Desmontando a Godard

Cuenta la leyenda, se rumoreaba en aquella época, que si Godard hubiese querido, habría hecho temblar los cimientos de la filosofía moderna con Vivre sa vie. Porque no me digan ustedes que el personaje que le “regala” a su mujer no es de los que tiene enjundia. A saber:

– “Una silla es una silla”

– “Un hombre es un hombre”

¡Oh, bendito Godard! Poderosa sapiencia la tuya compartir con el espectador (a todas luces menos intelectual que tú) tu forma de ver la vida y regalarnos tales sofismos irreductibles.No hay debate posible ante tales afirmaciones.

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Dice también la leyenda que nadie como tú en esto del cine, que aquí sí derribaste las bases de cómo hacer una película pasándotelas por el forro, que para eso eras francés y comunista, de boquilla, y que tus avances cinematográficos no tienen parangón en la historia de este arte. A saber:

– “Voy a a ver si no enfoco bien a los personajes. Que no salgan en pantalla cuando hablen. Y también voy a enfocarlos desde atrás, que se vea su nuca, que esto no se ha hecho nunca y va a ser toda una revolución”. ¡Oh, bendito Godard! Infinita locura de genio la tuya, cuanta osadía en un sólo ser. Así la película es mucho mejor, dónde va a parar…

– “En mitad de la escena voy a quitar la música, que parezca que está mal editada o montada, pero la verdad es que es todo fruto de mi mente avanzada”. Sin esta idea, el cine seguiría siendo en blanco y negro. Es más, sin esta vanguardia, hoy no existiría el cine. Y todo se lo debemos a Godard.

– “Voy a meter unos guiños a Dreyer, y a Truffaut, y a Allan Poe, para que la gente sepa que esto no es una película cualquiera, que es arte, y del bueno. Que tiene alma porque mi mujer va a ver “La pasión de Juana de Arco” y hasta llora, hasta se conmueve con la Falconetti. Eso es arte”. Y claro, todos sus colegas avanzados de Cahiers du Cinema le aplaudieron y dijeron que menuda obra maestra se había vuelto a marcar el bueno de Jean-Luc.

– “Y con el final…va a ser inesperado, punzante, electrizante, y voy a resolver la historia en tres minutos vibrantes de emoción y tensión, que riete tú de esas mediocridades que hacen en Hollywood. Porque valiente porquería de películas que hacen allí. Y en todas partes menos aquí. Sobre todo ese bastardo de William Wyler, que no tiene ni zorra de cine”.

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Y sus colegas de Cahiers de Cinema volvieron a aplaudirle. Y en masa menospreciaron ese cine americano, porque no filosofaba, porque no tenía alma, porque (qué carentes de creatividad todos ellos) enfocaban a la cara a los personajes y no se salían del encuadre.

Y la leyenda también dice que esta película es inmensa, el súmum de la Nouvelle Vague, la llaman. Aseguran, sin ruborizarse ni nada, que no son una panda de vagos franceses (ejem, ejem)… pero no. Fue la más elitista corriente de vanguardia francesa en la que se movían los más avanzados libre-pensadores de la época, vamos, los que mandaban en este cotarro -cotarré para ellos-poniendo finos a los convencionales. Una suerte de gafapastas pero hace 60 años. Y ellos regían el mundo y decían que el cine tendría que tener libertad. A saber:
-“Voy a contar una historia de una mujer muy bella, que tiene problemas y se mete a puta. Y voy a elegir a mi mujer de protagonista. ¡¡¡Qué regalo!!! La ilusión que le va a hacer. Pero no se le va a ver ni siquiera un pezón, esos se los veo yo en casa. Si acaso voy a sacar un par de culos, pero con arte, como si filmara una escultura del renacimiento. Porque yo soy artista, no te creas”
-“Para que no quede muy vulgar, le voy a dotar al personaje de un mundo interior que ni Sartre, y va a ser una puta alegre, que se marque unos bailes que parezca que le han dado unos ataques epilépticos, pero un poco más sofisticado.
-“Voy a hacer esta película con cuatro duros, el 50% de mi presupuesto va a ser para cigarros, para que se los fume mi mujer y eso que nos ahorramos. Y la película va quedar de todo menos pobre, que se vea fresca, porque vamos a reciclar unos vestidos y unos abrigos monísimos. Mi mujer es de todo menos una cualquiera. Y no va a querer acostarse con todos, no. Ella solo con la creme de la creme. No va a querer ni siquiera dar besos en la boca. Y nada de menage-a- trois. Voy a dar un giro radical y al final no lo va a hacer.
-“Voy a hablar un poco de lo avanzados que somos los franceses en esto de la prostitución. Estamos más legislados y tenemos más derechos y deberes que nadie. Un horario, unas zonas, unas vacaciones, hasta Seguridad Social, oiga, no os creáis.Y os lo voy a meter en la película así como quien no quiere la cosa, para que nos os enteréis. Mi mujer va a hacer preguntas y su chulo le va a responder pero sin que salgan ellos en las escenas. Si es que me va a quedar hasta una película didáctica”
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Para seguir con la leyenda, se oye que un director está al tanto de todo, a saber:
-Supervisa el casting. ¿Sale mi mujer? – Suficiente, yo sé que ella va a hacer de puta como ninguna otra, porque ella filosofa, sobre la palabra y el silencio, sobre el existencialismo y dice verdades como puños del tipo: “Pero la vida cotidiana no se puede vivir con una, no sé…” Hay que ver qué inquietudes tiene esta mujer de la calle, no te vas a ancontrar a otra igual. Y si, es mi mujer.
-Supervisa las localizaciones: “Esto solo puede pasar en París, la ciudad libre por experiencia. Y vamos a buscar un café con vistas a la calle porque se me está ocurriendo que en mitad de una escena voy a meter unos tiros y va a quedar tremendamente bien. Peor sin enfocar oye, que mis elipsis tienen más clase que las de Bresson en “Al azar de Baltasar. Y también vamos a buscar un par de apartamentos, pero todo así como blanco, nada de decoraciones suntuosas, que para eso ya estaba el melodramático y presuntuoso de Visconti. Que quede tomo muy ascético para que resalte más la belleza de mi mujer que es l verdadera protagonista.
-Supervisa los movimientos de cámara: “Estoy pensando, que voy a hacer de la cámara un péndulo. Si, va a quedar bien, cojonudo. Voy a enfocar un par de conversaciones, una de frente y otra de espaldas, de mi mujer con un par de tipos, y la cámara quiero que oscile de un lado a otro. Y no pasa nada si algunas veces no sale uno en pantalla, que yo me adelanto y es mejor enfocar a medias o ni siquiera enfocar. Me van a llover los aplausos”
– Supervisa los diálogos. En este caso el guión es original de Godard y un compi suyo, otro avanzado, claramente. “Como la historia es de una mujer que tiene problemas de dinero y tiene que meterse a puta, creo que lo mejor sería meter unas conversaciones plagadas de simbolismo, de esas que la gente de a pie no pilla. Como yo tengo mis ideas de la vida, de Hegel, de Platón y de otros filósofos de la leche, pues el contraste entre la prostitución y la filosfía va a ser maravilloso.Si es que se me ocurren unas cosas.. Pero el verdadero protagonista de la película voy a ser yo, bueno, mi ego, mejor dicho”
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Y así se creó la leyenda de Godard, un genio del cine que hacía películas como nadie, con unos encuadres como nadie y filosofaba como nadie. Menos mal que yo, no creo en las leyendas.

Rubén Horcajuelo

Rubén Horcajuelo

La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo.
Rubén Horcajuelo

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6 Comentarios

  1. Buenísimo, crack. Lo de Bresson por eso me ha dolido, XD.
    Creo que si no conoces este vídeo sobre Godard, a lo mejor te gusta.

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  2. Lo de Bresson era una alabanza encubierta.
    En cuanto al video, me viene a reafirmar que el mundo interior de Godard era infinitamente más interesante que el de sus personajes. Pero gracias por la sugerencia, crack!!

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  3. La verdad es que no soy fanático de la nouvelle vague, la mayoría de sus películas me parecen aburridas, aunque hay que reconocer que la libertad narrativa y estilística de autores como Goddard y Truffaut han influenciado a todo el séptimo arte mundial. Por eso creo que estoy en el derecho de decirle al autor de este artículo que aun siendo gracioso en algunas cosas me parece que sus manías personales no las debería compartir.

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  4. Siento que creas que es una manía personal hacia Godard en particular (no he visto toda su filmografía, pero lo que he visto no me convence) y a la Nouvelle Vague en general (corriente que no comparto como espectador pero que tiene momentos más que interesantes en películas de Truffaut o Rohmer).
    Mi única intención era ironizar sobre los avances de esa vanguardia con respecto a esta película. Estás en tu absoluto derecho de opinar y te lo agradezco.

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  5. A pesar de que discrepo de gran parte del artículo y lo veo más como una especie de obcecación personal del autor del artículo, respeto la opinión del mismo. Pero si que veo necesario destacar que no es cierto que “Cahiers du Cinema, en masa menospreciaron ese cine americano”, pues fueron los primeros del mundo en salir a la defensa de ciertos filmes de Hollywood y el estudio de directores estadounidenses como verdaderos ‘autores’: Alfred Hitchcock y Howard Hawks, en primer lugar, luego de Nicholas Ray y Fritz Lang o más tarde de Robert Aldrich.

    Saludos!

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  6. Gracias por tu aportación. Si es cierto que alabaron a algunos directores (incluyo a Samuel Fuller), pero como tú mismo dices, fue sólo a algunos. Teniendo en cuenta que había bastantes más, si creo que fue en desprecio en masa, una quema de la que se salvaron unos pocos privilegiados.

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