Hace 75 años… nacía un género

El humo de un cigarrillo, la habitación con hedor a bourbon, una sombra en un callejón, los pasos de un desconocido, el sombrero hundido, el revólver escondido, la mirada de una traición, la chica de mala reputación, las sirenas de la policía, los misterios sin resolver, los puñetazos de la impotencia. No son simples clichés. Fueron trozos de un espejo en el que mirarse en una época no tan lejana. Una atmósfera única, encumbrada, imitada, incluso parodiada, pero nunca igualada como en sus inicios.

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Algunos nunca vieron más que una moda pasajera y de segunda fila, un mero entretenimiento para los espectadores enojados con la situación social del país y la decadencia moral. El 18 de octubre de hace ya 75 años, un director novel, respetado guionista hasta entonces, estrenaba un film en Estados Unidos que terminaría marcando las pautas de más de una década y alimentando generación tras generación a grandes autores, abriendo las puertas de uno de los géneros con más admiradores en todo el mundo.

1941 fue un gran año. Al menos para el cine americano; en lo demás, nada invitaba al optimismo. Europa estaba en guerra sumida en el mayor horror con los nazis en auge sembrando la barbarie allí por donde pasaban, Japón hacía otro tanto en el Pacífico y ultimaba para finales de ese año el ataque a Pearl Harbor. Y mientras tanto, en Estados Unidos la mayoría de críticos cinematográficos se deshacía en elogios ante el trabajo de Orson Welles tras la cámara en Ciudadano Kane, sin importar su escasa exhibición mientras el país seguía sin arrancar pese a las medidas de Roosevelt.

THE MALTESE FALCON, Humphrey Bogart, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, Mary Astor, 1941

THE MALTESE FALCON, Humphrey Bogart, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, Mary Astor, 1941

En todo este ambiente, un joven treintañero llamado John Huston estaba dispuesto a abrirse camino en Hollywood como director después de haber firmado junto a otros compañeros algunos de los mejores guiones de los años anteriores, entre los que se encontraban Jezabel (William Wyler, 1938), Juarez (William Dieterle, 1939), El Sargento York (Howard Hawks, 1941) o El último Refugio (Raoul Walsh, 1941). Sabedor de las escasas opciones que daban a los nuevos realizadores si no era con una idea muy prometedora y acoplada a las exigencias de los grandes estudios, Huston tenía entre sus manos un libro con el que se había sentido fascinado y deseaba llevarlo a la pantalla sin tener todavía muy claro cómo convencer a los productores. El libro por supuesto era El Halcón Maltés, de Dashiell Hammett, quien ya había conseguido instaurar en el país junto a un puñado de escritores un nuevo género en la literatura, que pasaría a ser conocido como novela negra. De hecho, Hammett se convertiría en adelante en el máximo exponente e icono clásico del género, desarrollando un tipo concreto de historia que recibiría el nombre de hard boiled. Faltaba que la novela negra diera el paso definitivo al cine, y Huston, sin saber si daría la talla o no, se puso al frente. El Halcón Maltés estaba a punto de hacer historia también en el cine, inaugurando para los expertos todo un género que reflejaría el sentimiento de una nación. Así se forjó este clásico hace 75 años.

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Los inicios del proyecto:

Quedaba por tanto saber cómo hacer el film. Se habían realizado hasta entonces dos adaptaciones que poco tenían que ver con la esencia de la obra original. Huston quería ser fiel y transmitir ese aroma y ambiente social turbio que reflejaba la peor cara de la sociedad en que vivía. Pero seguía inquieto, lleno de dudas.tumblr_mbwcboXnf11rodbc8o1_1280

Me gusta imaginar el momento en que llegó a recibir consejo de su maestro y protector. Me gusta imaginar a John Huston junto a Howard Hawks metidos en cualquier garito a las tantas de la madrugada, cada uno con su vaso y botella de whisky medio vacía. Uno preocupado y quizás con miedo por no saber si estaría a la altura; el otro intentando animar a su discípulo y amigo, apoyándolo para que saque adelante su proyecto con el mismo espíritu que la novela de Hammett. Hawks a lo mejor terminó su vaso, le dio una palmadita en la espalda y le dijo esas palabras que Huston siempre recalcaría con los años y jamás olvidaría: “No te compliques la vida, tienes un gran texto entre tus manos, rueda la película siguiendo la novela página a página.”tumblr_m89kkgXHSG1qf7r5lo1_500

Huston no solamente siguió su consejo al pie de la letra en prácticamente todo momento, sino que además se esmeró en presentar un guión pulido hasta el más mínimo detalle para los productores de la Warner Bros. En la compañía ya tenía también a su amigo productor Henry Blanke. Blanke fue un productor atípico y uno de esos grandes nombres de la industria que uno tiende a olvidar. De nacimiento alemán, había empezado su carrera como montador en 1920 para pasar posteriormente a ser asistente de Ernst Lubitsch, siendo también director de producción del mítico film Metrópolis (1927), de Fritz Lang. Después de nueve películas como productor en Alemania, emigró hacia América y en Hollywood pasó varias décadas en el estudio Warner siendo uno de los mejor pagados y con un poderío notable, teniendo sólo por encima de él al mismísimo Hal B. Wallis y a los propios hermanos Warner. Henry Blanke fue sin duda un personaje popular entre los directores y el personal de producción por igual, por su don de gentes y trato fácil, y sin duda por tener un enfoque libertario en su oficio, algo que como muchos señalan, nunca ha sido un rasgo del carácter típico de los productores, ni entonces ni ahora. El consejo para su amigo Huston también fue muy claro: “rueda cada escena como si fuera la más importante de la película”. No obstante, faltaba aún el apoyo del resto del estudio. Pero cuando Hal B. Wallis leyó el escrito que puso en sus manos, no pudo negarse por la admiración que despertó en su interior.600full-the-maltese-falcon-photo

John Huston había creado un trabajo elaboradísimo. La transcripción casi total del libro podía parecer una tontería, pero Huston había anotado en el guión cómo debían ser todos los planos, cómo serían todos los movimientos de cámara, el tipo de luz que habría, aclaraciones para los actores y sus personajes, así como otros detalles para él y el resto del equipo técnico. Todo esto sumado a los bocetos que realizó para cada escena. Como paso definitivo para poder tener el visto bueno de la Warner, Huston aceptó renunciar a cobrar como director, quedándose sólo con su sueldo de guionista. El estudio le dio luz verde y se quedó con el proyecto en detrimento de otros autores que también habían visto el potencial de la novela y habían intentado adaptarla. De hecho, Huston, siendo un tipo entrañable, decidió sugerirle al director Jean Negulesco – el cual había peleado también mucho por poder hacer una adaptación del libro durante meses, siendo finalmente apartado en favor suyo – otra novela magnífica con la que pudiera realizar una película personal. La película resultante de Negulesco años después fue La Máscara de Dimitros (1944), con un considerable éxito; además de seguir siendo vista como una película muy particular dentro del género negro.

 

El casting donde se forjó una amistad y nació una estrella:

John-Huston-Peter-Lorre-Mary-Astor-Humphrey-Bogart-Maltese-FalconPara el papel principal del detective Sam Spade en la película, en un principio se pensó en el actor George Raft, pero éste lo rechazo alegando no querer trabajar con un director novato, no estando dispuesto a confiar su carrera a un joven sin experiencia tras la cámara. En su lugar, prefirió ir a trabajar con Raoul Walsh en el film Alta Tensión (1941), pues ya había perdido una gran oportunidad rechazando el personaje principal del anterior film de Walsh, El Último Refugio (1941), que había ido a manos de Humphrey Bogart, para quien supuso su primer papel importante y lanzó su carrera. Y por supuesto, Raft la volvió a pifiar, porque al rechazar su participación en el film, ofrecieron el personaje a Humphrey Bogart, y éste, para secreta satisfacción personal de John Huston, aceptó rápidamente. El resto es bien conocido, Bogart a partir de entonces se convertiría en algo más que una gran estrella gracias a esta película, en un icono, un modo de vida. Su papel de Sam Spade sería la base de todos los futuros detectives, de todos los tipos solitarios y de aquellos que dormían con una botella de bourbon en una mano y la pistola en la otra.

Huston estuvo encantado con la rápida aceptación de Bogart, y éste se adaptó en seguida a las exigencias del personaje y consiguió dotarle de una personalidad no vista en pantalla hasta entonces; un tipo duro, de métodos dudosos, de frases afiladas y tajantes. Además, entre Bogart y Huston surgiría una gran amistad que perduraría hasta el fin de sus días, rodando por el camino otras grandes películas como El Tesoro de Sierra Madre (1948), Cayo Largo (1948) o La Reina de África (1951).

tumblr_mrz8typtuw1sg8dn3o3_500Para los personajes secundarios, se reunió un equipo de lo más variopinto. Mary Astor se encargó del papel femenino principal, encarnando en el personaje de Brigid O’Shaughnessy a una mujer que miente más que habla, prototipo de lo que después sería denominado femme fatale. Sin embargo, no se puede clasificar en mi opinión su personaje como uno de los mejores del género. Luego analizaremos un poco por qué.

El veterano actor inglés de teatro Sydney Greenstreet se bajó por primera vez de los escenarios y se puso delante de una cámara para interpretar al personaje de Kasper Gutman, el villano gordo obsesionado por la mítica figura del halcón. Junto a él, otros dos grandes actores secundarios se encargaron de interpretar a los dos matones de poca monta y dudosa sexualidad pero de presencia imponente en la pantalla: Peter Lorre como el exótico Joel Cairo, y Elisha Cook Jr como el desafortunado Wilmer.

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Un rodaje fluido y una recepción muy positiva:

Huston fue firme en que la película cumpliera el calendario programado, y que todo se planificara metódicamente al máximo para asegurar que la cinta nunca se fuera por encima del presupuesto. Al proporcionarle al casting un guión muy detallado, Huston pudo dejar que ensayaran las escenas sin intervenir apenas.

Annex-Bogart-Humphrey-Maltese-Falcon-The_08Tal era el grado y la eficacia de la preparación del guión que casi ninguna línea de diálogo debió de ser eliminada en la edición final de la película. A excepción de algunas tomas nocturnas en exteriores, Huston rodó toda la película en orden temporal, lo cual ayudó mucho a los actores. El rodaje fue tan bien que el elenco realmente tuvo tiempo extra para poder disfrutarlo todos juntos lejos del plató. Dicen que Huston se llevó a Bogart, Astor, Lorre y todos los demás al Club de Golf de Lakeside, cerca de la Warner, para relajarse en la piscina, comer, beber y hablar hasta la medianoche de nada más que la película en la que estaban trabajando.

maltese-falcon-still-060615En general, John Huston tuvo la libertad necesaria para hacer la película que deseaba. Ya se ha dicho que usó gran parte de los diálogos tal y como estaban en la novela original. No obstante, no se libró de tener que hacer algunos cambios. Tuvo que eliminar todas las referencias al sexo que el Código Hays de la época consideraba inaceptables en pantalla. Huston también fue advertido de no mostrar el consumo excesivo del alcohol. Por suerte, se libró de esta última con habilidad, sobre la base que Spade era un hombre que bebía media botella de alcohol fuerte al día, y mostrarlo completamente abstemio significaría falsear seriamente el personaje. En cuanto al tema de la sexualidad, en el libro la homosexualidad (o la orientación sexual) patente de algunos de sus secundarios queda muy clara, mientras que en la pantalla Huston se las ingenió para que el público entendiera hacia dónde iban las intenciones de los personajes, si bien nunca se podían decir ni mostrar de forma directa para la época.

Al final, el film al completo fue hecho en ocho semanas por poco más de 300.000 dólares.

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Su preestreno fue el 3 de octubre de 1941 en la ciudad de Nueva York. Las críticas en general fueron positivas y algunos ya empezaron a elogiar su trasfondo y sus posteriores arquetipos. Y el 18 de octubre de ese año, se estrenaba en los cines de todo el país. Fue entonces cuando la película se convirtió en un éxito de público rotundo. Recibió 3 nominaciones al Oscar, siendo candidata a mejor película, mejor actor secundario por Sydney Greenstreet, y mejor guión adaptado por John Huston. No se llevó ninguna porque ni le hacía falta. La película había abierto una brecha y lo importante era que por allí se adentraría el cine americano en los años siguientes como retrato del hombre derrotado y caído en desgracia.

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Su importancia relativa en la actualidad:

Como ya se ha dicho, para los críticos americanos estrictos, con El Halcón Maltés nace lo que será el cine negro. Todos los arquetipos de los que beberán las siguientes películas provienen del estilo de esta cinta y de sus personajes.

Es verdad que ya se habían rodado películas que intentaban tocar la temática del cine negro, pero no lo hacían del mismo modo ni con los mismos fines. Como señala Garci, en los años 30 en EE.UU había la Warner que hacía las películas de gánsteres, y luego estaba la Fox que hacía las películas sobre policías. Y en los años 40, Huston funde estos dos mundos en uno sólo y propio, y el noir que llaman los franceses deviene icono para explicar los tiempos que corren en el país y los problemas del hombre de a pie. Porque entonces desaparecen los valores absolutos, los personajes rechazan la moral universal por la suya propia, mienten cuando les conviene y se mienten a sí mismos, se dejan seducir por cualquiera y no ven el peligro aún teniéndolo delante de los ojos.

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Y todas las películas mezclarán las mismas ideas y elementos para resaltar el destino trágico de sus protagonistas. La fotografía en blanco y negro se vuelve muy oscura. Los elementos decorativos se reducen al mínimo. La suciedad flota en la atmósfera y la bajeza acecha en todas las esquinas. En el caso de El Halcón Maltés, la figura del pájaro negro representa la codicia de todos cuantos han intentado dar con ella, del sueño de conseguir aquello que no se tiene por las buenas y se desea. Y finalmente, es la constatación del fracaso y decadencia del hombre. La frase más recordada del film lo resume a la perfección. Y por ello, fue añadida por el propio Huston y no tomada de la novela de Hammett. En ella, a Bogart le preguntan de qué material está hecha la figura que da título a la obra, a lo que contesta: “Del material con que se forjan los sueños”. Unos sueños que llevan a cometer asesinatos, deslealtades y traiciones. Huston usó la frase de la obra de Shakespeare La Tempestad, cuando el personaje de Próspero dice en la obra teatral “Somos de la materia de la que están hechos los sueños”. Ello sirve a Huston para sintetizar el sentimiento final de la película, demostrando un gran talento y una mirada crítica con su entorno.

Huston se arriesgó, acertó, y demostró a la Warner que además de un gran guionista era un buen director. En adelante, demostraría que era capaz de adaptar a la gran pantalla a los más grandes escritores y con una fidelidad asombrosa, siempre muy digna y respetando los textos originales. Da igual que los escritores se llamaran James Joyce, Herman Melville, Rudyard Kipling, Arthur Miller o Tenessee Williams. Todos alcanzaron en la pantalla un gran éxito de público y crítica gracias a las manos magistrales de Huston. Y puede que para algunos quede en la posteridad más como un gran adaptador que como un gran director. Pero sabéis una cosa, ninguna de las dos cosas resulta nada sencilla, así que si uno es capaz de hacer bien las dos, es que debe poseer un mínimo de talento no al alcance de todos.

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En cuanto a Humphrey Bogart, poco se puede añadir. Con este y sus posteriores trabajos demostró que los tipos feos y bajitos también nos podíamos llevar a la chica rubia, morena o pelirroja; y si uno renunciaba a ellas era porque tenía una corazón más duro que una piedra y le venía en gana. Porque Bogart es un referente de un tipo de hombre que ya no existe pero al que los nostálgicos admiran, aunque su porte no sea más que una fantasía en la pantalla. Tarantino lo expresó mejor que nadie cuando entregó un premio en Francia hace unos años, resumiéndolo en algo que creo fue parecido a esto: “En la película Al final de la escapada hay un momento en que Jean-Paul Belmondo observa una imagen de Humphrey Bogart y se pasa el dedo por los labios, deseando ser él. En ese momento todos nos sentimos identificados con su personaje.” El modo de hablar, el modo de actuar, su estilo de vida a base de cigarros y alcohol barato, cimentaron durante años las bases de un tipo de actores y personajes irrepetibles.

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Y sobre Mary Astor, como se ha señalado antes, quizás sí que se deben poner un par de pegas. Elegida supuestamente por su vida turbia en la realidad, no es que la actriz haga un mal papel, pero sabedores de todas las femme fatales que vendrán después, su papel visto ahora sabe a poco. Quizás porque no tiene la capacidad de seducción suficiente, no es ninguna gran belleza y no parece que una mujer así pueda hacer perder la cabeza a Humphrey Bogart. Ni parece una mujer capaz de ocultar grandes secretos y una vida misteriosa, o capaz de cometer grandes delitos.

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Luego ya vendrían las míticas como Lauren Bacall, Rita Hayworth, Barba Stanwyck, Jane Greer  o Joan Bennett, mucho más sensuales y mucho más malvadas cuando les convenía. Y sin duda todas ellas tienen una deuda con el personaje de Astor, pero en su caso, el cambio que se produjo, fue mucho más evidente, también porque en los años posteriores la censura no fue tan exigente y las productoras se arriesgaron más con los nuevos talentos que llegaban de Europa huyendo de la guerra y deseaban tocar temas peliagudos. Ellos reinventaron los personajes femeninos y los llevaron a un nuevo terreno que dio lugar a nombres inolvidables de chicas inalcanzables.

Por lo demás, poco más se puede decir en un aniversario tan especial. El cine negro en los años siguientes crearía grandes obras maestras y muchísimos títulos inolvidables, manteniendo un patrón que terminaría según los expertos en 1958 con Sed de Mal, de Orson Welles. El género como tal no moriría del todo. Posteriormente en Europa genios como Jean-Pierre Melville lo rescatarían con el polar francés, y Polanski con Chinatown (1974) volvería a las raíces del género. Y así, en adelante se seguiría con el llamado neo-noir hasta llegar a nuestros días. Y todo empezó hace ahora 75 años, porque un tipo llamado John Huston deseaba poder llevar él mismo a la pantalla las obras que admiraba.

 

Al Swearengen

Al Swearengen

Tengo la sensación que bueno y malo son palabras demasiado extremas que usamos a la ligera. No creo que la vida y la mayoría de cosas y personas en este mundo puedan ser expresadas en términos tan absolutos. Ni siquiera estoy seguro de si se pueden aplicar al arte, y menos aún al cine.
Al Swearengen

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