Benidorm, mon amour: Tú a l’Alquería y yo a la Costa Blanca

Existe un público objetivo para la primera película basada en la serie más popular de la extinta televisión autonómica valenciana, pero no es precisamente el que durante 6 años hizo que batiese records territoriales de audiencia con más de 450.000 espectadores y un 20% de share. Seamos francos, l’Alquería Blanca era una telenovela familiar dirigida a una franja de público que ya pasaba de los 50 años y buscaba un entretenimiento blanco e inofensivo con el que rematar la semana delante del televisor. Por eso es justo reconocer el doble riesgo asumido por Santiago Pumarola -director de la propia serie original y algunos episodios de Amar es para siempre– al cortar de raíz con el tono precedente y ofrecer un giro de 180º que trate de captar la atención de un público juvenil de multicines radicalmente opuesto al que encendía la tele cada domingo por la noche. Benidorm, Mon Amour es un regalo estival para los espectadores veintañeros hambrientos de comedias veraniegas con fiestas en la playa, desmadre, alcohol, desnudos femeninos y sobre todo mucho humor grueso.

Estefanía Zaragoza, Nazaret Aracil, Anaïs Duperrein y Paula Sabio

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Los populares personajes originales de l’Alquería Blanca, Sento, Jaume y Toni, dejan atrás el sosiego y la tranquilidad del pueblo -y las tramas sentimentales a las que nos tienen acostumbrados- para lanzarse de lleno a unas vacaciones descontroladas y salvajes en las playas de Benidorm a la caza de mujeres fáciles, flirteos, partidas de strip poker y borracheras junto al mar donde les espera el sueño de cualquier españolito medio: Ligar con una extranjera. El resultado es un entretenimiento disfrutable si sabes de antemano que no es tanto una película para seguidores del culebrón dominical de Canal 9 como un simpático guiño a las comedias eróticas del destape, o en un periodo más reciente, al humor adolescente y escatológico del reivindicable Miguel Martí (Slam, Fin de Curso) con un acertado trasfondo de road movie gamberra que desempolva el espíritu desenfadado de las dos únicas películas de Karra Elejalde, Torapia (2004) y Año Mariano (2000).

Andreu Castro y Diego Braguinsky son El Suboficial Vasco y El Inspector Castillo

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Hay algunos cabos sueltos que restan credibilidad a la primera aventura cinematográfica de estos ‘chavales’ de un pueblo del interior de la Hoya de Alcoy. Ni las incipientes canas de Miguel Barberá -visto en la serie de A3 Toledo, Cruce de Destinos– dejan que te creas que lo que sucede es una precuela de lo acontecido en un programa que empezó a emitirse hace ya casi diez años, ni es fácil asimilar que un magnífico Ferrán Gadea tenga la edad indicada para estar cumpliendo el servicio militar.

Miguel Barberá, Óscar Pastor, Ferrán Gadea, Manuel Maestro y José Lamuño

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Pese a todo, no hay suficientes detalles sueltos en una trama aparentemente simple como la de este tipo de comedias que pueda emborronar lo que Benidorm, mon amour promete: Un pasatiempo salvable, ligero y ameno diseñado para pasar un buen rato durante hora y media de risas, palomitas, aire acondicionado y un par de vistosas escenas de despelote.

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Esperemos que este animado episodio de larga duración estrenado en cines -con un carácter más festivo del habitual- no se convierta en una despedida definitiva sino en un alegre entreacto que sirva para amenizar la espera hasta que l’Alquería Blanca y la nueva RadioTelevisión Valenciana vuelvan para quedarse. Hasta entonces, nos veremos de vuelta en el pueblo.

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Antonio López

Antonio López

"Pregúntame por las películas que quieras salvo las que no conozco, de esas no he visto casi ninguna."
Antonio López
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