de las obras más importantes del año, y merecedora de haber ganado el Oscar de mejor película de habla no inglesa. Innovador en el uso del lenguaje cinematográfico, y de gran atrevimiento, es un film que se ha ganado ya un puesto en la Historia del cine. Aquí la crítica.     3. Heart of a Dog La delicatessen de este año. Maravilloso film lleno de reflexiones y poesía. 4. Carol Probablemente hubiera sido la merecedora de ganar el Oscar a Mejor Película este año, pero curiosamente ni estuvo nominada en dicha categoría. Adjunto su maravillosa banda sonora.  5. Arrival Dennis Villeneuve se supera película tras película. Y lo ha vuelto a hacer, dando un poco de aire fresco al tan explotado género de la ciencia ficción. Aquí la crítica.      6. La juventud Otro maravilloso film del director italiano Paolo Sorrentino, repleto de cinismo y humor. Aquí la crítica. 7. Captain Fantastic Una de las sorpresas del año. Fabuloso guión. 8. Después de la tormenta Otra maravilla de Koreeda, al nivel de Still Walking. Aquí la crítica.  9. Elle Tras casi una década desaparecido, Paul Verhoeven ha vuelto a lo grande. Aquí la crítica. 10. Neruda Film que ha pasado generalmente bastante desapercibido, y que considero necesario reivindicar. Pablo Larraín realiza un ejercicio cinematográfico muy interesante, mezclando suspense con poesía. Un film que es un antibiopic, y versa más sobre lo nerudiano que sobre Neruda mismo, realizado de forma muy inteligente. “Puedo...

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Assassin’s Creed: En busca de la manzana perdida
Dic24

Assassin’s Creed: En busca de la manzana perdida

Assassin’s Creed no es solamente la adaptación más borrega y libre de un videojuego desde Super Mario Bros o Resident Evil -y cualquiera de sus secuelas- sino que se ha convertido por méritos propios en la película más estúpida en la larga y triste historia de las películas estúpidas. ¿Por qué cuesta tanto sacar adelante una adaptación de un videojuego que sea mejor que las propias escenas CGI de la aventura virtual original? Porque ése es probablemente su único elemento en común con el lenguaje visual del juego en que se basa y su más de media docena de secuelas: la recreación virtual de escenarios naturales, edificios e incluso personajes humanos en movimiento. Juraría que aquí hasta las gotas de sudor del propio Fassbender son producto de la animación. No existe guión alguno sino un amago de aventura incongruente con un mcguffin ridículo, un pedrusco brillante que se asemeja a una chirimoya fosilizada y que supuestamente contiene el adn que configura el libre albedrío de los seres humanos porque fue el fruto original con el que una serpiente logró que Adán y Eva fueran expulsados del paraíso. ¿Os habéis enterado? Pues os lo explico otra vez. Que se trata de la manzana mordida por Eva en el Jardín del Edén, así como suena, y a juzgar por el tamaño y la espesura metálica de su contorno sospecho que la mujer de Adán debió tener una dentadura de acero similar a la del difunto Richard Kiel. Aunque no me cuesta creer que semejante chorrada de argumento haya sido adaptado a la pantalla por Adam Cooper y Bill Collage, responsables de una de las entregas de la lobotomizante saga juvenil Divergente y del libreto de Exodus: Dioses y Reyes, aquella reinvención millennial de la vida de Moisés a lo Gladiator que casi remata la agonizante carrera de Ridley Scott. Pues bien, Callum Lynch es un asesino -un asesino de proxenetas, claro, porque los antihéroes asesinos de Hollywood son buena gente cuyos actos son eticamente justificables- que escapa de una condena a muerte para viajar al pasado, para ser exactos hasta Sevilla en el año 1492, para salvar el fruto prohibido de las garras del temible inquisidor Torquemada, interpretado por Javier Gutiérrez, calvo como una bola de billar salvo por unos injertos postizos que parecen sacados de una de las caracterizaciones de Joaquín Reyes en La Hora Chanante. Michael Fassbender y Marion Cotillard repiten con el realizador Justin Kurzel, tras el fracaso artístico y comercial de Macbeth, y mantienen el tipo como pueden declamando sin pudor unos diálogos vergonzosos que menoscaban su dignidad pero inflan su cuenta corriente. Jeremy Irons y Charlotte Rampling hacen exactamente lo mismo,...

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Rogue One, una historia de Star Wars: La Fuerza se toma un respiro
Dic18

Rogue One, una historia de Star Wars: La Fuerza se toma un respiro

Hace mucho, mucho tiempo, pero no tanto, treinta años a lo sumo, LucasFilm ya trató de exprimir el filón de la franquicia galáctica propiciado por la trilogía original a través de shows navideños especiales para la televisión, series de animación y dos spin off de larga duración, para ser exactos La Aventura de los Ewoks y La Batalla de Endor. El principal escollo de esas aventuras paralelas al universo oficial Star Wars eran sus paupérrimos presupuestos y un control de la calidad final del producto que, al menos en sus primeros escarceos en la pequeña pantalla, no siempre estaban sujetos al férreo control creativo de George Lucas. Desde que Disney tomó el control de LucasFilm comprándola por 3.125 millones de dólares, sabíamos que no se conformaría con producir únicamente una nueva trilogía o sacar rentabilidad económica de los juguetes y el merchandising con la marca de la franquicia, y no tardó en anunciar que sacaría tajada de su adquisición lanzando cada año una nueva película basada en su vasto universo y sus personajes más conocidos. Ahora Disney se ha convertido en el nuevo Imperio, tiene a su disposición el poder necesario y todos los medios técnicos para crear algo nuevo y mejor, pero como la mortífera Estrella de la Muerte, ellos también tienen un punto débil: se les ha olvidado hacer algo que además de opulento y fuerte parezca nuevo. Como a toda saga cinematográfica que se jacte de su longevidad, a Star Wars se le atraganta su propia leyenda y sus nuevas aventuras están condenadas a tropezarse con la reiteración, si bien Rogue One cuenta con la ventaja de no tratarse de una reproducción exacta de la lejana La Guerra de las Galaxias (1977, George Lucas) como lo fue El Despertar de la Fuerza (2015, J.J. Abrams) y aquí, en un prólogo directo a lo sucedido en la primera entrega, sólo cabe hablar de unos puntuales -pero demasiado obvios- guiños al mismo clímax bélico acontecido en El Retorno del Jedi (1983, Richard Marquand) en lo que, dicho sea de paso, se erige en un vertiginoso tramo final que transcurre entre asaltos de cazas rebeldes a la Base Imperial y una ejemplar batalla a pie de mar entre rebeldes y tropas de asalto -la que más denota el espídico pulso de su director, Gareth Edwards-. Nada que objetar a un estimulante y vigoroso tour de force final que permite levantar el vuelo y dejarte con un (in)completo buen sabor de boca. La base argumental es la de siempre, los rebeldes contra el Imperio; o lo que es lo mismo, el bien contra el mal. Jyn Erso (Felicity Jones) es la hija de Galen...

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Paterson: El hombre tranquilo
Dic10

Paterson: El hombre tranquilo

Paterson se despierta cada mañana a las 6.30 y alarga su brazo en un acto reflejo para coger un reloj que no suena pero le despierta igualmente. Se queda mirando a Laura mientras duerme y la despierta besándola en el hombro. Luego sube a un autobús que conduce durante todo el día mientras se distrae oyendo las conversaciones de los pasajeros. Cuando regresa a casa vuelve a observar a su pareja mientras ella sigue soñando, pero despierta, y le habla de cosas que no le importan pero que suenan agradables porque le gusta escuchar su voz. Adam Driver y Golshifteh Farahani  Al terminar el día saca a pasear al perro de Laura, al que detesta, y lo deja atado en la puerta del bar donde acaba la jornada, tomándose una cerveza mientras desea en secreto que al salir a la calle alguien se lo haya robado porque aborrece a ese jodido animal. Y así es su vida un lunes, un martes, un miercoles, un jueves y el resto de la semana. Jim Jarmusch no necesita más argumento que esto para construir la mejor película de 2016 junto a El Ciudadano Ilustre (Mariano Cohn & Gastón Duprat). De hecho el realizador de Extraños en el paraíso (1984) y Permanent Vacation (1980) lleva más de 30 años dando vida a historias tan sencillas como ésta y nunca ha precisado de mucho más para construir un relato consistente a partir de la nada. La belleza del cine de Jarmusch reside precisamente en la simpleza de sus propuestas: unos taxistas de diferentes rincones del planeta ganándose la vida durante una noche en la tierra, unos amigos que charlan tranquilamente en su antro favorito compartiendo café y cigarrillos, un hombre de mediana edad que busca a su amor perdido con un ramo de flores rotas colgando de la mano o un poeta que conduce autobuses y cuya monotonía se convierte paradójicamente en su fuente de inspiración para escribir. La filmografía del cineasta y músico de Akron se alimenta de historias normales, protagonizadas por gente normal y dirigidas a un público normal al que no le interesan las historias sobre superhéroes que salvan al mundo. Esto es cine de Jarmusch al cien por cien, y no me gustaría dejar escapar la oportunidad de recomendaros una sesión doble con éste su último trabajo y la infravalorada Un tipo serio (2009) de los Hermanos Coen. Lo dicho, películas sencillas cuya riqueza emana de su facilidad para lograr que te reconozcas en ellas. It's only fair to...

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Colisión: Cuatro en la carretera
Dic09

Colisión: Cuatro en la carretera

La primera ventaja de la que parte el segundo largo de Marc Fàbregas, antes incluso de que nos fijemos en sus personajes, es cierta propensión a aparentar -gracias a una ostensible mejora de los medios técnicos empleados en su anterior cinta- que Colisión ha sido filmada con una mayor holgura de tiempo y dinero en comparación con su ópera prima, Cuinant. Lo paradójico del rodaje de Colisión es que sin embargo se haya culminado con mayor dificultad si cabe, al disponer de menos tiempo para acabarla y trabajar en horarios restringidos a una sesiones de grabación nocturnas, ubicadas en mitad de una carretera que debía permanecer necesariamente vacía. Octavi Pujades, Carla Lladó, Chus Pereiro y Joan Carles Suau durante el rodaje de ‘Colisión’ La evolución tanto del pulso narrativo como del look visual aplicado por el realizador es notorio desde los mismos títulos de crédito, que a diferencia de lo visto en su debut, esta vez sí guardan una relación comedida con el tono de lo que veremos durante la próxima hora y media, y sustituyen la rudimentaria animación del preludio de Cuinant por la sobriedad de unos créditos que deambulan superpuestos a la pantalla durante el plano secuencia tomado desde el interior de un coche en el que su solitario ocupante recorre las calles desiertas a altas horas de la madrugada. Colisión presume de un aspecto plenamente cinematográfico del que su predecesora, casi una obra de teatro filmada, aún adolecía como única carencia. Joan Carles Suau y Chus Pereiro son Jan y Ruth Colisión refuerza la lectura negativista y conflictiva de cualquier relación sentimental, pero desdoblando la acción a dos escenarios paralelos, con dos parejas distintas que guardan más puntos en común de lo que aparentan y que descubriremos a medida que avanza el metraje. La diferencia que marca el ritmo in crescendo del choque de temperamentos en esta ocasión es que aquí, él y ella, o mejor dicho ellos y ellas, comparten un espacio físico mucho más enclaustrado y propenso al encontronazo que la cocina de un minúsculo apartamento, así que la confrontación va un poco más allá de la simple agresión verbal o la guerra de sexos para virar de forma gradual hacia momentos muy puntuales de violencia física. Carla Lladó y Octavi Pujades son Sara y Eric Chus Pereiro exorciza de nuevo el brote más esquizoide de la psique femenina y escarba dentro de la paranoia de Ruth para materializarla como una libre reinvención de su personaje en Cuinant, tanto que por momentos fantaseas con la posibilidad de estar viendo una secuela de aquella en la que, en lugar de Miquel Sitjar, son Joan Carles Suau y...

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Beetlejuice: El fantasma de los fantasmas
Dic03

Beetlejuice: El fantasma de los fantasmas

Hubo una época en que, aunque hoy cueste imaginarlo, viéndole atrapado en la dependencia autorreferencial hacia su propio mito y volcado en un cine de acento marcadamente comercial que abusa del adorno digital, Tim Burton aún era un niño adulto con vocación de convertirse en el raro de la clase y crear fantasías góticas terroríficamente divertidas, una de las cuales, tras sus experiencias dentro de los cortometrajes animados, condensó en imagen real todos los logros de sus anteriores trabajos. El segundo largometraje de un aún desconocido Tim Burton transformó la estética siniestra y fantasmagórica en su hoja de ruta para forjar una nueva modalidad de humor gráfico exportable al largometraje fantástico. Así nació Beetlejuice, que aquí en España se rebautizó de forma simplificada como Bitelchús. Bitelchús es la piedra angular sobre la que el universo burtoniano comenzó a cimentarse en la pantalla grande -tras la lúdica Pee Wee’s Big Adventure rodada al servicio del extraño cómico Paul Reubens– y es una demostración digna de impartirse en clases de cine sobre cómo es factible juntar en un solo relato la oscuridad de la literatura de Poe, la retorcida perversión de H. P. Lovecraft y el surrealismo desenfadado, alegre y excesivo de unos secundarios recargados y extravagantes de los que incluso emana un cierto aroma Felliniano -atentos a los miembros de la familia Deetz, su elitista círculo de amigos y muy especialmente Otho, interpretado por el desaparecido Glenn Shadix-. El mundo de los muertos en el que se aventura el difunto matrimonio Maitland -formado por Alec Baldwin y Geena Davis– tras la muerte accidental que les convierte en fantasmas atrapados en su propia casa, es una amalgama fascinante y variopinta de guiños a los escenarios arenosos y oníricos de la pintura de Salvador Dalí recreados mediante un inframundo desértico habitado por gigantescas serpientes, y un surrealista diseño de producción que ilustra el más allá como unas oficinas burocráticas de funcionarios difuntos que deambulan entre formas cubistas y amorfas inspiradas por el expresionismo de los decorados pintados a mano por Hermann Warm, Walter Röhrig y Walter Reimann para El Gabinete del Dr Caligari (Robert Wiene, 1920). El otro mundo, un lugar repleto de oficinas ocupadas por funcionarios y burócratas… … y desiertos donde habitan las Serpientes de Arena. Muchas veces he caído en  la tentación de observar la obra de Tim Burton -el de los años 80 y 90, cuando aún no rodaba sus películas con piloto automático- como la bifurcación hacia un público más generalista de la excentricidad de Terry Gilliam. Hay algo que todavía hoy acerca al director de Eduardo Manostijeras y Ed Wood a la órbita del ex Monthy Phyton, y es esa...

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La Reina de España: La película que hará que te vuelvas Republicano
Nov26

La Reina de España: La película que hará que te vuelvas Republicano

En la historia -la historia del cine, no la del reino de Castilla– han existido dos tipos de autoremake. Los de Alfred Hitchcock y Cecil B. De Mille que corrigen, aumentan y remodelan de acuerdo con las nuevas formas narrativas un material primigenio y envejecido, logrando que un aparente lavado de cara visual, con distintos actores, no sólo mejore lo ya visto sino que de pie a clásicos inmejorables como El Hombre que sabía demasiado (1934 y 1956) o Los Diez Mandamientos (1924 y 1956). Luego existen majaderías como las que se les pasa por la cabeza a directores con menor calado intelectual como aquel John Landis de mediados de los 90, los Hermanos Farrelly o la peor cara de Fernando Trueba cuando deciden que sería una buena idea volver a rodar la misma película que hace 20 años, pero peor, y se les mete en la quijotera que a alguien que no sean ellos mismos le interesaría ver idioteces como Blues Brothers 2000, Dos Tontos Todavía Más Tontos o, para el caso que nos ocupa, esta gansada titulada La Reina de España. La diferencia entre los caprichos de Landis y los Hermanos Farrelly con los de Fernando Trueba P.C. es que los primeros no acostumbran a recibir ayudas públicas para la amortización de sus películas porque la de Hollywood sí es una industria real. La Reina de España no se conforma con repetir la misma historia, personajes, diálogos y hasta un diseño artístico idéntico al de La Niña de tus Ojos, que incluye un par de agradecidos guiños al maestro de los efectos especiales Emilio Ruiz del Río, sino que reproduce incluso las mismas situaciones, planos y secuencias: Los chismorreos de la troupe del director Blas Fontiveros durante las comidas en el set de rodaje, Santiago Segura haciendo de mariquita a lo Arévalo, Loles León interpretando otra vez a Loles León, Macarena Granada/Penélope Cruz encamándose de nuevo con otro miembro del staff de la película o un actor foráneo que no habla ni papa de español y se pasa la mayor parte de la película intentando sodomizar a Jorge Sanz –Cary Elwes repitiendo el rol de Götz Otto en la primera entrega, y haciendo el mayor ridículo de su carrera-. ¡Era esto… o rodar otra película de Saw! El parche final a este desastre lo pone un clímax calcado al de La Niña de tus Ojos, con el grupo de cómicos ayudando nuevamente a escapar de la cárcel a un prisionero político por expreso deseo de Macarena, cambiando las patrullas nazis por esperpénticos guardias civiles y al figurante judío de un campo de concentración por el mismísimo Blas Fontiveros, ahora un...

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