Blind data, el peligro de ir a ciegas

Cuando entramos en la cocina y queremos hacer un plato, primero de todo nos fijamos en los siguientes  ingredientes:

Un chico, Bruce Willis.

Una chica, Kim Basinger.

Y alguien que incordia, John Larroquette.

Después, nos centramos en la receta:

Chico conoce a chica, se gustan, cuando todo parece ir de fábula alguien se entromete en la relación y empieza a ir mal, hasta tal punto que se ven obligados a separarse. El chico está a punto de entrar en la cárcel y el ex-novio de la chica ayuda al chico en el juicio a cambio de que la chica se case con él, pero al final pasan algunas cosas y los dos enamorados se juntan. Y colorín colorado, el cuento se ha acabado.

Puede que el plato final no sea satisfactorio. Este es el argumento para cualquier película romántica. Si lo cocinamos nosotros, respetando la receta original puede que nos salga un melodrama, y el público tiene que gastar un montón de pañuelos para secarse las lágrimas de los ojos. También podemos cambiar parte de la receta y nos sale una tragedia; ahí puede que el público tenga las lágrimas más grandes… O buscar algunos chistes graciosillos y nos puede salir una comedia mala.

 

Pero si buscamos un gran chef como Blake Edwards, las cosas cambian para bien, o incluso, para mejor.

Es entonces cuando se cocina un plato exquisito: Blind Data (Cita a ciegas).

Todo empieza cuando un banquero, Walter Davis (Bruce Willis), tiene que cerrar un importante acuerdo comercial con un estricto y tradicional empresario japonés en una cena junto a su jefe. Por ese motivo pide a su hermano y su cuñada si conocen alguna chica, ella le da el contacto de su prima, Nadia Gates (Kim Basinger) que acaba de romper con su novio, David Bedford (John Larroquette), un abogado hijo de papá, y juez (William Daniels) que sigue acosándola. Su cuñada, Susie Davies (Stephanie Faracy) le aconseja que no le haga tomar alcohol a Nadia, pero Walter no le hace caso y a partir del primer sorbo de champán transformará su vida completamente.

Ahí entra el genio de Blake Edwards, un gran director y especialista en comedias que ya rodó algunas muy conocidas como Breakfast at Tiffany’s (Desayuno con diamantes), The pink panther (La pantera rosa) o The party (El guateque), rodados en la década de los años sesenta. Su extensa carrera, con casi cuarenta largometrajes, incluye esta pieza rodada en 1987, teniendo bajo sus órdenes a dos actores que estaban empezando a despuntar en el mundo del cine.

Es una película que recuerda un poco a las comedias del cine clásico, con humor y momentos para la carcajada. Como por ejemplo cuando la policía detiene a Walter y le hace un test de alcoholemia, se observa que está muy sereno y que no se le atisba ni pizca de embriaguez. Por el contrario, su compañera, que ya lleva unas copas de más, la simple prueba de ponerse las puntas de los dedos sobre la nariz hace que se caiga de espalda. O cuando están en el juzgado, cuando David consigue que dejen en libertad a Walter, simplemente porque el juez es su padre, y le dice que se va a casar y que promete irse a otro estado para ejercer la abogacía. El mero hecho de pensar que se lo quitará de encima de una vez por todas, le impulsa a saltarse la ley para enviarlo bien lejos. Y encima David y Walter no tienen un relación amistosa.

Es de esas películas que siempre la recuerdo des del momento que la vi por primera vez. Me divertí mucho, me gustó y me lo pasé en grande. Es ver como puede ser una buena comedia sin caer en los tópicos, o sí.

Por qué lo comparo con una receta de cocina? Porqué la película también se compone por ingredientes y una receta. Los ingredientes son: actores, directores, técnicos; y la receta: la sinopsis y el guión. Es cómo cuando estás en la cocina y quieres guisar un plato, el resultado puede ser cualquiera: pésimo, aceptable, bueno o muy bueno.

Pero recordad, que tener una cita a ciegas nos puede pasar lo mismo que Walter Davis, encontrar el amor de tu vida y perder un buen empleo.

Carles Arabia

Carles Arabia

El cine te permite viajar por el mundo de la fantasía
Carles Arabia

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