1968: una odisea en la ciencia-ficción

El 2 de abril de ese año (1968) se estrenaba en Washington, Estados Unidos, el que era el último trabajo de Stanley Kubrick, ese excéntrico maestro de la dirección que llevó la controversia de sus películas hasta el último de sus proyectos, aquel Eyes wide shut. Ese día de finales de los sesenta, sin saberlo, nacía el mito de 2001: una odisea en el espacio, de la que muchos continúan afirmando ser la mejor película de ciencia-ficción de la historia del cine.

¿Qué es lo que ha llevado a esta cinta de culto a seguir siendo tan altamente estimada casi cuatro décadas después? ¿Qué tiene entonces 2001: una odisea en el espacio, que por muchos intentos posteriores, ninguna película ha conseguido eclipsarla?

Quizá sea la naturaleza de su mensaje y su peculiar enfoque narrativo…

Estamos hablando de una historia en la que el objetivo se pone encima de la propia evolución del humano. Por tanto, el reflejo de las dudas y avances de la especie es un ingrediente imprescindible si exigimos que la aventura que se despliega frente a nosotros contenga un trasfondo que deba estar a la altura. 2001 da el salto definitivo porque siembra de humanismo una aventura que lleva al hombre desde el inicio de su existencia hasta el siguiente escalón.

2001 moonwatcher

La narrativa, articulada en torno a cuatro capítulos, comienza mostrándonos un equilibrio natural, falsamente conquistado por el hombre. Un escenario en el que los más básicos instintos del ser humano comienzan a aparecer a la misma vez que los conceptos de la defensa natural o la raíz malvada de aquel que mata o muere. Todo se vuelve, de pronto, cuestión de ganar territorio, enfrentarse a otras manadas… mientras la naturaleza, encarnada en los vastos paisajes y sobre todo, en la figura del guepardo, espera su turno como un narrador omnisciente.

La aparición del oscuro monolito, que adopta la personificación del ente de sabiduría, provoca que con él surjan las preguntas que llevamos haciéndonos desde el principio de la especie al mismo tiempo que levantamos la mirada al cielo, al más allá de lo visible, al otro…

Dos grandes dudas nacen y se repetirán a lo largo de la cinta, con una clara intención: que de no ser resueltas, al menos deberían ser debatidas en profundidad: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? y ¿hasta dónde podríamos llegar?

2001 elipsisUno de los mejores argumentos –y más fáciles, todo sea dicho- a la hora de argumentar las virtudes de 2001: una odisea en el espacio es su elipsis, la más grande de la cinematografía, que abarca 4 millones de años. Un paralelismo entre la primera herramienta y la que entonces era la última y más novedosa. Pero, ¿cómo cambiaría el mensaje de la película si en lugar de considerar los dos objetos como herramientas de creación los analizáramos como armas de destrucción? Pues sería radicalmente distinto, ya que en realidad, según la novela, el objeto espacial en el que se convierte el hueso es nada menos que un dispositivo militar de lanzamiento de armamento nuclear.

Quizá sean las curiosidades y secretos que su rodaje continúa encerrando a día de hoy…

¿Sabías que la Metro-Goldwyn-Mayer planeó retirar 2001: una odisea en el espacio, de los cines, en varias ocasiones? Muchos propietarios de las salas se negaron. A decir verdad, pequeños grupos de hippies contribuyeron, en cierta medida, al éxito a largo plazo de la cinta, ya que acudían a visionar escenas como la de la puerta a las estrellas bajo los efectos de drogas como el LSD o la marihuana. Testimonios de algunos propietarios afirman haber presenciado cómo las pandillas llegaban incluso a recostarse justo delante de la pantalla.

El cine es un caldo de cultivo para las leyendas urbanas, y un título como 2001: una odisea en el espacio no se iba a quedar atrás. Algunas de las rarezas confirmadas en la historia del largometraje hablan de la intención, tanto por parte del director como por la del autor de la novela, Arthur C. Clarke, de contratar un millonario seguro, a riesgo de que una inteligencia extraterrestre real fuera descubierta antes del estreno de la cinta y pudiese perjudicar sus ingresos en taquilla. La empresa consideró tan absurda la petición que se negó a abrir una póliza que, a día de hoy, hubiera embolsado a la aseguradora unos beneficios muy destacados.

Otra de las historias más curiosas que rodean a 2001: una odisea en el espacio es la idea de que la banda Pink Floyd fue una de las opciones que la productora y el director manejaron a la hora de poner banda sonora al metraje.

Sin embargo, la cantidad de compromisos que tenían los músicos británicos en su agenda hizo imposible la colaboración, 2001 echoesrelegando a la banda a ser protagonista de otra leyenda urbana: la que afirma que su canción Echoes, incluida en el legendario álbum The dark side of the moon, coincide a la perfección con el capítulo de cierre, algo que sí fue intencionado en el caso de otro grupo, M83, que compuso una pieza para que fuera simultaneada con dicha parte del metraje de 2001.

Pero si hay algo por lo que merece que el espectador se quite el sombrero frente a esta película es su entramado técnico. La calidad del maquillaje, de los efectos especiales, de los ingenios en los que se convirtieron las ideas de Clarke al pasar por las manos de Kubrick… De esta forma, podemos encontrar auténticos sonidos de animales salvajes grabados durante el rodaje de Mogambo, otro éxito de la Metro-Goldwyn-Mayer, impuestos sobre la figura de los protohombres en El amanecer del Hombre, primer episodio de la cinta espacial de Kubrick.

Un servidor se desvive por una escena en concreto de la cinta: El astronauta Frank Poole entrena alrededor de una centrifugadora en la que hiberna gran parte de la tripulación. Vemos a Poole recorriendo las paredes arriba y abajo… y nos lo creemos. Nuestro ojo es completamente engañado. Lo que realmente sucedía era que el actor, Gary Lockwood, imitaba el movimiento de la carrera en el mismo sitio mientras el gran set de rodaje giraba en torno a la acción. Y casi cuarenta años después, nuestro ojo sigue siendo estúpidamente engañado.

2001 centrifugadora

…o por un interminable legado cinematográfico.

Star Wars, Moon, Las vidas posibles de Mr. Nobody, Sunshine, Gravity… son algunas de las cintas que jamás podrían haber existido si no hubiera habido una previa odisea espacial. Desde los métodos en la construcción de maquetas a la búsqueda de sensaciones extremas en el espacio pasando por reverencias narrativas y fotográficas… el cine se ha terminado rindiendo a la puerta a las estrellas de Stanley Kubrick. Pero sobre todas las cintas citadas, dos claros ejemplos sobresalen como descendientes directos de 2001. Uno, por sus referencias; el otro, por pura inspiración.

En Los Simpsons es impresionantemente abundante la cantidad de guiños que han ido apareciendo temporada tras temporada. Así, una de las series favoritas de las últimas décadas, nos enseñaba a Homer Simpson recostándose contra el monolito negro mientras los demás simios evolucionaban, uniéndose a la tripulación de un cohete en el que desperdigaba un paquete de patatas fritas que cazaba al vuelo al son de El Danubio azul o viajando a través de la puerta a las estrellas cuando se sentaba en un sillón de masaje.

2001 simpsons

La serie creada por Matt Groening nos presentaba también una casa futurista inteligente con la voz de un Pierce Brosnan con la mentalidad controladora de HAL-9000. Los Simpsons también  parodiaban el sabotaje de la misma máquina hacia uno de sus tripulantes con los personajes de Rasca y Pica y rememoraban esa elipsis de cuatro millones de años, esta vez con Bart lanzándole un rotulador a la cabeza de su padre; instrumento que se convertía en el satélite de la emisora de esta sitcom y que se estrellaba contra la cabeza de un Homer que orbitaba como el Starchild de la historia de Clarke.

2001 interstellarEl segundo de esos ejemplos es el último trabajo de Christopher Nolan: Interstellar. Comenzando por las declaraciones del propio director, que ha afirmado en varias ocasiones que 2001 es una de sus películas favoritas y de las que más le han influido en su forma de dirigir, tanto la perspectiva de la conquista del espacio como método de supervivencia de la especie, como los paralelismos que podemos encontrar entre la puerta a las estrellas de 2001 con el agujero negro de Interstellar o entre el cerebro de la máquina de la primera cinta y la quinta dimensión de la segunda, nos demuestran una clara toma del testigo entre trabajos cinematográficos de décadas y generaciones radicalmente distintas.

El universo que rodea a la cinta de Kubrick es interminable en anécdotas. De hecho, la 21th Century Fox planeó contraatacar en 1968, año del estreno de la cinta, con el lanzamiento de El planeta de los simios. Dos grandes películas de ciencia-ficción de corte humanista, una utópica y la otra, una completa distopía. Casualmente, los dos trabajos contienen dos impecables obras de arte en la forma de maquillaje y ambas se recrean en lo simiesco.

Pese a tratarse de dos iconos imprescindibles de la historia de la sci-fi, lo cierto es que 2001: una odisea en el espacio es una historia que siempre mantendrá abierto todo debate. De hecho, Arthur C. Clarke manifestó en su día que comprender todos los elementos de la obra supondría un fracaso para él, ya que la intención del libro y de la película era que el público terminara haciéndose más preguntas que las respuestas que pudiese encontrar.

2001 stargate

  • Estreno: 1968 8.2
  • Género:
La historia de la humanidad, en diversos estadios del pasado y del futuro, es narrada en la película de ciencia-ficción de culto por excelencia de la historia del cine. Hace millones de años, en los albores del nacimiento del homo sapiens, unos si Leer más
Fernando D. Padilla

Fernando D. Padilla

Periodista enamorado del cine y de hablar sobre él. Pese a ello, las personas que valen lo hacen más por lo que callan que por lo que dicen.
Fernando D. Padilla

1 comentario

  1. Excelente artículo. A día de hoy sigue siendo una de la mejores películas de ciencia ficción de la historia del cine, si no la mejor. Kubrick dejó su imprenta en una película prácticamente de corte documental. Curioso el hecho que al ser la película estrenada un año antes de la llegada del hombre a la luna, tuvieron que improvisar el aspecto de la tierra vista desde el espacio dado que todavía no existían imágenes de la misma desde el espacio exterior

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