A propósito de Shyamalan

Hubo una época en la que se decía que M. Night Shyamalan iba a ser el nuevo Spielberg. Su carrera no sólo prometía por haber arrancado con una de las mejores películas estadounidenses de los años noventa (El Sexto Sentido, 1999), sino porque su escasa edad  dotaba de cierto prestigio al magistral control que tenía sobre la cámara y a la originalidad que todas y cada una de sus historias rezumaban ante los incrédulos ojos de un público poco acostumbrado a filmes que no estuviesen basados en obras literarias. Shyamalan era un gran director. Y también uno de los mejores cuentacuentos de la Meca del Cine.

La evidencia de que sus trabajos no eran más que cuentos camuflados en rollos de celuloide por fin llegó con la que probablemente sea una de las películas más personales e infravaloradas de su trayectoria: La Joven del Agua (2006). Con este relato sobre la criatura Story, que el director contaba a sus hijas antes de irse a dormir por la noche, Shyamalan dejó muy claro que sus películas seguirían siendo suyas y que él haría lo que quisiese con ellas siempre y cuando las productoras le dejasen. Hasta que llegaron El Incidente (2008) y The Last Airbender (2010).

Con el terrible bache que estas dos cintas supusieron para su carrera, y tras haber sufrido una constante lluvia de reproches por eso de que la calidad de sus filmes estaba experimentando un supuesto debacle desde Señales (2002), su reconocido talento pasó a ocupar uno de los puestos más alejados de la cima de la fama y, con ello, la posibilidad de gozar de libre albedrío en una industria tan competitiva como es la del cine, desapareció. Un libre albedrío que hasta ese momento siempre había tenido para rodar lo que él quisiese pero que, como muy poca gente sabe, se le había arrebatado a la hora de promocionar sus trabajos.

EL Bosque

Resulta que cuando comenzó la campaña publicitaria de El Bosque (2004) la percepción que el público obtuvo de la película protagonizada por Joaquin Phoenix y Bryce Dallas Howard fue de todo menos acertada. Gracias a un brillante – pero totalmente inadecuado – tráiler en el que se prometía un filme de terror como ningún otro, los seguidores del Shyamalan que tanto les había asustado con la historia del joven que veía muertos erróneamente pensaron que – una vez más – iban a revolverse nerviosos en la butaca del cine. Una situación que ya habían conocido con El Protegido (2000), un fantástico homenaje al mundo del cómic que, como ocurrió con El Bosque, recibió la publicidad equivocada por culpa de unos estudios que decidieron engañar al público a cambio de grandes recaudaciones y sin pensar en cómo podría repercutir a la figura del director.

Por lo tanto, para analizar el porqué del desastre de After Earth (2013), una película que injustamente sentenció tanto a Shyamalan como a su carrera, habría que fijarse en que la historia de este despropósito de película estaba firmada – como muy bien evidencia el filme – por Will Smith, quien además ocupó una de las sillas como productor sin dejar al joven hindú tomar parte en ninguna de esas dos labores. Una situación que era del todo esperable para un director que no sólo había sufrido la errónea asunción popular de que era un maestro del terror, sino que además había sido testigo de cómo dos pequeños errores en su camino terminaron limitando su carrera de arriba a abajo.

Por eso mismo la recientemente estrenada La Visita (2015) es tan importante. Shyamalan, decidido a retomar el control sobre las riendas que dirigían su carrera, ha optado por recurrir al cine low-cost con una película de terror tremendamente efectiva que, además de que funciona como una herramienta más para demostrar que su cine es su cine, se comporta como un guiño a todos aquellos espectadores que pensaron que no tenía lo que había que tener para hacer una buena película de terror.

Y ahora no sólo ha hecho una película del género, sino que además ha sabido combinar el complejo estilo del found footage con la comedia, el drama y esa espiritualidad que tanto brillaba en sus trabajos previos.

Shyamalan ha vuelto.

Nicolas G. Senac

Nicolas G. Senac

Licenciado en medicina. Cinéfilo. Seriéfilo. Blogger. Defensor de la célebre frase de Walt Disney: "We are not trying to entertain the critics. I'll take my chances with the public"
Nicolas G. Senac

1 comentario

  1. Pues si su carrera tiene que despegar a raíz de La visita lo tiene crudo, una de las peores películas de “terror” de los últimos años. Para mi falta algún “susto” de verdad y la trama muy floja. Me esperaba algo relacionado con espíritus o similares en lugar de a 2 ancianos sacados del psiquiátrico.

    Un saludo.

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